El éxodo hondureño, Bruno Catalano y Emilio Fonseca Batres

 

Por: Marta Tomé

Miles de nuestros compatriotas, impulsados por la pobreza y la violencia que reina en nuestro país, han decidido emprender un éxodo hacia el norte y se han organizado en «caravanas». Su peregrinar, en su intento de alcanzar la frontera estadounidense, ha logrado atraer la atención de los medios de comunicación internacionales y a través de ellos la del mundo entero.

En Europa, esas imágenes han hecho recordar el éxodo, aún reciente (2015), de los sirios que llegaron hasta las puertas de este continente huyendo de la guerra en su país. Y como en ese entonces, ahora las caravanas de hondureños y centroamericanos han traído a la memoria de muchos el relato bíblico de la huida de Egipto del pueblo de Israel. El éxodo descrito en el segundo libro del Pentatueco.

Pero también los recuerdos que guardan en su memoria de sus propias emigraciones. Algunas causadas por las constantes guerras que se llevaron a cabo en su continente, otras por la represión política, por la pobreza o por las crisis económicas. Un buen ejemplo es el éxodo irlandés ocasionado por la hambruna (1845-1850) que hizo que buena parte de los habitantes de esa isla emigrasen hacia los Estados Unidos donde, sobre todo por ser católicos, fueron blanco de muchas discriminaciones durante mucho tiempo.

Los alemanes también tienen una larga historia migratoria, alrededor del 15% de la población actual de los Estados Unidos está formada por descendientes de alemanes. Además, en Brasil, Argentina, Chile y Canadá hay grandes colonias de inmigrantes alemanes. Todos emigraron huyendo de los problemas que había en su país y pueda que los paralelos con su propia experiencia migratoria hayan influido para que, a raíz del fenómeno de las caravanas, por primera vez la situación de Honduras sea tomada en serio en Alemania. País que es mi segunda patria ya que yo también soy migrante.

Una muestra de que la corrupción, la impunidad y la violación de los derechos humanos en Honduras está siendo tomada en serio en Alemania es que este año el jurado del premio «Solidaridad de Bremen», un galardón alemán que goza de prestigio internacional y que fue instituido por el Senado del estado federado de Bremen en 1988 para honrar a las personas y organizaciones que luchan en sus países por los derechos humanos y contra la injusticia, ha elegido, como merecedores de ese premio, a los hermanos Martín y Víctor Fernández Guzmán en representación de la organización fundada por ellos en Honduras: Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia (MADJ).

Pero la migración no es un fenómeno social nuevo, ni iniciado por los europeos, sino que se viene repitiendo desde nuestros orígenes, así que la llevamos en nuestros genes. En África, la cuna de la humanidad, comenzó la diáspora que hizo que los humanos llegasen y poblasen todos los otros continentes.

La historia está llena de migraciones que los pueblos han llevado a cabo en todos los tiempos y por todas partes pues cuando el medio ambiente se vuelve desfavorable para los humanos y estos se dan cuenta que se encuentran en un callejón sin salida y que no pueden hacer nada para cambiar la situación que los afecta, para muchos, la única puerta que se les abre es la que los lleva a la emigración, esa puerta que les permite huir de los problemas que los agobian.

Siendo un fenómeno tan antiguo, no es de extrañar que la migración haya sido y siga siendo inspiración de escritores y artistas como lo fue de la famosa novela de Franz Kafka (1883-1924) que él quería llamar «El desaparecido» y que finalmente se publicó con el título de: „América“, continente que se convirtió en la tierra prometida para muchísimos emigrantes de otros continentes. Como para el abuelo paterno y la madre de Donald Turmp. También para los padres de Amy Tan (1952), la escritora china-estadounidense que en sus novelas analiza el significado de ser hija de inmigrantes y de crecer entre dos mundos tan diferentes.

El poema sobre la emigración que un compatriota escribió inspirado en la primera caravana de hondureños tiene una gran afinidad con las esculturas que un artista francés creó en honor a la migración. Y es que el arte, en cualquiera de sus expresiones, es la forma más sensible y delicada de tratar cualquier tema.

El poeta y el escultor a quienes me refiero son coetáneos. Además, contemporáneos nuestros.

Bruno Catalano (1960) es un famoso escultor francés. Nació en Marruecos, pero cuando tenía 10 años sus padres que eran sicilianos emigraron nuevamente, esta vez a Francia. A los 20 años decidió continuar con su vida nómada y se embarcó como marinero. El constante deambular por el mundo influyó en sus esculturas que él llama «Les Voyageurs» (Los viajeros). En ellas ha profundizado el tema de la migración que él conoce muy bien en su propia carne pero que también lo había percibido en sus padres.

En 2013, Marsella fue nombrada la capital cultural de Europa. Para su celebración, el ayuntamiento de la ciudad decidió adquirir algunas de las gigantescas esculturas de bronce de„Los viajeros “de Bruno Catalano pues se estimó que reflejaban la historia de la ciudad. Marsella es un puerto francés en el Mediterráneo que fue fundado por marineros griegos y cuya población ha estado siempre formada en más de un 50% por inmigrantes.

 

     

Muchas de las esculturas de «Los viajeros»  adornan ahora Marsella. Otras están en Venecia que también es un puerto, ya que son los lugares indicados para esas esculturas. Catalano quiso que algunas se colocaran en la costa para que la cercanía del mar les diera el toque final de migración.  Ya sea de partida o de llegada.

 

  

Todas esas estatuas tienen algo en común: les falta una buena parte del cuerpo y llevan una pequeña maleta. Estos dos simples detalles les confieren un surrealismo que impresiona al observar.

Es muy cierto que viajar enriquece, pero también es cierto que emigrar fragmenta. Eso lo sabemos todos los que hemos vivido esa experiencia pues la migración nos despoja de parte de nuestra identidad, nos hace perder parte de nosotros mismos. Lo que Catalano ha sabido plasmar en sus estatuas porque él cree que esa parte no se puede recuperar, que siempre le faltará al migrante. Por eso sus esculturas están incompletas… representando a esos migrantes que se han desprendido de parte de su historia: familia, amores, amistades, experiencias y emociones vividas. Que han abandonado su patria, su cultura, su ambiente, sus raíces.

La maleta contiene toda su vida: los recuerdos y sueños del pasado, pero también los temores, las esperanzas, los retos, las expectativas y la incertidumbre del futuro que puede contener aceptación, pero también discriminación y rechazo. Que puede traer éxito, pero también fracasó. Un futuro que a veces impone otras costumbres, otro clima, otro idioma.

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Una maleta que permite que la figura alegórica del migrante no se desplome y que se vuelva un símbolo de lo que cantaba Facundo Cabral“No soy de aquí ni soy de allá”

Esas enigmáticas pero originales esculturas impresionan a todo aquel que las observa pues al mezclarse con el entorno que las rodea, no se sabe si están apareciendo o desapareciendo del ambiente. Como son muy altas, lo primero que llama la atención son sus rostros pensativos y melancólicos que reflejan la angustia de la migración, pero a medida que el observador se acerca a ellas sólo le quedan a la vista las piernas y la maleta de ese migrante que no se sabe si acaba de llegar o está por partir. El migrante experimenta siempre la escisión entre emigrante e inmigrante

Como en esta vida tarde o temprano todos somos migrantes, pues no sólo se migra entre países sino también entre ciudades, entre domicilios y hasta entre situaciones, no es difícil comprender el sentimiento que Catalano quiere transmitir en esas esculturas.

Emilio Fonseca Batres (1961) nació y vive en Tegucigalpa, así que es nuestro compatriota. Hace más de 30 años hizo su presentación en la televisión nacional como moderador y coproductor de „Campeonísimos“ y desde hace más de 15 años se ha dedicado a producir el programa de radio y televisión „La otra Honduras“ que también podemos encontrar en Facebook  donde expone, de forma detallada y amena, como su nombre lo indica, datos totalmente desconocidos que no se encuentran ni en los programas educativos ni en los textos de historia tradicional.

Es un poeta, abogado e historiador o un abogado, historiador y poeta o quizás un historiador, poeta y abogado… al final da lo mismo ya que esas tres profesiones contienen algo que las identifica, las tres buscan, o deberían buscar, la verdad y la justicia. Algo que con seguridad se puede decir de Emilio Fonseca. Un compatriota que ha luchado y lucha por la conservación de nuestras raíces históricas como fundamento de nuestra identidad y cultura. A lo que, en Honduras, desgraciadamente, no se le da mucho valor pero que para él no es un impedimento para seguir adelante con su admirable tarea de motivarnos a «los otros hondureños» a interesarnos por nuestra propia historia.

Emilio ha dedicado buena parte de su vida a investigar, analizar y recopilar documentos y datos históricos de nuestra biografía colectiva, por lo que personalmente le estoy muy agradecida pues ha sido su página en Facebook, a pesar de la distancia, la que me ha permitido formar parte de „los otros hondureños“ y encontrar nuevamente ese lazo vernáculo que la migración había fragmentado.

Inspirado en la desesperante situación de nuestros compatriotas y su decisión de huir de ella, Emilio les escribió este poema tan melancólico como sus rostros y los de todos los emigrantes. Melancolía que Catalano ha sabido plasmar en los rostros de sus migrantes figuras.

Tanto la poesía como las bellas artes tienen el don de transmitirnos delicadamente las emociones, sentimientos, ideas y la manera que sus autores ven el mundo…  como es el caso de esta melancólica apología del éxodo de nuestros compatriotas:

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Se van

porque sus sueños no incluían a la muerte

porque con hambre no se inventan nuevas mentes

porque la risa no se arma con dolor.

Se van

porque la nada no es abrigo ni juguete

porque la rabia no disfraza la intemperie

porque su sangre ya no aguanta para más.

Se van

por un camino que no lleva hacia adelante

porque no hay forma de volver a lo de antes

porque las sombras le ganaron a su sol.

Y se van

hacia una hondura más profunda

hacia la enorme soledad que da el olvido

hacia un desierto de vacíos hecho norte

y que florece solamente por tenerlos.

Y se van

con los bolsillos rebosantes de horizontes

con ilusiones que se olvidan en los montes

con mil adioses que anticipan los dolores

de una esperanza que ya nunca floreció.

 

Emilio Fonseca, 28 de octubre de 2018.

Éxodo migratorio centroamericano debe ser reconocido como crisis humanitaria

Por: Redacción CRITERIO

redaccion@criterio.hn  

*Fotos del muro de Alfonso Guerrero Ulloa

Tegucigalpa.- “El éxodo migratorio centroamericano debe ser reconocido como crisis humanitaria”, eso es lo que están pidiendo a la Organización de Naciones Unidas (ONU), los más de 13 mil migrantes que caminan en su mayoría desde Honduras hacia los Estados Unidos.

Exigen a la ONU, la ACNUR y la OIM la aplicación inmediata del “Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular”, que compromete a los Estados, entre otras cuestiones a mejorar su cooperación a la hora de salvar vidas de migrantes durante sus viajes, lo que en términos prácticos tendría su mejor expresión en garantizar buses para que lleguen de forma segura hasta su destino final.

Piden a la ACNUR, que, como lo ha hecho en otros casos, aliente a los Estados a garantizar que tengan acceso libre a los territorios y a los procedimientos de determinación de su condición de refugiados; y pida a los gobiernos que adopten respuestas prácticas para protegerlos, con alternativas de estadía legal, que incluyen visas o permisos de residencia temporal.

Piden además que, en vista de la situación de violencia y miseria en los países expulsores de Centroamérica y Latinoamérica, las personas no sean deportadas o forzadas a retornar.

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Comunicado

Hoy se cumplen 31 días del histórico éxodo de migrantes centroamericanos, conocido como «Caravana de migrantes» que partió de territorio hondureño el día 13 de octubre de 2018.

Nuestro éxodo es el resultado del desplazamiento forzado, por razones de violencia sistemática generalizada, que padecemos hombres, mujeres, niños y familias completas que huimos de la pobreza y la impunidad en nuestros países de origen.

La presencia de más de 13 mil seres humanos en territorio mexicano, cuyo desplazamiento hacia la frontera con Estados Unidos es observado con preocupación en todo el mundo, evidencia que esta monumental expresión colectiva contra la violencia, ha adquirido la dimensión de crisis humanitaria.

En un ejercicio de autonomía, como grupo desplazado nombramos una delegación para que, en nombre de los más de 5 mil migrantes alojados en el albergue instalado en la Ciudad de México (CDMX), dialogara con las autoridades de la Organización de Naciones Unidas – ONU en México, para requerir la aplicación inmediata del Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, que compromete a los Estados, entre otras cuestiones a «mejorar su cooperación a la hora de salvar vidas de migrantes durante sus viajes» lo que en términos prácticos tendría su mejor expresión en garantizar buses para que lleguemos de forma segura hasta nuestro destino final, y de esa manera proteger especialmente a las mujeres y los niños, que cada vez deben soportar más bajas temperaturas entre otras amenazas a su vida.

El 8 de noviembre pasado, nuestra delegación se dirigió a pie desde el albergue en CDMX, acompañada por una movilización de más de mil migrantes que culminó en la oficina del Alto Comisionado de la ONU, donde tuvo lugar la reunión con presencia de autoridades de la Agencia de la ONU para los Refugiados – ACNUR, la Organización Internacional para las Migraciones – OIM, y nuestra comisión conformada por 21 delegados y delegadas del éxodo: representantes de 17 de los 18 departamentos de Honduras, 1 delegado por el D-19 (hondureños viviendo en USA), 3 representantes por país centroamericano (Nicaragua, El Salvador y Guatemala); un observador de la organización Pueblos Sin Fronteras; un acompañante de Derechos Humanos, el Sr. Arturo Peimberg, Ombudsman del Estado de Oaxaca; y un vocero hondureño, el sociólogo y periodista Milton Benítez.

CONSIDERANDO:

  • Que la ONU no cumplió con promover un transporte seguro hasta nuestro destino final para «salvar vidas de migrantes».
  • Que la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX ha confirmado la desaparición de al menos 100 personas en territorio mexicano.
  • Que suman al menos 3 los hondureños muertos durante la travesía.
  • Que viajan en la caravana 24 mujeres embarazadas, 184 personas con discapacidad, 31 adolescentes solos, 87 personas de la comunidad LGTBI, y más de 2 mil niños y niñas.
  • Que ya son 2 las víctimas de judicialización y amenaza: los periodistas y defensores de DDHH hondureños Bartolo Fuentes y Milton Benítez.
  • Que esta CRISIS HUMANITARIA responde a un factor exógeno al ser humano, porque es causada por la falta de capacidad de los Estados expulsores de proteger la vida de sus ciudadanos, siendo Honduras uno de los países más violento y corrupto del mundo y el más pobre de Latinoamérica.
  • Que la ONU y en particular la ACNUR y la OIM no han estado a la altura de sus responsabilidades y mandatos, al evitar elevar nuestro éxodo al estatus de CRISIS HUMANITARIA tal como ha sucedido en relación a otros países como Venezuela e Irak.

SOLICITAMOS A LAS NACIONES UNIDAS Y A LOS ESTADOS DEL MUNDO:

  • Que nuestro éxodo sea considerado en su exacta dimensión de CRISIS HUMANITARIA, de manera que se pueda establecer de inmediato un método de intervención humanitaria que garantice la integridad, la salud y la vida, de quienes nos desplazamos por territorio mexicano.
  • Que, en consecuencia, la ONU, la ACNUR y la OIM, apliquen de inmediato el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular aprobado el 13 de marzo pasado, para que los gobiernos aborden la situación de las personas en necesidad de protección internacional y asistencia humanitaria.
  • Que, como lo ha hecho en otros casos, la ACNUR aliente a los Estados a garantizar que tengamos acceso libre a los territorios y a los procedimientos de determinación de nuestra condición de refugiados; y pida a los gobiernos que adopten respuestas prácticas para protegernos, como las alternativas de estadía legal, que incluyen visas o permisos de residencia temporal, y otros programas de regularización que garanticen el acceso a los derechos básicos de salud, educación, unidad familiar, libertad de movimiento, albergue y el derecho al trabajo.
  • Que la ONU estimule a los países signatarios para que los costos y requisitos se flexibilicen cuando sea necesario, para garantizar el acceso a los mencionados derechos.
  • Que, en vista de la situación en los países expulsores de Centroamérica y Latinoamérica, las personas no sean deportadas o forzadas a retornar.

Recordamos que el primer Pacto Mundial para la Migración acordado en Naciones Unidas «Refleja el entendimiento común de los Gobiernos de que la migración que cruza fronteras es, por definición, un fenómeno internacional y que para gestionar con efectividad esta realidad global es necesaria la cooperación para ampliar el impacto positivo para todos» como ha dicho el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres.

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Informamos a la comunidad nacional e internacional que, en caso que la ONU, la ACNUR y la OIM continúen reduciendo la magnitud de la diáspora centroamericana al no darle tratamiento de CRISIS HUMANITARIA, nos veremos obligados a desconocer y rechazar cualquier acompañamiento que provenga de estas instituciones, debido a su doble moral.

Agradecemos a la Sra. Has/líen Ramírez Hernández, Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX y al equipo de organizaciones de sociedad civil encabezado por el Padre Alejandro Solalinde; por el recibimiento oportuno organizado para que pudiéramos curarnos y descansar en esa ciudad; y al Sr. Arturo Peimberg, Ombudsman del Estado de Oaxaca y nuestro compatriota Milton Benítez a quienes hemos abrazado como nuestros defensores de Derechos Humanos en el territorio de México y el mundo.

Para finalizar queremos agradecer a las autoridades locales que actuaron de forma solidaria y sin discriminación, y muy especialmente a los pobladores, a nuestras hermanas y hermanos guatemaltecos y mexicanos que nos han ofrecido alimento, agua, albergue y trato digno, supliendo el trabajo que deberían realizar las instituciones y los gobiernos.

Dado en la ciudad de Guadalajara, Estado de Jalisco, República Mexicana, a los 12 días del mes de noviembre del año 2018.

Éxodo migratorio centroamericano por la vida en camino… con dignidad!

El Éxodo

Víctor Meza

Por: Víctor Meza

No hay palabra más adecuada para calificar esa peregrinación masiva de miles de compatriotas hacia el norte, hacia lo que consideran la “tierra prometida”, el mal llamado “sueño americano”. Aunque la memoria se resiste, la imaginación se impone, y uno no puede menos que sucumbir a las analogías y reminiscencias bíblicas: la masa hambrienta y desesperada cruzando el río, siguiendo a un pastor invisible, sin pretensiones mesiánicas ni cayado en mano, la ilusión encendida en el imaginario móvil, soñando todos con el paraíso perdido, la tierra soñada, el Edén liberador y espléndido. Masa en movimiento, pueblo que huye, historia en construcción cotidiana…

Son los “condenados de la tierra”, para decirlo con el apropiado título del conocido libro de Frantz Fanon; son nuestros compatriotas, hermanos desheredados que buscan, entre la desesperación y la impotencia, el camino hacia el norte próspero y moderno, dejando atrás el sur, abandonado y miserable. Son los “pobres de la tierra”, recordados con ternura en los versos de José Martí; los “eternos indocumentados” y marginados que retrató Roque Dalton en su célebre Poema de amor. Son los migrantes, los peregrinos, los hondureños sin fortuna, como el pescador de Juan Ramón Molina…

Habrá quienes – siempre los hay – que consideran el éxodo como algo afortunado y provechoso. Serán menos los pobres, razonan, y disminuirá la presión social. Será mayor el envío de remesas y mejor el equilibrio de la macroeconomía. Será más habitable el territorio, con menos demandantes y mayores espacios de tranquilidad y sosiego. El gobierno podrá dedicarse a proporcionarnos una “vida mejor”, sin incómodas interrupciones ni bruscos conflictos sociales.

Así piensan los que no ven la migración como un problema, la ven como una solución. Y por eso no son capaces de diseñar y aplicar políticas de Estado en materia migratoria. Se adaptan, sin criterio ni visión crítica, a los lineamientos de la política exterior de otros, la que coloca el tema migratorio en la agenda internacional de la seguridad, sin darse cuenta que, en realidad, la migración, en tanto que fenómeno social, pertenece a la agenda del desarrollo.

Los que colocan la migración en la agenda de la seguridad la consideran un delito; en cambio, quienes la situamos en la agenda del desarrollo la consideramos un derecho. Aquí se confrontan dos visiones, dictadas cada una por intereses diferentes y objetivos distintos. Y, por lo tanto, las consecuencias de cada visión, una vez convertida en política de Estado, son inevitablemente opuestas y, en el fondo, contradictorias, lo que no quiere decir que sean forzosamente irreconciliables.

En el año 2008, siendo Ministro de Gobernación y Justicia, hicimos, con el apoyo de la Agencia sueca de cooperación internacional, un elaborado diagnóstico de la migración local y, lo más importante, una minuciosa propuesta de política de Estado en materia migratoria. Tal política, de acuerdo al informe final del proyecto, tendría al menos cuatro pilares clave: a) creación de oportunidades locales; b) negociación de acuerdos con los países receptores para una migración regulada; c) reinversión productiva de las remesas familiares y d) respeto irrestricto a los derechos humanos de los migrantes nacionales y extranjeros. Esta propuesta de política estatal en materia migratoria tendría como eje central la concepción clave de que la migración pertenece al ámbito del desarrollo económico-social y, por lo mismo, debe ser entendida y respetada como un derecho humano, es decir el derecho a la libre movilidad y a la búsqueda de mejores condiciones de vida. Los migrantes no son delincuentes, son seres humanos en búsqueda del merecido bienestar. El documento que contiene este diagnóstico y propuesta debe estar, asumo, en los archivos del antiguo Ministerio de Gobernación y Justicia. Si no lo tienen, si los golpistas lo consideraron “subversivo” y “peligroso”, razón suficiente para desecharlo o tirarlo a la basura, debo decirles que conservo una copia y la pongo con gusto al servicio de todos.

Nuestro país debe tener una política integral, de largo plazo  y de carácter estatal, en materia de migración. Honduras la necesita y merece. Si alguna duda cabe, y prevalecen los intereses de los que creen que la migración es buena porque supuestamente resuelve problemas sociales y macroeconómicos, les aconsejo verse en el espejo nublado y trágico de la caravana, ese éxodo que debería avergonzarnos a todos los que todavía no hemos tenido el coraje y la oportunidad suficiente para abandonar el territorio y, al salir, darle clic y apagar la luz…Honduras ya no será un país poblado por ciudadanos, sino apenas un  territorio ocupado por habitantes…

¿Se preguntan cómo se organiza el éxodo hondureño, quién está detrás?

Por: Fabricio Estrada

Se los responderé en confianza: Resulta que un día se amanece sin haber conseguido ayer el préstamo de 5 dólares (100 lempiras) para poder comer algo hoy.

Te quedan tres huevos, dos lempiras de tortillas y un voto que ir a dar tipo 10 de la mañana en la escuela de tu barrio… Resulta que prendiste la tele y están pasando la masacre de la madrugada. Vas a la pulpería a pedir fiado y te das cuenta de que ya no abre más porque le dispararon al dueño por no pagar el impuesto de guerra.

Camino a la escuela, cientos de personas están haciendo fila para votar. Das tu voto pensando que tal vez se arregla algo cambiándolo todo de una buena vez. Al regreso a casa ves un inusual movimiento de tropas en cada rincón de la ciudad, la mayoría de ellas encapuchadas. Llevás diez años asistiendo a las movilizaciones en las calles.

El golpe de Estado del 2009 movilizó a millones y vos estuviste entre ellos. Es de noche ya. El conteo da como ganador a lo que elegiste democráticamente en lugar de agarrar un fusil e irte con miles a una revolución incierta.

El voto era incierto, pero esta vez el conteo habla con certeza absoluta: se ha barrido con la élite que secuestra al país desde el 2009 y medio mundo comienza a celebrar y celebrando se da el fraude. Se revierten en un parpadeo alrededor de dos millones de votos y resulta electo por la fuerza y bajo la bendición de la Embajada estadounidense un patizambo que de inmediato se convierte en dictador.

La rabia es brutal. La alegría es tan precaria. Miles y miles salen a las calles a protestar y son bombardeados, asesinados, torturados, encarcelados… las tropas enmascaradas invaden los barrios pobres y sacan del pelo y a patadas a los jóvenes, a las mujeres… vos tenés hambre, pero es mayor el hambre de la indignación. Se protesta, se protesta, pero desde Washington se manda a decir que debés aceptarlo, que eso es democracia.

Tras noches de desvelo te das cuenta que ya no podés conseguir empleo, que los noticiarios van aumentando su cuota de asesinatos, que los estudiantes son asesinados, perseguidos, que los campesinos son desalojados por miles, que encarcelan a los campesinos, que los bancos te niegan el préstamo, que no tenés educación más que para trabajar por horas sin derechos laborales, que no tenés derecho a un seguro social que fue saqueado por los mismos que se han reelegido y que desde los púlpitos te piden aguantar y aguantar y aguantar.

Ves las filas en Western Union y Money Gram… largas filas que a veces solo van a retirar 100 dólares enviados desde algún lugar de la yusa… 2000 lempiras que nadie te regalará en tu día donde solo necesitabas de 5 dólares para sobrevivirle al día… lo calculás, ves la diferencia ¿y si gano allá, aunque sea 200 dólares a la semana es más de lo que ganaría en todo un mes? Te cuentan que se reunió una caravana para salir hacia el norte. Que esta vez las zetas no podrán secuestrarla ni fusilar a nadie como aquel año en Tamaulipas donde asesinaron a 76 mojados. Me iría, pensás, pero no podés porque ya estás en silla de ruedas, sin las dos piernas que cortó la bestia hace un año. ¿Cómo se organiza tanta necesidad? ¿Lo explico de nuevo?

El éxodo hondureño, un campanazo para los estados neoliberales

Por: Ollantay Itzamná*

Honduras, país con un poco más de 112 mil Km2, ocupado por tres bases militares norteamericanos, con una población de más de 9 millones de habitantes, de los cuales, cerca del 70% se encuentran en situación de pobreza, capta nuevamente la atención internacional. Esta vez, por el dramático éxodo humano, cuyas imágenes crudas ahogan en lágrimas hasta a los ángeles del cielo.

Este Estado que, por más de 180 años de República, había intentado lidiar y sobrevivir con el permanente intervencionismo extranjero y sus consecuencias letales, con el golpe de Estado de 2009 terminó por quebrarse y convertirse en un evidente Estado fallido. Y, con el fraudulento e inconstitucional reelección del actual Presidente Juan Orlando Hernández (2017), el Estado fallido se materializó en un Estado narcocriminal.

En 2009, el 58% de hondureños se encontraba en situación de pobreza. Realidad que intentó revertir el destituido Presidente Manuel Zelaya, pero fue destituido mediante un golpe de Estado promovido por el gobierno de los EEUU. Así, las suicidas políticas neoliberales se restauraron en el país.

En 2018, según informe de la ONU, el 68% de hondureños se encuentra en situación de pobreza. Más de tres millones de hondureños apenas comen una vez al día. Mientras, en dicha década, empresarios extranjeros en Honduras, como el fallecido Facussé, se catapultaron como los hombres más ricos de la región.

Frente al golpe de Estado, cuyas consecuencias crudas se vive ahora en el país centroamericano, la población se organizó en el inédito Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). Pero, con en toda dictadura, dicho movimiento social pro derechos humanos, fue desarticulado, y muchos de sus actores, asesinados. 

El gobierno norteamericano, la OEA, y la comunidad internacional, aprobaron con su silencio dicha acción criminal. Y, ahora, el país es prácticamente ingobernable. Sin Estado de Derecho, sin esperanzas de vida, ni oportunidades laborales. Fracturado, se ahoga en sangre. Honduras, desde 2009, es uno de los países más violentos del mundo.

Juan Orlando Hernández, en 2014, llegó al gobierno predicando la Biblia, y repartiendo bendiciones, al creyente y pentecostal pueblo de Honduras. Una vez en el poder, ante su impopularidad social, se mantuvo en el gobierno amparado en un discurso bíblico teológico, y protegido por el gobierno norteamericano.

Pero, la hambruna en Honduras es tan fuerte, y la muerte violenta hace de cada instante de la vida prácticamente un acto de fe, que hondureños empobrecidos con instinto de sobrevivencia emprenden un éxodo casi apocalíptico hacia el prometido paraíso terrenal falaz del Norte, para sumarse a los cerca de 1.2 millones de hondureños expulsados.

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Qué más le quedaba a la gente, en un país, cuya desgracia es su riqueza y su vecindad tan próxima con los EEUU. Un país donde, cada año, más de 300 mil personas se hunden en la pobreza. Donde, no sólo se nace empobrecido, sino también endeudado por gobiernos corruptos. Cada hondureño nace con una deuda pública del equivalente a $. 1,350. ¿Qué más se esperaba?

La migración es un derecho, no un delito. El problema es el saqueador colonialismo permanente que sufre Honduras. El calvario del éxodo hondureño, evidencia el fracaso del criminal sistema neoliberal made in USA. Y, es un campanazo para Colombia, Perú, Guatemala, Argentina o Brasil, cuyos gobiernos serviles siguen esquilmado a sus pueblos bajo el libreto neoliberal yanqui.  

*Defensor latinoamericano de los Derechos de la Madre Tierra y Derechos Humanos

Conferencia Episcopal de Honduras cataloga de “tragedia humana” al éxodo de ciudadanos

La solución no es pedirles que regresen, la solución la encontraremos en abrir oportunidades permanentes para su realización personal y familiar, creando fuentes de trabajo para todos: Conferencia Episcopal de Honduras

Pide a los Estados Unidos dejen la xenofobia y condenar a los migrantes señalándolos como criminales y lacras sociales

Por: Redacción CRITERIO

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa.-Como tragedia humana ha catalogado la Conferencia Episcopal de Honduras a la masiva migración de hondureños que desde el sábado 13 de octubre busca llegar a los Estados Unidos mediante caravanas.

“Esta es una realidad indignante, causada por la actual situación que vive nuestro país, obligando a una decidida muchedumbre a dejar lo poco que tienen, aventurándose sin certeza alguna por la ruta migratoria hacia Estados Unidos, con el deseo de alcanzar la tierra prometida, “sueño americano”, que les permita resolver sus problemas económicos y mejorar las condiciones de vida para los suyos y, en muchos casos, les garantice la tan anhelada seguridad física”, dice la organización de la iglesia católica mediante un comunicado.

Los religiosos reconocen en su misiva que es deber del Estado hondureño brindar a sus ciudadanos los medios para cubrir sus necesidades básicas, como son: trabajo digno, estable y bien retribuido, salud, educación y vivienda y a la vez apuntan que cuando esas condiciones no existen, las personas se ven obligadas a vivir en la fatalidad y muchísimos de ellos a emprender un camino que les lleve al desarrollo y superación, hallándose en la vergonzosa dolorosa necesidad de tener que abandonar sus familias, sus amistades, su comunidad, su cultura, su ambiente y la tierra que los vio nacer.

De acuerdo a la valoración de la iglesia católica, en Honduras existe una crisis humanitaria, pero a la vez aclara que ésta no es nueva, sino que se viene registrando desde hace años. ¡Cuántos cientos de hondureños han partido en forma individual todos los años y a cuántos los han regresado de México y de Estados Unidos!, exclama.

Lo novedoso de esa caravana es la forma masiva de miles de personas, en su mayoría jóvenes, que van con la esperanza de obtener recursos suficientes para transformar a Honduras.

CULPA

Por otra parte, señala que no es hora de culpabilizar a personas o a partidos políticos, ni al gobierno en turno. “Eso sería mirar de manera superficial el problema, la responsabilidad es común, pero eso sí, deben aceptar nuestros gobernantes de los últimos períodos que no han hecho bien las cosas, de modo que esta situación no llegara a los extremos que hoy estamos observando y que puede terminar en mayores frustraciones, resentimientos y negación de toda identidad nacional”.

Asimismo, apunta que la solución no es pedirle a los migrantes que regresen, “la solución la encontraremos en abrir oportunidades permanentes para su realización personal y familiar, creando fuentes de trabajo para todos”.

PACTO SOCIAL

La iglesia católica considera que es hora de brindar salidas humanitarias a la población que va en caravana, pero también es hora de que tanto el gobierno, el sector financiero, empresarial, trabajadores en general «emprendamos la tarea de establecer un nuevo pacto social que aborde profunda y definitivamente la solución a este drama social hondureño».

Pide además, como una tarea urgente, revisar el gasto público y los sueldos y salarios que devengan todos los funcionarios de gobierno, ya que la mayoría de las veces son sueldos escandalosos, frente a la miseria y pobreza del pueblo.
“También es una necesidad que los países desarrollados y los mismos Estados Unidos dejen la xenofobia y condenar a los migrantes señalándolos como criminales, lacras sociales”, dice entre otras cosas Conferencia Episcopal de Honduras

A continuación el comunicado:

Jesús, al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella”
(Mateo 9,36)

Queridos hermanos,

Los obispos de la Conferencia Episcopal de Honduras vemos con mucho pesar y seria preocupación esta “tragedia humana”, como ha llamado el papa Francisco a la migración forzada, por la salida en caravana de miles de nuestros hermanos y hermanas hondureños que han abandonado su propia tierra, buscando mejores oportunidades de vida, para ellos y para sus propias familias. Esta es una realidad indignante, causada por la actual situación que vive nuestro país, obligando a una decidida muchedumbre a dejar lo poco que tienen, aventurándose sin certeza alguna por la ruta migratoria hacia Estados Unidos, con el deseo de alcanzar la tierra prometida, “sueño americano”, que les permita resolver sus problemas económicos y mejorar las condiciones de vida para los suyos y, en muchos casos, les garantice la tan anhelada seguridad física.
La Iglesia que peregrina en Honduras reconoce el derecho humano de cada persona a una vida digna y al desarrollo personal, familiar y comunitario. Es deber del Estado hondureño brindar a sus ciudadanos los medios para cubrir sus necesidades básicas, como son: trabajo digno, estable y bien retribuido, salud, educación y vivienda. Y cuando esas condiciones no existen, las personas se ven obligadas a vivir en la fatalidad y muchísimos de ellos a
emprender un camino que les lleve al desarrollo y superación, hallándose en la vergonzosa dolorosa necesidad de tener que abandonar sus familias, sus amistades, su comunidad, su cultura, su ambiente y la tierra que los vio nacer.
Esa crisis humanitaria en Honduras no es nueva, la venimos padeciendo desde hace años, ¡Cuántos cientos de hondureños han partido en forma individual todos los años y a cuántos los han regresado de México y de Estados Unidos!

HEMOS SIDO SORDOS ANTE LOS GRITOS DE ABUSOS Y VIOLACIÓN

Hemos sido sordos ante los gritos de abusos y violación a sus derechos en su trayecto y hemos sido ciegos para ver esa realidad, hemos preferido alegrarnos por la llegada de remesas, como una solución a los problemas internos. Lo novedoso de esa caravana es la forma masiva de miles de personas, en su mayoría jóvenes, que van con la esperanza de obtener recursos suficientes para transformar a Honduras. No es la hora de culpabilizar a personas o a partidos políticos, ni al gobierno en turno. Eso sería mirar de manera superficial el problema, la responsabilidad es común, pero eso sí, deben aceptar nuestros gobernantes de los últimos períodos que no han hecho bien las cosas, de
modo que esta situación no llegara a los extremos que hoy estamos observando y que puede terminar en mayores frustraciones, resentimientos y negación de toda identidad nacional. La solución no es pedirles que regresen, la solución la encontraremos en abrir oportunidades permanentes para su realización personal y familiar, creando fuentes de trabajo para todos.

NUEVO PACTO SOCIAL

Ahora es el momento de brindar salidas humanitarias a la población que va en caravana, pero también es hora de que tanto el gobierno, el sector financiero, empresarial, trabajadores en general emprendamos la tarea de establecer un nuevo pacto social que aborde profunda y definitivamente la solución a este drama social hondureño. La migración es solo una punta de este volcán, pero, la pobreza, la inequidad, y la falta de oportunidades son sus otros componentes. Los sectores dirigentes no pueden ser insensibles ante el clamor
de la población.

¡Ya no se valen más remiendos en esta sociedad hondureña!
Pero hoy también es la oportunidad para que nuestras autoridades civiles reorienten sus políticas y establezcan programas sociales verificables, reorientando el Presupuesto General de la República con esa finalidad.

REVISAR GASTO PÚBLICO Y SUELDOS Y SALARIOS

Es tarea urgente revisar el gasto público y los sueldos y salarios que devengan todos los funcionarios de gobierno, la mayoría de las veces son
sueldos escandalosos, frente a la miseria y pobreza del pueblo.
También es una necesidad que los países desarrollados y los mismos Estados Unidos dejen la xenofobia y condenar a los migrantes señalándolos como criminales, lacras sociales. Es muy conveniente que revisen sus políticas migratorias y asuman la propuesta humanista del papa Francisco en su mensaje del año 2018, sobre las migraciones, es obligatorio: acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes y refugiados.
Rogamos a los países hermanos por donde van transitando los migrantes hondureños que se les respeten sus derechos fundamentales y se les ayude, por motivos humanitarios, para que ellos logren desarrollarse como personas.

Agradecemos a los pueblos de Guatemala y México, que han acogido con ejemplar solidaridad a nuestros hermanos atendiendo a los miembros de la Caravana Migrante.

AGRADECEMOS A LA DIÓCESIS DE TAPACHULA

Agradecemos también a la Conferencia Episcopal de Guatemala y a la Conferencia del Episcopado mexicano, en particular modo a nuestros hermanos obispos de las diócesis de Tapachula y de San Cristóbal de las Casas por su petición a las comunidades cristianas para abrir las puertas de sus casas, ofrecer opciones útiles y velar por el bien de quienes buscan
una vida mejor para sus familias.

A todos nos preocupa la seguridad y protección de los migrantes especialmente de las mujeres, los niños y de la tercera edad. ¡En nombre de Dios muchas gracias!
Igualmente, es justo y oportuno agradecer a tantos hermanos y hermanas que
colaboran diariamente en la Pastoral de Movilidad Humana de nuestro país
ofreciendo puntualmente a los migrantes retornados todas las atenciones necesarias de orden médico, psicológico, con rehabilitaciones, prótesis, transporte, etc., todo esto, sin contar con las atenciones que brindan a la población desplazada por la violencia interna del país.
Los obispos de Honduras les decimos que cuentan con nuestro apoyo y rogamos a Dios por intercesión maternal de la Virgen Santísima “Nuestra Señora de Suyapa”, que los proteja en su caminar, los sostenga con su gracia y su amor y les conceda el gozo de ver realizadas todas sus esperanzas.

Ciudad de Tegucigalpa. 20 de octubre del 2018
CONFERENCIA EPISCOPAL DE HONDURAS

Gobierno de Honduras cierre frontera con Guatemala ante éxodo de ciudadanos

Por: Redacción CRITERIO

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa.-Ante el éxodo masivo de ciudadanos que van rumbo a los Estados Unidos, el Instituto Nacional de Migración de Honduras determinó desde ayer sábado, cerrar la frontera con Guatemala “Agua Caliente”.

Mediante un comunicado, el gobierno establece “que en aras de salvaguardar la vida y la integridad física de los ciudadanos nacionales y extranjeros que transitan por el punto fronterizo de Agua Caliente con la hermana República de Guatemala nos vemos en la necesidad de cerrar de manera temporal nuestro punto de control  migratorio en la frontera antes referida”.

Desde el sábado 13 de octubre miles de hondureños salieron en caravanas hacia México y los Estados Unidos, argumentando que están enfrentando una situación calamitosa, producto de la pobreza alentada por la falta de empleos. Sin embargo, el gobierno aduce mediante el comunicado que la aduanada ha sido cerrada, “producto de la crisis provocada por sectores ajemos a los intereses nacionales”.

Gobierno de Honduras

La aduana ha sido oficialmente cerrada desde ayer sábado para el paso en general, sin embargo desde el lunes anterior el gobierno envió un fuerte contingente de policías y militares ha acordonar la zona para evitar que los ciudadanos salieron. El viernes al menos 300 hondureños ingresaron a Guatemala, aprovechando el ingreso de varios furgones, por lo que el cierre se produjo tras este incidente.

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Honduras enfrenta una crisis económica fruto de una serie de medidas fiscales que ha impactado en la mayoría de la población ya que el 67 % vive en pobreza y de estos más del 40 % en pobreza extrema. Se estima además que el 49 % de la Población Económicamente Activa está desempleada, es decir, cerca de dos millones personas.

El gobierno de Juan Hernández alega que el éxodo tiene motivaciones políticas de la oposición, discurso que ha sido compartido por el gobierno de los Estados Unidos que a través de la embajada en Tegucigalpa, dijo el pasado jueves que los migrantes están siendo engañados por líderes con fines políticos y criminales.

El gobierno hondureño acusó al periodista y líder social, Bartolo Fuentes, de organizar y promover las caravanas de migrantes. Fuentes, quien es exdiputado del opositor Partido Libertad y Refundación (Libre), fue deportado el viernes de Guatemala acusado de haber ingresado a este país evadiendo el registro de la aduana.

Silencio: gobierno canadiense mudo ante masivo éxodo de hondureños y militarizacion de las fronteras 

Por: Fred Alvarado

Callado permanece el Primer Ministro canadiense Justin Trudeau y la embajada de Canadá con sede en San José, Costa Rica sobre el éxodo masivo de hondureños que hoy tiene militarizadas las fronteras de Honduras, El Salvador y Guatemala por el paso de la gran caravana de migrantes que se dirigen hacia México y Estados Unidos huyendo con determinación de la tiranía del gobierno de Juan Orlando Hernández, de la inseguridad y violencia, del alto costo de la vida, y la falta de empleo.

El gobierno canadiense tiene la característica de abstenerse y no involucrarse con Honduras más que en asuntos relacionados al comercio, turismo y minería; permanece oculto detrás las decisiones de la política exterior estadounidense como si se tratase de no entrometerse con las “colonias y bases militares” de la geopolítica estadounidense (Honduras, Guatemala, y El Salvador) al no pronunciarse independientemente a favor de los derechos humanos, la migración de mujeres y niños, y la brutal represión militar.

                                                                                               Justin Trudeau primer ministro de Canadá

Paradójicamente, el gobierno canadiense con sede en Ottawa si se pronuncia en los asuntos de la política interna y de “crisis humanitaria” en Nicaragua y “liderazgo fallido” en Venezuela exigiendo respeto a los derechos humanos y abriendo canales de migración para refugiados; promoviendo una agenda imperialista de inversión privada interesada en los recursos venezolanos y el resto de América del Sur.

Aunque Canadá mantiene importantes relaciones bilaterales con Honduras e influencia para promulgar leyes que favorecen la explotación minera bajo el tratado de Libre Comercio pactado meses después del golpe de Estado,  cuando se trata de  vidas humanas, violaciones a derechos humanos y represión,  el gobierno canadiense ha demostrado mantener una postura tímida y disimulada con el pueblo hondureño, cediendo el asunto al Departamento de Estado de EE.UU. y la OEA, siempre y cuando la crisis social no comprometa sus inversiones, ni estorbe su destructiva explotación minera en varios puntos del territorio hondureño que enriquecen a grandes corporaciones de capital privado con sede en Toronto.

El Primer Ministro canadiense Justin Trudeau para muchos analistas del Neoliberalismo es la “sonrisa amigable del neocolonialismo”; en sus discursos en la ONU se pronuncia elocuentemente a favor de los derechos humanos y las minorías étnicas en el mundo: “Canadá siempre defenderá la democracia, el estado de derecho y los derechos humanos en el país y en el extranjero”; “Canadá continuará denunciando el trato injusto de las minorías raciales y étnicas, de las mujeres y las niñas, de los pueblos indígenas”. Sin embargo, organizaciones y activistas de derechos humanos canadienses que observan de cerca la situación de Honduras, han denunciado el silencio del gobierno canadiense entorno a las continuas violaciones a los derechos humanos por las compañías mineras canadienses en diferentes comunidades rurales en Honduras, además de desestimar las exigencias para presionar la inmediata liberación de los presos políticos en Honduras, y condenar la represión militar después de la crisis post-electoral.

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Nuevamente, el gobierno canadiense desilusiona con un mensaje de indiferencia y debilidad ante una posible crisis humanitaria en el país centroamericano donde el problema de migración y desigualdad no solo afecta a los países del Triángulo Norte sino también a Estados Unidos y Canadá. 

Las amenazas de Donald Trump y la indiferencia Justin Trudeau hacia la caravana de migrantes, resultan decepcionantes e insultantes desestimando las verdaderas causas del fenómeno migratorio centroamericano; pensar que detener la masiva migración de hondureños es cuestión de presionar al régimen de Juan Orlando Hernández al militarizar las fronteras, suspender las ayudas económicas, arrestar y deportar migrantes, sin tomar en cuenta el origen del problema, evidencia los verdaderos intereses capitalistas e inhumanos de los dos países del norte, responsables de respaldar y financiar al gobierno ilegitimo de Hernández para continuar percibiendo jugosas ganancias de la explotación y privatización del patrimonio hondureño.

Después de escuchar la promesa del Presidente Electo de México, Andrés Manuel López Obrador, de conceder visas de trabajo para aquellos migrantes centroamericanos que desean trabajar en territorio mexicano, ¿debería moralmente el Primer Ministro Justin Trudeau pronunciarse sobre la situación de Honduras y recordarle sus palabras en su primer discurso ante la ONU que: “Estamos aquí para ayudar, Bienvenidos a Canadá a todos aquellos que escapan de la persecución, el terror y la guerra; los canadienses les damos la bienvenida, sin importar la fe, la diversidad es  nuestra fuerza”?

O ¿recordaremos el tuit de Donald Trump cuando califico a Justin Trudeau de “muy deshonesto y débil”?.

Caravana de migrantes hondureños avanza firme en su propósito

Por: Redacción CRITERIO

redacción@criterio.hn 

Tegucigalpa.- El éxodo emprendido por hondureños y hondureñas que se juntaron en caravana para viajar y buscar el sueño americano, sigue su paso con firmeza y determinación, dijo Bartolo Fuentes coordinador de la misma.

A ratos van caminando y a ratos a jalón hacia la hermana república de Guatemala para luego entrar a México.

Bartolo Fuentes señaló que viajan juntos y juntas para protegerse de los peligros del camino y que al llegar a México pedirán visa humanitaria para circular libremente en México.

Fuentes dijo a Criterio.hn vía telefónica que todo está bien y que la gente avanza con entusiasmo y la idea es llegar esta noche a Ocotepeque donde pernoctarán para el lunes por la mañana iniciar el viaje a Guatemala.

Se quejó que les habían prometido unos buses para avanzar mas rápido pero al final no se los facilitaron por lo que la travesía seguirá a pie, pero eso no los hace retroceder ni abandonar su objetivo.

Muchos de ellos van con la esperanza de encontrar empleo en tierras aztecas, otros intentarán pasar a los Estados Unidos. La mayoría no tienen de qué vivir en Honduras donde no encuentran empelo, otros huyen del acoso de la violencia en sus diversas manifestaciones.

Anoche durmieron en el municipio de Santa Rosa de Copán,  que los acogió de manera generosa  apoyándolos con comida y otras cosas necesarias para el camino.

La noche  de este domingo dormirán en la frontera entre Ocotepeque y Guatemala y mañana lunes comenzarán a cruzar tierras chapinas hasta finalmente llegar primeramente a su destino primario que es México.