Por: Giovani Funa
El término «colonización moderna» no tiene una sola definición, ya que se refiere tanto a las continuidades del colonialismo en la actualidad como a los procesos históricos del siglo XX. Para entenderlo, es clave diferenciar entre el fin de la administración colonial directa y la persistencia de mecanismos de dominación.
La preferencia por lo extranjero sobre lo nacional en Honduras, más que una simple elección personal, es un fenómeno complejo de alienación cultural. Sus causas son profundas y están arraigadas en procesos históricos, dinámicas de poder y estructuras económicas que han moldeado la identidad y las aspiraciones de la población.
1. Influencia de los Medios hegemónicos en la «Colonización Moderna» han jugado un papel crucial en la construcción de un imaginario donde lo extranjero que se percibe como aspiracional.
Un ejemplo se ello es que cantautores hondureños destacados internacionalmente como Guillermo Anderson, Aurelio Martínez o Mario de Mezapa son tenuemente conocidos por la población.
Ejemplos como el de Polache que nunca termino de consolidarse completamente por su nacionalismo lírico ya que una parte de la población lo vería como muy folclórico y prefieren algo más sofisticado, con anglicismos y olvidando que es lo que culturalmente les pertenece y es más facturable vender un concierto de Guns and Roses deteriorado donde su cantante ya no tiene voz y muchos hondureños prefieren viajar hasta San Salvador para ello, que ir a ver a Diablos Negros.
Y en el deporte sucede lo mismo Televicentro y otros canales han saturado tanto de programación deportiva extranjera, que en el imaginario colectivo si el estadio Chelato Uclés no se ve como el estadio Santiago Bernabeu ya no es digno porque los estándares se han vuelto tan alejados de la realidad de la fanaticada futbolera. Por lo cual a dejado de ser atractivo disfrutar de lo propio para cambiarlo por el fútbol extranjero. A tal grado que se ha llegado a que prácticamente la liga de béisbol y del basquetbol ya casi no existen.
Académicos de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) califican este fenómeno como una «colonización moderna», donde el avance tecnológico y su uso incorrecto llevan a los jóvenes a imitar culturas extranjeras y distanciarse de sus raíces.
· La saturación de contenido foráneo es un claro ejemplo en la televisión. El Canal 5, uno de los más importantes del país, desde su creación en 1959 ha basado su programación en telenovelas y películas de Estados Unidos y México, ampliando después a contenido de otros países como Brasil y Colombia con una enorme falta de fomento de lo nacional: Esta dinámica crea una «deuda» de los medios con la sociedad, ya que según expertos de la UNAH, «no forman, no fomentan, ven el arte y la cultura como un mero espectáculo, no enriquecen la cultura ya prácticamente inundan de contenido no educativo si no todo lo contrario desde el sentimiento de pertenencia apagando las conciencias».
2. Dinámicas Económicas y de Desposesión
El modelo económico y la globalización han priorizado intereses foráneos sobre las comunidades locales, generando un conflicto directo entre el «progreso» global y la cultura nacional.
· El territorio ha sido vendido como mercancía para la grabación de realities como Supervivientes en territorio hondureño, este es un ejemplo paradigmático. Este tipo de producciones imponen una lógica de «acumulación por desposesión», donde el territorio se transforma en un recurso privatizado al servicio de la industria del espectáculo global, desplazando actividades tradicionales como la pesca artesanal de las comunidades garífunas.
· Colonialismo cultural: El entretenimiento se convierte en un mecanismo de colonialismo cultural, donde las narrativas occidentales y el atractivo del «espectáculo» borran las realidades autóctonas y banalizan la cultura local, convirtiéndola en un mero decorado.
3. Pérdida de Conciencia Identitaria
Detrás de la preferencia por lo extranjero subyace una crisis de identidad, donde los hondureños han ido perdiendo el reconocimiento y valoración de su propia diversidad cultural. La UNAH ha señalado que existe una «pérdida de conciencia identitaria» impulsada, además de por la tecnología, por los fenómenos migratorios.
· Representación externa negativa: Esta pérdida se ve reforzada por la forma en que los medios internacionales representan a Honduras. A menudo, se reduce al país y a su gente a caricaturas («turbas antisociales», «populacho ignorante») o se les presenta como atrasados e incapaces, una narrativa que termina siendo internalizada y genera un complejo de inferioridad cultural .
· Lo extranjero como «lo moderno»: En contraste, lo extranjero (especialmente lo estadounidense y europeo) se presenta como sinónimo de modernidad, éxito y democracia, mientras que lo local se asocia con el atraso, perpetuando la idea de que el país debe imitar esos modelos para ser validado.
En resumen, la alienación cultural en Honduras no es casual, es el resultado de una colonización mediática que satura con contenido extranjero, unas dinámicas económicas que priorizan el capital global sobre las comunidades locales y una crisis de identidad que dificulta la valoración de lo propio.




