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Mutación del liderazgo en Honduras: cuando la sociedad imita su propia crisis

Buscar un liderazgo que seguir es, quizá, una de las cosas más comprensibles de la humanidad, es una forma de no hacernos cargo por nuestras propias acciones, es un descanso frente a la tediosa labor de tener que pensar, tomar decisiones o simplemente tomar un rumbo en nuestra vida.

Mutación del liderazgo en Honduras: cuando la sociedad imita su propia crisis

Esta necesidad de buscar a quien seguir, a quien imitar o alguien para alabar está arraigada en nuestra arquitectura como humanos, pero el problema está cuando esos liderazgos se modifican y se vuelven socialmente aceptables los liderazgos echados al lado maligno de nuestro ser, y esto es precisamente lo que nos ha pasado como sociedad y en este artículo intentaremos darle sentido a este fenómeno tan complejo como natural:

Existen en nuestra sociedad al menos 4 arquetipos tradicionales de liderazgos los cuales imitamos como sociedad:

  • Los políticos: antes vistos como una figura meritocrática, con estudios superiores o ejemplos de trabajo y éxito, cambiaron por políticos narcotraficantes, personas sin la preparación académica o caras bonitas que no tienen nada que aportar al progreso de Honduras.
  • Los empresarios: antes vistos como ejemplos de trabajo puro, sobre todo en la zona norte del país, pero hoy día también vinculados al narcotráfico, lavado de dinero y usura.
  • Líderes religiosos: antes vistos como guías para la vida espiritual y desarrollo comunitario y familiar, hoy convertidos en traficantes de la palabra, empresarios fraudulentos, violadores de menores de edad y lavadores de activos de los narcotraficantes.
  • Profesionales: aquí se incluyen los maestros, médicos, abogados, militares y otros mismos que perdieron su liderazgo debido al deterioro social y no poder competir con la influencia de las redes sociales y, en algunos casos, también vinculados al narcotráfico, corrupción y a abusos físicos a la niñez.

Este deterioro provocado por los cambios en el contexto de la tecnología y globalización, la economía de supervivencia y los movimientos sociales que diluyen un solo bloque social, entre otros, trajo este desgaste de los antiguos liderazgos para darle lugar a nuevas influencias sociales que, curiosamente, están enfocadas en el micropoder y no suelen ser tomadores de decisiones a nivel nacional:

Estos son los 4 nuevos arquetipos de liderazgos que últimamente estamos imitando como sociedad:

  • El narco: una figura muy aceptada en los estratos pobres de la sociedad en donde no existe presencia del gobierno o representación institucional, por lo que el narco ha llegado a ser una de las figuras más preponderantes, ya que lleva desarrollo a los pueblos más olvidados e “invierte” en las campañas políticas de la mayoría de los liderazgos hondureños y en emprendimientos que en algunos casos se vuelven pequeñas y grandes empresas.
  • El coyote: es visto como el salvador que conduce hacia la tierra prometida. Es un guía que moviliza a las personas desde Honduras a otros países de forma ilegal, pero que al final mejora las condiciones de vida para miles de compatriotas que no tienen acceso a servicios básicos ni a trabajos dignos.
  • El pandillero: es un personaje que ejerce control sobre la comunidad, crea condiciones a través de la venta de drogas y extorsión para generar un clima económico basado en la supervivencia, el miedo y la violencia.
  • El influencer: se ocupa del ocio de la sociedad en su mayoría, su propósito es entretener a una sociedad cansada de la violencia, narcotráfico y enfermedades (mentales y físicas) que no pueden ser curadas por falta de insumos en los hospitales o atención profesional, por lo que los tiktokers hacen cualquier tipo de cosa, incluso contenido amoral desde la ignorancia, con tal de generar likes.

Normalmente asumimos que los liderazgos deberían ser personas que hacen cosas buenas por los demás, por lo cual su ejemplo es digno de imitar, pero en sociedades tan complejas como la hondureña, en la que carecemos de tantas cosas materiales, espirituales y morales, más el golpe de la globalización y las comunicaciones masivas, provocaron que este entorno cambiara drásticamente, por lo que los liderazgos involucionaron por diversas razones tales como:

  1. Falta de empleo que provocó el sentimiento de que la educación ya no es una forma de mejorar las condiciones de vida.
  2. La superficialidad de la sociedad; nadie quiere conocer, hacer o construir algo a profundidad, ya que el entorno digital está diseñado para surfear en la novedad sin bucear en el conocimiento.
  3. La violencia detonada por los vicios como las drogas y el alcohol está terminando con la composición de la familia como núcleo de la sociedad.

Conclusión: no todo está perdido, aún hay liderazgos en los niveles intermedios de la sociedad que sirven como una buena influencia en nuestra fracturada sociedad; aún existen artistas, abogados, trabajadores, amas de casa, periodistas, economistas, contadores, profesores, médicos, enfermeras y escritores que lanzamos diariamente nuestras brazadas más largas y más fuertes para nadar entre tanta sombra para dar un buen ejemplo para nuestra amada Honduras.

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