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El Bicentenario y un funesto legado: los gobernantes

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El país conmemora el bicentenario como si 1823 no existiera; no se diferencia entre la independencia de Guatemala de 1821 con la independencia absoluta de México y cualquier otra potencia de dos años después. Según el régimen en su “celebración” el día más significativo es el 15 de septiembre, con galas militares, música folclórica, discursos de ocasión e invocaciones religiosas en la fiesta del Estado laico. No importa que la pretendida autonomía se haya obtenido en gabinetes de abogados, entre aromáticas tazas de café; o entre comerciantes y hacendados acomodados en salas y escritorios de caoba; simulando contradicciones, pero cercanos a la autoridad colonial, es decir, al que tenían a su lado y que firmaría el Acta de Independencia: el capitán general Gabino Gainza.

La pandemia no impide que los actos incluyan elementos trágicos, cómicos, ritos feudales con reverencias al mandatario y saludos a la reina; que entre carencias sanitarias inauguren un monumento de 10 millones de lempiras, en otro ejercicio de superficial vanidad, “dejando algunos hitos que sobrevivan al tiempo… para dejar para el futuro, constancia de nosotros, la última generación del Bicentenario”[1].

Es la rutina del momento: honores a personas desvinculadas de las ideas independentistas; entusiastas “defensores” de la soberanía nacional, dispuestos a rezar, golpearse el pecho y dar garrote al pueblo. La ficción llamada soberanía se vuelve secundaria con la aprobación de las ZEDE que violenta derechos fundamentales como la supuesta protección social, el código de trabajo, la propiedad municipal, el libre tránsito, erosiona el concepto burgués del Estado. Todo eso pierde importancia ya que, entre la elegancia, sonrisas fingidas y bostezos por la espera del champan, no interesa recordar que es el día del asesinato de Francisco Morazán, pero dispuestos a disfrutar la semana morazánica.

Por eso tiene validez insistir en la vigencia de Morazán y mostrar cómo sus ideales son pisoteados por los herederos de los firmantes del Acta de Independencia. Es posible que algunos efectos del fracaso de la federación centroamericana se expresen en el regionalismo, el conservadurismo político y el siempre fortalecido caudillismo actual. Los grupos económicos y políticos de inicios del XIX garantizaron la continuidad de sus privilegios. No fue importante transformar el sistema económico ni desarrollar políticas que produjeran condiciones sociales para superar el atraso y la ignorancia; se esmeraron en oponerse a las ideas liberales que conocieron y que hablaban de libertad, racionalidad y tolerancia. La gestión burocrática de la independencia sirvió para conservar su poder e impedir la participación popular en el proceso autonomista. El fundamento ideológico de ese procedimiento fue el pensamiento ilustrado. En teoría, la felicidad general, la tierra prometida por los ilustrados sería alcanzada con educación, ciencia, leyes justas, Estado moderno y dominio de la naturaleza; con ello se disfrutarían los frutos de la cultura.

Esa fe en la razón se expresaría en Morazán cuando el 16 de abril de 1823, hizo una presentación como “Sindico al muy Noble Ayuntamiento de Tegucigalpa, acerca de ciertos perjuicios que sufren los labradores y sobre la necesidad que tiene la ciudad de un Maestro”[2],  sostuvo que sin la escuela “no habrá jamás ilustración: no habrá buenas costumbres; no habrá igualdad ni en las personas ni en los intereses ni en los bienes; y estamos expuestos a que caiga sobre nosotros un yugo que no lo podamos sacudir jamás” [3]. Con esas palabras anticipó el futuro del país.

En  junio de 1830 con la “Ley sobre la protección de los establecimientos de enseñanza pública”[4]; destacó la importancia de la educación proponiendo que desde la República se debe proteger “los establecimientos de enseñanza pública… hasta ponerlo en un estado capaz de producir los hombres ilustrados que deben dictar  leyes al pueblo centroamericano, dirigir los destinos de la patria, dirigir las diferencias domésticas de sus hijos y comandar sus tropas, destinadas a defender la independencia, la integridad de  la nación y las libertades públicas… para conseguirlo es necesario comenzar por arreglar las escuelas de primeras letras sistematizando su enseñanza de una manera que pueda producir los efectos benéficos con que se establecieron”[5]; la intención era destruir “los funestos abusos que ha introducido la ignorancia” [6]. Parece que esas intenciones no han sido parte de los que han dirigido el Estado, más bien se han esforzado en obstaculizar la escuela pública como lugar de formación democrática y pensamiento autónomo y edificaron una red de cuarteles y cárceles en detrimento de la educación y la salud pública.

Idea básica en Morazán fue la necesidad del sistema federal; intentó democratizar la actividad pública, reformar la educación, proteger derechos individuales, abolir la esclavitud, garantizar el sufragio, separar la iglesia del Estado, implantar la libertad de imprenta, eliminar títulos nobiliarios y los privilegios, colonizar tierras incultas, preparar el inicio del canal interoceánico en Nicaragua y fortalecer el poder municipal.

El federalismo requería eficacia burocrática y finanzas públicas;  componentes boicoteados por la inestabilidad, el clientelismo, precarios recursos, regionalismo, desconfianza hacia el poder central,  intrigas de diplomáticos británicos y, en parte, el hecho de una independencia producida por maniobras políticas fraguadas en oficinas. Ello contribuyó a que no se organizara suficientemente el ejército federal, que se desatara la guerra civil de 1826 y se extendiera hasta 1829; provocó mayor contrabando, control de los conservadores sobre municipios y milicias locales y fortalecimiento de opositores al poder federal. La reacción no sólo se originó en el levantamiento campesino encabezado por Rafael Carrera o en la ausencia de una sólida fuerza política, sobre todo, en la incapacidad de crear una base económica, en el insuficiente desarrollo comercial y en la debilidad del poder federal. La crisis perduraría por décadas sin cambios profundos en la tenencia de la tierra garantizando así la estabilidad del sistema heredado.

Es probable que esa época sea la raíz de la tradición política en Honduras: conservadora, ciega a los cambios en provecho de los desfavorecidos; potenciando la ignorancia popular que incluye dotar de helicópteros al cardenal y a pastores evangélicos para que desde el cielo dios ponga mano contra la pandemia; es la tradición interesada en la entrega de bienes comunes, en la competitividad centrada en el mercado que anula pretensiones humanistas planteada por personajes como Francisco Morazán, Dionisio de Herrera y José Cecilio del Valle. Y,  ahora, con la pésima gestión sanitaria, cuando atentar contra los derechos de las personas es práctica común, cuando la impunidad, la corrupción, la venta de regiones del país, vuelve más complicado la formación de cultura y conciencia nacional, la situación de inseguridad y muerte dificulta la convivencia, la inclusión y la vida humanizada. Es desde nuestra realidad en crisis, violenta, irrespetuosa de las diferencias; es desde el poder que se ha hecho escarnio de Morazán al mantenerlo con porte militar, muy severo; incluso,  hacer de su asesinato una ceremonia de mal gusto y momento de represión.

Los que “celebran” el bicentenario probablemente ignoren algo del viejo Aristóteles: “Todas las ciencias, todas las artes, tienen un bien por fin; y el primero de los bienes debe ser el fin supremo de la más alta de todas las ciencias; y esta ciencia es la política. El bien en política es la justicia”[7]. Sin embargo, mencionan la política y superficialmente de ciencia, haciendo de su práctica una liturgia de símbolos, mercadeo de imagen, monumentos y evocaciones del pasado. Dejando de lado ciencia, política y justicia iniciaron septiembre saludando a la bandera, recordando gobernantes, esos seres fantásticos que llegaron al clímax del patriotismo y el buen trato, algunos viven y sin mérito alguno los ponen junto a los dioses. Se puede suponer que se distinguen por su amor a la patria, del que dan fe cuando entonan el himno con la mano derecha sobre el corazón. Siendo atentos a esa práctica podemos encontrar el sentido utilitario que tiene para ellos el servicio público y qué se oculta tras las descripciones oficiales de la Historia de Honduras.

 Estos son algunos momentos estelares de venerables patriotas producidos en 200 años de independencia. Se considera a José Trinidad Cabañas como de los primeros interesados en el ferrocarril interoceánico.  Fue de1852 a 1855. Un año después asumió la presidencia José Santos Guardiola; previo a los intentos de planificar la construcción del ferrocarril, el 11 de enero de 1862 fue asesinado por sus guardaespaldas; el crimen sigue en la obscuridad. A Guardiola lo sustituyó José María Medina en cuya administración se presentó el escándalo del ferrocarril interoceánico gracias a las mañas de sus protagonistas. En 1866 el francés Víctor Herrán y el hondureño Carlos Gutiérrez, representantes de Honduras en Francia e Inglaterra, fueron actores principales de esa estafa que endeudó al país por casi un siglo. Se puede creer que el fracaso del proyecto se debió a ineficiencia, ignorancia y corrupción de agentes y diplomáticos gubernamentales como el entonces canciller Ponciano Leiva y el enviado especial León Alvarado, sus nombres aparecen en calles y edificios públicos para enaltecer honesta vida pública. La deuda contraída por estos sujetos fue de alrededor de seis millones de libras y a las cuentas públicas ingresaron solamente 300 mil para construir 43 millas de línea férrea. La diferencia se repartió entre prestamistas y diplomáticos catrachos. Esto demuestra que no eran ineficientes o ignorantes, lo demás está comprobado.

El gobierno de Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa intentó investigar el asunto, destituyeron a Herran y Gutiérrez sin deducir responsabilidades; en agosto de 1879 nombraron un “Comité Especial” [8], ahora se dice “notables”, integrado por Adolfo Zúñiga, Carlos E. Bernhard, Miguel A. Lardizábal y Policarpo Bonilla. Como es costumbre, nada se aclaró. Los últimos saldos de la deuda del ferrocarril fueron pagados a mediados del siglo XX durante el gobierno de Juan Manuel Gálvez.

Hay algo que es parte de la corrupción, ocurrió en el gobierno de José María Medina, decía que si construían la obra “se les recompensaría altamente los servicios prestados, además del agradecimiento eterno de los hondureños”[9]. Basta revisar nomenclaturas urbanas o el inventario de nombres de escuelas y colegios para conocer en qué ha consistido la recompensa y agradecimiento; y no por voluntad popular, los gobernantes mismos se han encargado de poner para la eternidad los nombres de esos sujetos en sitios importantes del país.

La reforma de Soto y Rosa fortaleció las bases del Estado moderno y nos conectó al capitalismo mundial. Con publicitada generosidad, entre 1876 y 1889 abrieron el país a independentistas cubanos y dominicanos como Máximo Gómez, Antonio Maceo, Carlos Roloff y Eusebio Hernández. Pero la narrativa omite que por medio de una operación de inteligencia la corona española sobornó al gobernante; así, Soto les otorgó propiedades y cargos importantes, con la intención de alejarlos de la lucha. De modo que no fue tan espontáneo ni solidario como se ha hecho creer.

“Se ha afirmado en nuestros principales textos de historia que, con el objetivo de ayudar a los patriotas independentistas cubanos, el gobierno hondureño, presidido por el Dr. Marco Aurelio Soto (1879-1883) les había ofrecido altos puestos militares y civiles y en algunos casos, ayuda económica y humanitaria. Sin embargo, documentos confidenciales inéditos, localizados por el autor de este trabajo en los Legajos 4822 y 4829 de la Sección de Gobierno del Fondo de Ultramar del Archivo Histórico Nacional de Madrid, España, revelan que toda “esa generosa ayuda” del gobierno hondureño obedecía realmente a una importante actividad de inteligencia del gobierno de Madrid ante el gobierno de Tegucigalpa, encabezado por el Dr. Marco Aurelio Soto en su primer mandato, y a un precio elevado en dinero. En una carta enviada al General español Arsenio Martínez Campos y remitida por éste al Ministerio de Ultramar y que por su importancia fue inmediatamente dirigida, con fecha del 23 de agosto de 1884, al Capitán General de la isla de Cuba, Ignacio M. Del Castillo, se expresa en una de sus partes:  Al General Prendergast le consta cuánto fue necesario trabajar para conseguir que hombres como Máximo Gómez, A. Maceo, Crombet, etc., se resolviesen a mudarse para Honduras y sólo se consiguió con sacrificios de dinero para que fueran sus familias y luego halándolos con grados militares y mando en aquellas Provincias. Y que era conveniente lo demostró el resultado, pues ni una sola vez en 6 años han sido perturbadas las buenas relaciones” [10] .

Una consecuencia de esa Reforma fue que Soto se hizo millonario por sus inversiones en la minería. Al radicarse en Paris en una carta le dice al gobernante de Guatemala Justo Rufino Barrios, que con gran dolor dejaba todo su corazón en Honduras; Barrios le contestó que “Es una suerte que hayas dejado tu corazón porque lo demás te lo llevaste”[11].

Terencio Sierra fue el primer gobernante del Siglo XX, recibió la presidencia de manos de Policarpo Bonilla en 1899. En ese gobierno se concedieron tierras para explotar el banano; las aspiraciones continuistas de Sierra fueron liquidadas por Manuel Bonilla, que consolidó las empresas fruteras e incrementó las concesiones de construcción de canales para transportar banano y nuevas líneas de ferrocarril.

Muy representativo fue Tiburcio Carías; con fieles seguidores en la pandilla del actual gobernante; el respaldo de las bananeras le permitió gobernar desde 1933 hasta 1949. Fortaleció el enclave, pacificó el país, extendió líneas telegráficas desde municipios y poblados importantes hasta la casa de gobierno como parte de una red de delatores. Un momento sublime ocurrió el 6 de julio de 1944, siento ministro de guerra Juan Manuel Gálvez, reprimió una manifestación pacífica en San Pedro Sula; parte de las personas asesinadas eran mujeres. En una ponencia presentada en un congreso de historiadores de 2017 se lee que en el día la masacre “Mientras el 5° ejército aliado se encontraba a 30 Km de Florencia…la orquesta “Alma de Cristales” de Trujillo, Yoro debutaba en La Ceiba”[12].

Para alegría de las bananeras Gálvez fue ungido sucesor de Carías en elecciones especiales, con opositores en exilio y el usual fraude. Entre sonrisas y simpatía presidencial, efectuó un proceso modernizador del Estado que consolidó al enclave y organizó el Banco Central de Honduras. En 1954 se produjo la huelga en los campos bananeros, duramente reprimida por el gobierno y despliega fuerte apoyo a grupos reaccionarios de Guatemala que derrocaron al gobernante progresista Jacobo Arbenz. Los grupos del poder hondureño, reconociendo las hazañas de sus integrantes, pusieron la imagen de Gálvez en el billete de 50 lempiras.  Es la forma de pago de activistas que participan en actos oficiales.

En 1957 llegó al poder el liberal Ramón Villeda Morales, derrocado por un golpe de Estado en 1963.  El período registra acciones importantes como el Código de Trabajo, Ley de Emisión del Pensamiento, Ley de Reforma Agraria y se organiza el Instituto Hondureño de Seguridad Social. Pero no fueron regalos del gobernante, son resultado de la lucha popular. Los que lo elogian creen que “se intentó construir en el país la base de una socialdemocracia perfectamente clara, y sobre todo limpia de acciones delincuenciales en el aparato del gobierno”[13]; pero el preclaro gobernante mediante ley estatal, ordenó decomisar y quemar libros considerados subversivos. El 6 de septiembre de 1961, con pleno conocimiento del presidente, 11 hombres fueron fusilados en la zona de Los Laureles en Comayagüela. El ejecutor de la matanza fue el capitán Rafael Padilla, cumpliendo órdenes del director de la Guardia Civil, Marcelino Ponce Martínez y del ministro de Gobernación Ramón Valladares. Como se nota, no fue un gobierno de limpias acciones delincuenciales. Los autores intelectuales y ejecutores siguen impunes.

El modelo de las rupturas constitucionales fue Oswaldo López Arellano. Actor directo de al menos tres golpes de Estado, amigo de gobernantes desde 1949 hasta su muerte en 2010. En 1975 y de la mano de su ministro de economía, Abraham Bennaton, recibieron millonarios sobornos de una compañía bananera; al ser investigados por una comisión de “notables” fueron separados de sus cargos. Después, como ciudadanos de bien y prestigiosos empresarios, para el Consejo Hondureño de la Empresa Privada se convirtieron en símbolos de éxito financiero, hasta impartirles conferencias sobre responsabilidad social y ética de los negocios.

Gran ejemplo de amor patrio y exquisito lenguaje fue Roberto Suazo Córdova. Después de los gobiernos militares de 1970 a 1980, inauguró el supuesto proceso de transición a la democracia. Esto significó que de 1981 a 1986 convirtiera al país en plataforma de agresión norteamericana contra Nicaragua; el país se llenó de cementerios clandestinos para casi 200 personas que pensaban diferente; ordenó el desaparecimiento de opositores y torturó cientos de ellos en cárceles clandestinas. A cambio de la construcción de un estadio de futbol en su ciudad natal dotó de pasaporte diplomático a un español acusado de evasión de impuestos[14]. Otra joya atribuida a este sujeto: “El pasado abril salieron a relucir en la Prensa… diversas gratificaciones» de la presidencia de la República a oficiales de las fuerzas armadas en concepto de donaciones a la guardia presidencial. Las sumas descubiertas ascendieron hasta 800.000 lempiras (128 millones de pesetas). Suazo se justificó: «No me arrepiento de haberle dado ese dinero al coronel Peña para sus muchachos, pues cuando los cabezas calientes entren en acción serán los soldados, clases y oficiales los que darán la cara por la patria, mientras los hablantiles estarán jugando al golf o en las cafeterías capitalinas disfrutando»[15].

Otro gobernante fue José Azcona, tan honesto que no se responsabilizó de actos de corrupción de sus ministros; un momento importante fue sostener que no existía crisis económica en el país, que tal asunto era invento de la oposición; totalmente obscuro en su gestión.

La refinada elegancia llegó al poder político con Rafael Callejas; entre 1990 y 1994 sus medidas económicas tuvieron como efecto la propagación de franquicias de comida rápida, en consecuencia, daños importantes en la salud de muchas personas. Su profundo interés ecológico le hizo promover la siembra de árboles como norma. Hay momentos sobresalientes en este sujeto: en 2006 lo deportaron del aeropuerto de Miami acusado de “corrupción pública”, pero el avanzado sistema judicial hondureño le entregó 16 cartas de libertades definitivas. “El Ministerio Público acusó a Callejas por los ilícitos de malversación de caudales públicos, falsificación de documentos, abuso de autoridad, abrogación de funciones correspondientes al cargo, y fraude en el caso del «Petrolazo», «Comunitas», «la Familia I, La Familia II» y el «Chinazo» …acusado por la venta de maquinaria de la ex Secretaría de Comunicaciones, Obras Públicas y Transporte (SECOPT) y fondos supuestamente desviados bajo el argumento de ampliación del aeropuerto de Toncontín, caso que fue conocido…como “Brazos de Honduras” [16]. Su momento más mediático fue en 2015 al ser solicitado en extradición, aceptó su culpa en un tribunal de Nueva York de los cargos criminales de asociación ilícita, fraude electrónico y lavado de dinero en el caso conocido como Fifagate. Esto le valió andar con vigilancia electrónica hasta el año de su muerte en 2020. Su cuerpo fue recibido con honores de Estado.

En 1994 llegó al poder Carlos Roberto Reina; decía que tenía los bigotes de Rodas Alvarado, las patillas de Morazán y un machete para cortar de tajo la corrupción. A estas alturas del siglo XXI seguimos esperando los resultados de esa lucha efectuada en el mayor secreto. Como buen liberal se declaró laico, al estilo de los ilustrados; y lo demostró con creces al construir una capilla en casa presidencial para orar a todos los santos y vírgenes del cielo. Nadie del Opus Dei lo haría mejor.

De 1998 a 2002 surge Carlos Flores y con su nueva agenda enfrenta al Huracán Mitch que deja alrededor de 7 mil muertos y más de 13 mil desaparecidos. Casi agradece al cielo por ese fenómeno de “proporciones bíblicas”. Se sigue esperando el resultado material y contable de las millonarias ayudas recibidas; parece que el efecto altamente destructivo del huracán quedó disminuido frente a la corrupción e ineptitud en el uso honrado de las donaciones y no poder enfrentar de mejor modo el desastre provocado por el Mitch.

Durante esa gestión se inscribe la candidatura presidencial de Ricardo Maduro: profundizó los ajustes estructurales; obtuvo algunos éxitos en la estabilización económica y la reducción de la deuda. Sin embargo, dejó intacto el problema de la pobreza, desde ese período arrancó el seguimiento de la narcoactividad del hermano del actual gobernante,, liquidó la reforma agraria y debilitó las organizaciones populares. Ahora, con el patrocinio del Banco Mundial y desde una fundación se encarga de planificar y sugerir medidas privatizadoras de la educación pública.

En 2006 en el gobierno de Manuel Zelaya, entre populismo y tibias medidas democratizadoras, ocurre el acto de corrupción más grande de la historia nacional: el golpe de Estado de 2009 termina con ese gobierno en medio de masivas protestas populares y durísima represión. Los que patrocinaron el golpe lo señalaron de cometer actos de corrupción El régimen golpista de otro liberal, con el respaldo más reaccionario, la empresa privada, el Opus Dei, las fuerzas armadas y el departamento de estado norteamericano, en sólo siete meses desaparecen siete mil millones de lempiras.

Porfirio Lobo Sosa, continuador del golpe, llega al poder  en medio de garrote y elevado abstencionismo electoral; el congreso lo dirige Juan Hernández; de inmediato se disparan los niveles de corrupción, impunidad, asesinatos y la narcopolítica asume todos los poderes. Actualmente, Lobo y Hernández, parecen distanciados, pero son corresponsables de profundizar el sistema que desangra el país y que se nutre del saqueo del tesoro público y del narcotráfico.

Eventos corruptos como la estafa del ferrocarril, las contratas de explotación del bosque, los enclaves, el soborno bananero, el extractivismo, el asalto al Seguro Social, la legislación de las Zede, son ejemplo de la impunidad con que se desarrolla el sistema político durante todo el bicentenario. Y ahora, la secuela de corrupción en la pandemia, con la estafa de los hospitales móviles, la compra de insumos sobrevalorados, la ley elaborada para esconder contratos, etc., muestra el carácter delincuencial de los gobernantes, con sus códigos jurídicos y herramientas legales hechas a medida de sus actos contra el pueblo; son hechos que representan de forma práctica el “patriotismo” de casi todos los que han gobernado Honduras.

Mientras tanto, el capataz de turno en septiembre exhibe su habilidad en burdos espectáculos militares lanzando exabruptos, simulando amnesia respecto a fraudes electorales, vocifera que fue electo por la voluntad de las mayorías y por la voluntad de dios; arremete contra la “ideología de género”, el aborto y el matrimonio igualitario, como nuevos “enemigos de la independencia”[17]. Sin acordarse de que Honduras forma parte de convenios y tratados internacionales que hablan claro sobre ese tema; algunos son La   Declaración Universal de los Derechos Humanos; la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW); la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Belém do Pará); la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, El Cairo (1994), y la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing; existe también El Protocolo Facultativo de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer. (1999). Esa normativa hace que jurídicamente Honduras garantice el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, como el acceso al aborto seguro, pero en un “discurso” el gobernante desconoce convenios internacionales.

El mismo día de la altanera prepotencia del gobernante, el día del asesinato de Morazán, luego de ponerse como modelo en la lucha contra el narcotráfico finge no saber que su aliado predilecto, Joe Biden, estaba publicando “La lista de los países que han sido identificados como los principales distribuidores y productores de droga hacia esa nación, en la que se incluyó a Honduras”[18]. Y eso que septiembre no ha terminado, todavía hay espacio para más corrupción y prepotencia. La reunión de la CELAC en México lo volvió a evidenciar.

Parece que el mes de la patria , el año del bicentenario y la pandemia, el de las 34 masacres y más de 10 mil víctimas por Covid-19 debido al planificado desmantelamiento del sistema de salud pública, el del dinero robado a costa de la vida de muchas personas, permite que cualquier prepotente diga disparates. Lo vimos en el Estadio Nacional con la pandilla orlandista y en el Parque Central en donde también asoma el autoritarismo heredado de la tradición política. Es otro año de represión al movimiento social que exige justicia y se enfrenta a la mafia gobernante. Es probable que con las acciones del movimiento social y otras organizaciones puedan superarse las prácticas patriarcales, el caudillismo, el sectarismo, la desigual distribución de la riqueza social y cualquier otra forma de violencia generada por las relaciones sociales que ponen su interés en las cosas y no en las personas.

[1] La Prensa Hn, 15 de septiembre, 2021.

[2] Meléndez Ch., Carlos (1996): Escritos del General Francisco Morazán; publicación del Banco Central de Honduras, p.16.

[3] Ídem.

[4] Ibid.

[5] Ib. P. 105.

[6] Ídem.

[7] Aristóteles (1985): La Política,  Libro Tercero, Capitulo VII, Espasa-Calpe, Colección Austral, p. 95 : 

[8] CORRUPCIÓN EN HONDURAS: EL FRAUDE DEL FERROCARRIL INTEROCEÁNICO; UNA DEUDA QUE PAGAMOS 100 AÑOS, Y QUE DEBERÍA ESTAR EN LOS LIBROS DE HISTORIA, tomado del Blog https://radiopirataonline.com/

[9] Ídem.

[10] Blog Antorcha Encendida; Tomado de INFODIR. Revista de Información a Directivos de INFOMED. Por Raúl Rodríguez La O; Historiador e investigador, 13 DE JUNIO DE 2018.

[11]”.  https://www.elheraldo.hn/.  Diario El Heraldo, Carlos Méndez; Marco Aurelio Soto, ¿presidente corrupto?  

[12] https://historia.unah.edu.hn/dmsdocument/3735.  I Congreso Nacional de Historia

Ciudad Universitaria, 18-19-20 octubre 2017. Mesa temática: Memoria, patrimonio cultural y fuentes para la Historia. Fondo Documental Histórico “Manuel J. Fajardo”.

[13] Pagina Facebook de Rafael Murillo Selva Rendón, 26 de agosto, 2021.

[14] La Jornada, 4 de diciembre de 2009, p. 20: “en los primeros ochenta, el acaudalado empresario Ruiz-Mateos fue acusado de evasión fiscal y otros delitos. Huyó a Inglaterra y fue finalmente capturado por agentes de la Interpol en Alemania, con otra identidad: la de un diplomático hondureño”.

[15] El País Internacional, reportaje: Rosuco, el patriarca de Honduras; José Comas, Tegucigalpa – 01 DIC 1985.

[16] Proceso Digital, 22 de abril de 2009.

[17] Diario El Heraldo, HN, 16 de septiembre, 2021.

[18] Ídem.

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