Transnacional bananera en Honduras destruye “pirracha” para que los pobres no se la coman

Por: Redacción CRITERIO

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Tegucigalpa.-La transnacional bananera radicada en el litoral atlántico desde hace más de  un siglo, Standar Fruit Honduras S.A., está destruyendo la fruta que no reúne los requisitos de exportación para Europa y Estados Unidos, para evitar que los pobres de la zona se la coman.

En este enorme botadero son tirados los bananos para que los pobres no se los lleven.
En este enorme botadero son tirados los bananos para que los pobres no se los lleven.

Los ejecutivos de la empresa, de capital estadounidense, han construido un enorme botadero en su plantación de Las Vegas, Aguán en las  riberas de un río, para que los bananos más conocidos como “pirracha” se pudran y contaminen y así impedir que los vecinos del sector se los lleven para calmar un poco el hambre.

Este rótulo indica dónde son tirados los desechos de banano.
Este rótulo indica dónde son tirados los desechos de banano.

CRITERIO hace mediante la presente nota informativa un relato del periodista de Tocoa, Colón, Ramón Soto Bonilla, quien se desplazó a las plantaciones y mostró videos del botadero y de la conducta hostil de empleados y guardias de seguridad de la compañía.

El periodista Soto Bonilla fue hospigrado en todo momento mientras permaneción en las instalaciones de la Standar Fruit Company.
El periodista Ramón Soto Bonilla fue hostigado en todo momento mientras permaneció en las instalaciones de la Standar Fruit Honduras, S.A. Se observa a un empleado haciéndole fotografías.

Mediante su trabajo, el comunicador cuenta que los guardias de seguridad amenazan con violar a las mujeres que se atrevan traspasar hasta al lugar donde las frutas son tiradas previo a haber sido picadas, pues es la forma cómo se aseguran que ya no servirán para nadie.

“Los bananos son negados a madres solteras, ancianos, niños y a otras personas con necesidades de alimento”, dice Soto Bonilla, al tiempo que camina y se desplaza hacia un camalotal donde los necesitados de las frutas se esconden para evitar ser descubiertos por los guardias de seguridad, quienes los amedrentan con golpes e insultos.

Los pobres del sector, además de exponerse a los vejámenes de los guardias, también desafían la presencia de las serpientes barba amarilla, que abundan en la maleza y en el  humedal, narró el periodista, mientras era seguido por los guardias de seguridad y por empleados de la transnacional que lo hostigaban con tomas fotográficas.

La toma de fotografías hacia el comunicador fue masiva, casi todos los empleados lo hicieron con sus cámaras y celulares.
La toma de fotografías hacia el comunicador fue masiva, casi todos los empleados lo hicieron con sus cámaras y celulares.

 Además de conversar con las personas que querían llevarse la “pirracha”, el periodista pidió  a los empleados que le dieran el nombre del gerente de la empresa para buscarlo y llevar su versión, pero en vez de recibir una repuesta a su pregunta, fue agredido por los guardias y otras hombres y mujeres que persistían con la toma de imágenes de su rostro y cuerpo, en una acción de amenaza y violación a la libertad de prensa.