Ningún político de oposición quiere ser segundón, así sea que Honduras se hunda

Por: Oscar Marroquín

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Tegucigalpa.-Leí con muchísimo detenimiento el artículo del señor Rodolfo Pastor Fasquelle titulado ¿QUÉ SOSTIENE A JOH? Y ¿QUIÉN LO PUEDE TUMBAR? Momentos después recordé aquella frase del señor Luis Zelaya quien dijo que el al conformar una alianza no quería hacer el papel de “segundón”.

Ahora señor Fasquelle con mucha humildad bien puedo dirigirme a usted para asegurarle que todos los autodenominados políticos de oposición se creen Mesías, y mire usted que cuando digo todos, lo digo sin excepción alguna.

Todos creen ser seres superiores, algo así como venidos de otro planeta, curiosamente todos ellos tienen en sus manos la varita mágica para curar todos los males que aquejan a esta Honduras que poco a poco se hunde en la miseria, la criminalidad, la corrupción y lo peor de todo en la impunidad.

Todos se niegan a ser segundones, porque todos tienen más intereses personales y egoístas que un verdadero interés por sacar a este país de donde está, sin importar cuál sea la posición que cada uno de ellos ocupe, ante sus propios ojos mi querido amigo Fasquelle tiene usted a un grupo de personas que ya perdieron toda sensibilidad humana, así sea que se rasguen las vestiduras con trillados discursos de dolor, argumentando que les duele ver a un pueblo sometido por un demente y además ladrón mandadero de los gringos.

Mire usted que no digo presidente ni dictador, digo mandadero porque eso es justamente Juan Hernández, un pobre diablo que supo a cabalidad comprender la debilidad de quienes se hacen llamar políticos de oposición, para clavar sus uñas sobre el erario y además para someter al miedo total a la población con asesinatos selectivos venidos desde las “gloriosas” asesinas fuerzas armadas.

Ahí tiene usted distinguido ciudadano la realidad al descubierto.

Todos estos que se niegan a ser segundones, porque ansían con toda su alma ser llamados presidente de la república, porque con eso sienten haber tocado el cielo con las manos; sueñan con pisar alfombras rojas y ser recibidos en otras latitudes como mandatarios; pero al encontrarse en posición de segundones el sueño se les va como agua entre los dedos, se les esfuma la aspiración de ser llamados “señor presidente”.

Por eso apreciado ciudadano señor Fasquelle, es que Juan Hernández se mantiene en el poder, porque sabe de manera sobrada que los mal llamados políticos de oposición prefieren que el pueblo se hunda por completo, antes que ceder a sus enfermizos egoísmos.

Aunque no viene al caso le pondré un ejemplo de lo que se vivió en El Salvador durante la guerra de los años 80s, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), estuvo conformado por cinco fuerzas político-guerrilleras, a saber:  Fuerzas Populares de Liberación (FPL), Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC), Fuerzas Armadas de Liberación (FAL) y Resistencia Nacional (RN).

Como estos señores jamás se pudieron poner de acuerdo en quien sería el comándate general del FMLN, entonces decidieron autodenominarse COMANDANCIA GENERAL.

Nadie quiso nunca ser segundón, quizá porque todos ellos aspiraban a ser el Fidel Castro de El Salvador.

Si el poeta Roque Dalton asesinado por uno de estos comandantes viviera aun, contaría mejor la historia.

Honduras señor Fasquelle se hunde ante los ojos de propios y extraños, sin que a los Mesías les importe, ellos ahora a pesar de todos los pesares ya preparan y engrasan sus maquinarias electorales para el próximo circo que está por venir.

Las caravanas, las masacres, la corrupción, los asesinatos selectivos, la impunidad y tantas cosas más solamente son el adorno politiquero del discurso de cada uno de estos que se niegan a ser SEGUNDONES.

Queda claro pues que la oposición política no contempla ni siquiera por accidente tumbar a JOH.

También es claro que no existe un verdadero movimiento social que se ponga al frente de la tan ansiada necesidad de sacar de casa presidencial a JOH; pues como comprenderá usted los mal llamados dirigentes sindicales aglutinados algunos de ellos en federaciones no son capaces ni siquiera de levantar la mirada, también a ellos se los tragó la corrupción.