A votar en contra del bipartidismo ¡Basta ya!

Un año que viene y otro que se va

Por: Ondina Maldonado Zavala

¿Por qué a pesar de promesas incumplidas, los electores siguen votando por los mismos partidos políticos? ¿Cómo se explica que el fanatismo político, impida el uso racional de la escogencia de gobiernos competentes y competitivos, para que gobiernen decentemente al país?

Acercándonos a un proceso electoral muy crucial, que puede significar la oportunidad de cambios profundos en la crítica realidad del país, que demanda de un pueblo consciente, que al momento de entregar su voto, recuerde, cada momento de dolor, de miseria, de sufrimiento y de humillación, que ha vivido  nuestra amada Honduras. Somos el hazme reír, a nivel internacional, cuestionando, si de verdad somos un pueblo pensante que, aun teniendo la capacidad, la libertad y la valentía, para poder utilizar bien nuestro voto, corremos el riesgo de sufrir de la gran temida “amnesia electorera”, que nos lleva a “besarle la mano, al que nos utiliza como objeto, para sus fines personales”.

Los pobres y la pobreza, han sido utilizados, como salvaguarda para apañar hechos vergonzosos, que hoy por hoy, de nuevo forman parte de discursos vacíos, cuyas promesas sin cumplir, pronto ya no resuenan en el cerebro de quiénes, queriendo proseguir con un desacertado apasionamiento enfermizo por partidos y colores políticos, se resisten a mirar más allá,  y su absurdo fanatismo, al final, empuja a una población, que impotente, se resigna a tragarse su propia rabia, en espera que sean otros los que vengan y nos salven del atolladero, en que nosotros, como pueblo, hemos procurado.

El bipartidismo al que ha estado sometido nuestro país, desde la década de 1970, según “ la historia política de Honduras se entiende por el vaivén entre el Partido Nacional y el Partido Liberal en la cabeza del Poder Ejecutivo, y repartiéndose demás plazas dentro del aparato estatal. (Torres Daniel, Diario El Mundo, 2018).

Continúa Torres, Daniel, que “el sistema bipartidista en Honduras construyó una mampara de “ficción constitucional”, un disfraz democrático que nunca derivó en la generación de una institucionalidad democrática, capaz de reivindicar en la práctica las más básicas nociones de representatividad y democratización socioeconómica”.

Considerado el Bipartidismo, como un “Sistema basado en la existencia de dos grandes partidos políticos que son los únicos con posibilidades reales de ocupar el poder”, podemos con seguridad afirmar que “Desde hace más de un siglo, el Partido Nacional (PN) y el Partido Liberal (PL) han controlado el sistema político hondureño. A pesar de las interrupciones provocadas por los gobiernos militares (con complicidad de los partidos)”  y que “se sientan en las mesas directivas de las grandes empresas, comparten la propiedad de grandes medios de comunicación, y han sido cómplices de los grandes desfalcos al erario en la historia del país. De ambos partidos han sido dirigentes y socios los líderes de los carteles del narcotráfico en Honduras”. (Bahr Sergio Fernando, Nueva Sociedad, Honduras: el bipartidismo y el péndulo,  2017).

Teniendo a la vuelta de la esquina, la celebración de un escrutinio tipo filtro, que significa sacar del anonimato a algunos buenos perfiles de buenos ciudadanos, que hasta el momento no han sido señalados, ni cuestionados por actos deshonrosos, que pongan en peligro la  democracia, el estado de derecho y la institucionalidad del país.

Ya es hora que los hondureños hagan uso racional de su voto, que es una llave entregada a quiénes pueden gobernar  con propuestas verdaderamente incluyentes, que contribuyan a recuperar, no solo nuestra imagen a nivel nacional e internacional, sino, a reducir nuestros alarmantes índices de pobreza, y desigualdad.

Considerando que tenemos a la vista, dirigentes políticos, que piden votos, para un partido, sin olvidar que su raíz pertenece al bipartidismo, su ideología y sus propuestas provienen de raíces ancestrales de despotismo y crueldad, manejada desde la palestra pública.

Es necesario que aprendamos a valorar nuevas opciones, que reflejen, al igual que otros países, que podemos despojarnos de las garras siniestras de quiénes han boicoteado, las muchas razones de bienestar, en una Honduras que es de TODOS.

Países como El Salvador, Costa Rica y Panamá, se han sacudido el bipartidismo, porque la población estaba cansada de las formas de gobernar de los políticos tradicionales. Nosotros también podemos lograrlo, dándole espacio a nuestra capacidad de pensar en el país que queremos heredar a nuestras futuras generaciones.

¡Basta ya!

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