Dolores Valenzuela, áreas protegidas

Dolores Valenzuela, periodista ambientalista

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Por: Dolores Valenzuela

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Dolores Valenzuela, áreas protegidasTegucigalpa.-Recientemente la Organización de las Naciones  Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura  ( UNESCO) declaró a la montaña de San Marcos de Colón, en el departamento de Choluteca, como patrimonio mundial de la humanidad, que suman ya dos en Honduras con la biosfera del Río Plátano, declarada en el año de 1980.

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No sé si alegrarme o entristecerme. A continuación les explico por qué: Según la Corporación Hondureña de Desarrollo Forestal (COHDEFOR) ahora Instituto de Conservación Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre (ICF) en el país existen unas 91 “áreas protegidas” y de éstas, sólo unas pocas, creo que unas 10, están legalmente registradas como tales, es decir, mediante decreto legislativo. El resto, sólo están “de nombre”.

A ello se suma, la incapacidad de los diversos gobiernos para protegerlas de invasores dañinos como cafetaleros, madereros, ganaderos, agricultores y para colmo, la nueva ley de minería aprobada hace un par de años, en uno de sus artículos, abre la posibilidad para que operen empresas mineras en esas reservas de bosque y biodiversidad.

Recuerden lo que ocurre con la montaña de El Merendón, que es destrozada inmisericordemente por la construcción de mansiones de ricos poderosos política y económicamente  hablando con el aval de las autoridades. Lo mismo ocurre en Pico Bonito, Mico Quemado, El Cusuco, Punta Sal, para citar algunas…

De nada sirve que exista el Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Honduras, (SINAPH) creado en el año 1993, mediante decreto 104-93 con la misión exclusiva de proteger, preservar y cuidar estas áreas.

Como dato adicional, señalo que debido a la destrucción de que es objeto la biosfera del Río Plátano, la  misma UNESCO la incluyó en la lista  de “en peligro de extinción”. Sobre esta resolución, poco o nada han hecho los gobiernos existentes desde 2011, fecha de la declaratoria.

Por estas y otras razones es mi escepticismo. No existe voluntad política para velar por la reserva de bosque y biodiversidad que nos queda. Antes bien, cada vez se observa más la desaparición de fuentes de agua y fauna por la deforestación del recurso forestal para proyectos como siembra de palma africana, que no sirve para otra cosa que para engrosar millonariamente los bolsillos de quienes la promueven y para incrementar el colesterol en el cuerpo humano con el consumo de aceite.

Por eso digo que “áreas protegidas…desprotegidas” porque están a merced de la mano de Dios. Los patriotas que se levantan ante el avance de la destrucción de sus recursos naturales, son reprimidos por los grupos de poder y en el peor de los casos, asesinados… ¿Debemos alegrarnos por esta nueva declaratoria de la UNESCO? Opine usted…

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