Pleno del CN acepta eliminar los subsidios a los diputados propietarios y suplentes

Por: redacción CRITERIO

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa. En la sesión ordinaria de ayer jueves 12 de abril, el pleno del Congreso Nacional eliminó los subsidios para los diputados propietarios y suplentes de todas las bancadas, sin excepción.

La diputada Doris Gutiérrez, del Partido Innovación e Unidad (PINU),  pidió se elimine el subsidio que reciben los diputados de las distintas bancadas del Congreso Nacional tal como lo había manifestado a Criterio.hn el pasado 5 de abril del presente año.

La diputada expresó: “Si bien es cierto que tenemos solicitudes de ayuda de las comunidades, este subsidio no se ha manejado de manera transparente, no se han hecho las liquidaciones del caso y esto ha dado lugar a tener muchas críticas fundamentadas”.

Esto –continuó diciendo la parlamentaria-, en el sentido que muchos diputados lo han usado para motivos personales, para viajes o para otro tipo de situaciones para los cuales no fue creado.

Nota relacionada https://criterio.hn/2018/04/05/doris-gutierrez-solicitara-la-derogacion-de-los-subsidios-destinados-a-los-diputados/

El subsidio era a discreción del presidente del Poder Legislativo, a unos les daban más, a otros no les daban, a otros les daban menos y esto podría servir para otro tipo de cosas como medida de presión -señaló.

La moción fue aceptada casi por unanimidad por los diputados presentes en la cámara legislativa.

“Nosotros no negamos que hemos recibido subsidios, pero hemos hecho rendición de cuentas públicas, de hecho, el próximo 20 voy a informar sobre los dos subsidios que recibimos los dos diputados del PINU de aquí de Francisco Morazán”, dijo Doris Gutiérrez.

La parlamentaria del Pinu finalizó diciendo: “Después del subsidio cada diputado tiene que ayudar de su sueldo a la gente”.

El dulce aroma de los “subsidios”

Por: Víctor Meza

Con motivo de las vacaciones de la Semana Santa, los dirigentes del Congreso Nacional decidieron repartir a diestra y siniestra los dineros públicos. Entregaron la suma de cincuenta mil lempiras a cada uno de los diputados propietarios y una suma menor a los diputados suplentes. Algunos no lo recibieron, ya sea porque no consideraron correcto el procedimiento o porque sintieron el «tufillo» de la corrupción que lo rodea, mientras que otros decidieron devolver el generoso sobre recibido, una vez que se desencadenó un pequeño escándalo en torno al asunto.

El presidente del Congreso Nacional defendió públicamente la entrega del dinero, alegando que se trata solamente de subsidios, es decir pequeñas asignaciones económicas para que los honorables legisladores puedan oficiar como mecenas salvadores en sus respectivas comunidades. Algo así como una generosa ayuda para que los diputados puedan solventar pequeñas necesidades de sus votantes y, de paso, mantener activas y funcionales sus propias redes clientelares y proselitistas. O sea, en pocas palabras, utilizar el dinero público para fines más bien privados. Eso se llama corrupción.

Es la vieja historia que se repite con insolente frecuencia. El funcionario ignora, por conveniencia propia, los límites que separan lo público de lo privado en la sociedad. Con malicioso cálculo, convierte esos límites en gelatinosa frontera, una línea oscilante que se mueve hacia los lados que más convienen al improvisado titiritero, el que mueve los hilos a su gusto y, por esa vía, acomoda y reacomoda las partidas normales o especiales del presupuesto nacional. Y así, mediante estas truculentas maniobras, los dineros del Estado, asignados para cumplir con las funciones normales de la administración gubernamental, se convierten de pronto en dineros privados, acumulados en las cuentas individuales de los beneficiarios o simplemente invertidos en sus gastos personales.  Algunos periodistas, que tienen razones para saberlo, denominan a estos actos “operación pescado seco”, una forma un tanto grotesca para calificar la práctica casi oficial de repartir dineros públicos a fin de que los receptores puedan disfrutar mejor de las vacaciones veraniegas. El Estado premiando a sus funcionarios y amigos con los dineros de la nación entera.

Al parecer, lo que llamó más la atención en este caso fue el hecho de que los diputados de la oposición también fueran beneficiados con la alegre repartición de los dineros públicos. Cuestionados que fueron, algunos hicieron verdaderos malabarismos lingüísticos tratando de justificar lo injustificable. El vocablo “subsidio” fue el más utilizado para disfrazar la naturaleza del sospechoso regalo. La palabra “ayuda” resultaba insuficiente y hasta arriesgada para denominar al calculado gesto de los jefes parlamentarios.  Los opositores beneficiados se vieron de pronto atrapados en una maraña de reproches, condenas y sospechas por parte de la población en su conjunto y de sus partidarios en especial.

El regalo mal llamado “subsidio” no fue una inocente y alegre generosidad súbita del presidente parlamentario. Más bien huele a celada, acción política calculada para premiar a los suyos y, de paso, embarrar perversamente a los demás. La oposición, si de verdad quiere funcionar como tal, debe ser opción, alternativa creadora, fuerza crítica y propositiva. Nunca furgón de cola del maltrecho tren oficialista, ni receptora de regalos envenenados que la contaminan y vuelven cómplice del derroche y la corrupción gubernamental. La oposición está obligada no solo a ser diferente, sino también a parecerlo, tal como se le demanda ser a la mujer del César.

Pero si la oposición es de izquierda, o se reclama como tal, la obligación es doble. La izquierda, más que una posición política ante los hechos, es también y debe ser sobre todo una ética, una actitud moral, una conducta. Desde sus orígenes, la izquierda, en lo fundamental, ha sido eso y mucho más.  Es cierto que también su historia está cargada de errores y tropiezos, pero, en lo esencial, la línea roja que identifica su conducta se ha mantenido invariable y constante. Y es importante que siempre siga así.

Los legisladores de la oposición que recibieron el sobre envuelto en el aroma del veneno disfrazado, deberían haberlo pensado dos veces. Sus electores votaron por ellos, esperando una conducta distinta, confiados en que los elegidos podrían hacer la diferencia al convertirse en celosos defensores de la transparencia y de los mejores intereses de sus votantes. No los escogieron para ser bailarines de esa fiesta ni para compartir con el oficialismo el reparto vergonzoso del botín del Estado.

Doris Gutiérrez solicitará la derogación de los subsidios destinados a los diputados

Por: Redacción CRITERIO

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa.-La opositora diputada al Congreso Nacional de Honduras, Doris Gutiérrez, confió este jueves a CRITERIO que la próxima semana presentará ante el Congreso Nacional una iniciativa de ley para derogar las partidas de los desembolsos de los subsidios que se le entrega a los parlamentarios.

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Gutiérrez manifestó que su petición se fundamenta  porque existen muchas críticas y porque “el mal hay que cortarlo de raíz”.

La parlamentario admitió que  la función de los diputados es la de legislar y no manejar fondos, porque para ese propósito existe el Poder Ejecutivo.

Lamentó además que la entrega de los recursos se hace de manera discriminatoria, e incluso, se presta para otros fines distintos a lo que se establece en la ley.

Apuntó que mientras a ella le dieron dos subsidios el año pasado, los cuales liquidó, otros diputados recibieron los doce que establece la Ley Orgánica del Congreso Nacional y no rindieron cuentas.

“Realmente no deberíamos recibir subsidios, pero aquí y en todos los Congresos que yo conozco, a los diputados se les da para que den algún apoyo a la gente porque esto se ha convertido en una costumbre”, apuntó.

Manifestó que debido a la pobreza, la gente en los barrios, colonias y comunidades tiene por costumbre acercarse a los diputados para solicitarles ayudas ante  tanto problema que los aquejan.

Gutiérrez anunció que solicitará la eliminación de los subsidios, ante el malestar de cierto sector de la sociedad hondureña sobre la entrega de los fondos que se hizo a los diputados días antes de Semana Santa.

Una semana antes del asueto, la Junta Directiva del Congreso entregó 50  mil lempiras a los diputados propietarios y 25 mil a los suplentes para la entrega de ayudas inmediatas en sus comunidades.

La diputada del PINU-SD, Doris Gutiérrez, indicó que ella recibió 50 mil lempiras, pero que está preparando la liquidación para presentarla la próxima semana, con sus respectivas facturas y recibos.

La Ley Orgánica del Congreso Nacional,  establece un desembolso mensual de L.50.000 para los diputados propietarios y de L. 25.000 para los suplentes, para ayudas inmediatas en sus comunidades.

En tanto el Fondo de Desarrollo Departamental fue creado en el 2006 y desde ese entonces se viene entregando anualmente un millón de lempiras a los diputados para la ejecución de obras en sus comunidades.

El Presupuesto General de la República de 2018 contempla una partida de 400 millones de lempiras para el Fondo de Desarrollo Departamental.

En enero pasado, el Congreso Nacional publicó en el diario oficial La Gaceta una reforma a la Ley del Presupuesto, distinta a la aprobada por el pleno de diputados, quitándole la facultad de investigación penal al Ministerio Público sobre la ejecución de fondos públicos por parte de diputados y funcionarios del Estado.

La Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH) bautizó a la irregularidad como “Pacto de Impunidad” y reveló que estaba investigando a más de 160 diputados que habían drenado fondos públicos para fines particulares. Entre los investigados, la Misión citó al presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva.

Antes de Semana Santa diputados de Honduras recibieron subsidios

Los propietarios recibieron L. 50.000  y los suplentes 25.000

Por: Redacción CRITERIO

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa.-Días antes de la Semana Santa la Junta Directiva del Congreso Nacional entregó 50.000 lempiras a los diputados propietarios y 25.000 a los diputados suplentes, supuestamente, para ayudas inmediatas de tipo social el marco de los polémicos subsidios.

La entrega de los recursos ha generado suspicacia en el pueblo hondureño ya que se entregó en la antesala del asueto por lo que inicialmente se manejó que se trataba de una bonificación para que los parlamentarios gozaran de las vacaciones de verano. Sin embargo, en las últimas horas los congresistas han aclarado que los montos fueron entregados como parte de los subsidios.

La entrega de los recursos genera aún más desconfianza, ya que ante la polémica generada por el manejo de recursos públicos por parte diputados al Congreso Nacional, la Secretaría de Finanzas emitió el memorándum DM-013-2018 con fecha 31  de enero de 2018, estableciendo el congelamiento del Fondo de Desarrollo Departamental mientras se aprueba un reglamento para la liquidación de los dineros.

Diputados Honduras
Tomas Zambrano, secretario del Congreso Nacional.

CRITERIO buscó una explicación por parte del secretario del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, quien confirmó la entrega de los recursos. Sin embargo negó que se trate del  Fondo de Desarrollo Departamental.

“No tiene nada que ver con el Fondo Departamental, estos son subsidios y cada diputado tiene que responder al momento de hacer las liquidaciones”, dijo escuetamente al justificar que no podía seguir hablando porque iba a una reunión.

Lo señalado por Zambrano indica que los subsidios se siguen y se seguirán entregando a los parlamentarios, en aplicación a la Ley Orgánica del Congreso Nacional, que establece un desembolso mensual de L.50.000 para los diputados propietarios y de L. 25.000 para los suplentes, para ayudas inmediatas en sus comunidades.

Por su parte la diputada, Doris Gutiérrez, dijo que los subsidios se entregan de manera discriminatoria, ya que mientras unos reciben 12 al año a ella solo le entregaron dos el año pasado. Asimismo que en su caso entregó las liquidaciones mientras otros diputados nunca rinden cuentas.

Gutiérrez admitió que la función de los diputados es la de legislar y no ejecutar obras o entregar ayudas, pero que todo se origina por la situación de exclusión que vive la mayoría del pueblo hondureño.

Asimismo, que los subsidios son una realidad que está contemplada en la Ley Orgánica del Congreso. Sin embargo anunció que la próxima semana presentará una moción para que los recursos no sigan siendo entregados a los diputados, porque los problemas “se cortan de raíz”.

En tanto la diputada de Libre por el departamento de Cortés, Patricia Murillo, quien no recibió el subsidio, manifestó que aunque no haya recibido los recursos económicos no juzgará a nadie que lo haya hecho.

“los diputados debemos elevar al máximo nuestras potencialidades ciudadanas dentro del Congreso, para lograr ir construyendo el estado de bienestar que anhela y tiene derecho el pueblo hondureño”, expresó Murillo.

 “Los altos niveles de exclusión de las mayorías que no tienen lo básico para una vida digna  y hay que preguntarse  ¿por qué? ¿Quiénes son los responsables históricos de tanta miseria material y moral? Mucha de esa ignominia fue parto de diputados de ayer y hoy”, concluyó la parlamentaria.

FONDO DEPARTAMENTAL

El Fondo de Desarrollo Departamental fue creado en el 2006 y desde ese entonces se viene entregando anualmente un millón de lempiras a los diputados para la ejecución de obras en sus comunidades.

El Presupuesto General de la República de 2018 contempla una partida de 400 millones de lempiras para el Fondo de Desarrollo Departamental.

En enero pasado, el Congreso Nacional publicó en el diario oficial La Gaceta una reforma a la Ley del Presupuesto, distinta a la aprobada por el pleno de diputados, quitándole la facultad de investigación penal al Ministerio Público sobre la ejecución de fondos públicos por parte de diputados y funcionarios del Estado.

La Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH) bautizó a la irregularidad como “Pacto de Impunidad” y reveló que estaba investigando a más de 160 diputados que habían drenado fondos públicos para fines particulares. Entre los investigados, la Misión citó al presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva.