El gobierno de Honduras explora un acuerdo con la empresa estatal de agua de Israel. La expansión de Mekorot en América Latina ha estado acompañada de cuestionamientos por su papel en los territorios palestinos ocupados y por su vinculación con la diplomacia hídrica israelí.
Tegucigalpa, Honduras. – Se presentan como la solución para alcanzar la gestión eficiente del agua en medio de una declaratoria de emergencia hídrica, y bajo ese enfoque, han ganado territorio en Latinoamérica. Su próxima parada Honduras.
Hablamos de Mekorot, la compañía nacional de agua de Israel. A inicios de julio, la Secretaría de Desarrollo Económico, tras una gira por Israel, afirmó que “Honduras avanza hacia una gestión más eficiente del agua con el respaldo del modelo israelí”. Además, anunció “importantes acercamientos” en temas de productividad e innovación, entre los que destacó la gestión hídrica de Mekorot.
Con presencia oficial en Argentina, México y República Dominicana a través de proyectos o consultorías para la gestión del agua, Mekorot ha logrado posicionarse en la región pese a su cuestionado papel en el racionamiento extremo del agua en territorios palestinos ocupados.
La llegada de Mekorot a América Latina ya ha generado controversias. En Chile, un convenio entre la empresa estatal israelí y la Corporación Desarrolla Biobío fue cuestionado por el exconsejero regional Javier Sandoval, quien denunció falta de transparencia sobre el uso de recursos públicos y pidió suspender el proyecto por considerar incompatible financiar a Mekorot con las denuncias sobre su actuación en los territorios palestinos ocupados.
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El Estado de Israel va de la mano de Mekorot. Fundada en 1937, la compañía nacional de agua antecede por nueve años la creación del Estado israelí, y como ellos mismos explican en su sitio web, el propósito de su creación fue la perforación de pozos para la irrigación de “granjas de los asentamientos del norte”. Es así, que en la actualidad, donde hay un nuevo asentamiento ilegal de israelíes en territorio Palestino, ahí les acompaña Mekorot.

De hecho, en abril del año pasado, 37 eurodiputados presentaron por escrito una pregunta parlamentaria a la Comisión Europea sobre si la Unión Europea continúa financiando a Mekorot y cómo se garantiza que fondos europeos no financien la política de “apartheid del agua” en los territorios palestinos ocupados.
La Alianza por la Justicia del Agua en Palestina señaló a Mekorot por usar el agua como arma contra el pueblo palestino, mediante la operación de pozos en Cisjordania para proporcionar agua a los asentamientos ilegales de israelíes en territorio de Palestina. Además, denunció la confiscación de agua de los acuíferos palestinos, contribuyendo a la destrucción de los medios de vida de los agricultores palestinos y al incremento de enfermedades.
¿Con este historial, estaría dispuesta Honduras a entregar un recurso fundamental de seguridad nacional a la empresa estatal de otra nación? ¿Incluso un país que hasta junio de 2026, una comisión independiente de la ONU determinó que continúa cometiendo genocidio y crímenes atroces al atacar deliberadamente a niñas y niños palestinos?
Hasta el momento, la administración del presidente Nasry Asfura, pese a su ascendencia palestina, se ha alineado completamente a la política exterior de Israel. En mayo declaró terroristas a Hamás y a la Guardia Revolucionaria Islámica. Incluso su primer viaje, siendo presidente electo, fue a Israel. Desde el inicio de su administración, funcionarios, periodistas y empresarios han estado en constantes giras al país y hablando única y exclusivamente de sus bondades.
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El acercamiento se ha extendido a otros sectores considerados estratégicos. En las últimas semanas, la administración de Asfura ha sostenido reuniones con la empresa israelí MAG Technologies Group y con los promotores ZEDE Próspera para impulsar el proyecto Satuyé Technology & Data Center, una iniciativa que contempla la infraestructura digital, centros de datos e inteligencia artificial. Especialistas consultados por Criterio.hn han advertido que este tipo de proyectos también plantean interrogantes sobre la soberanía tecnológica, el control de infraestructura estratégica y el uso de recursos como agua y energía.
LA DIPLOMACIA DEL AGUA COMO ESTRATEGIA DE INFLUENCIA
La cercanía entre la cooperación hídrica y la política exterior israelí no se limita a Mekorot. En Chihuahua, México, el gobierno estatal firmó en 2023 un acuerdo de cooperación en materia de agua con MASHAV, la agencia de cooperación internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel. El convenio contempló transferencia de tecnología, diseño y mantenimiento de sistemas hídricos, riego eficiente, políticas públicas y reducción de fugas, y estuvo precedido por una fase de diagnóstico técnico encabezada por la empresa israelí Rimon Group, según el informe análitico sobre la investigación del convenio entre el Estado de Chihuahua y entidades israelíes en materia de agua, elaborado por la Colectiva Chihuahua Intifada.

En Honduras, el posible acercamiento con Mekorot también ha despertado preocupación entre organizaciones ambientales. Para Germán Chirinos Gutiérrez, director técnico del Movimiento Ambientalista Social del Sur por la Vida (MASS Vida), el principal riesgo no radica únicamente en la empresa israelí, sino en la opacidad con la que históricamente el Estado hondureño ha negociado este tipo de convenios. “El gran problema para nosotros es la firma de convenios con empresas o países extranjeros, es lo que se esconde detrás de la firma. Los gobiernos no han tenido transparencia cuando se firman estos acuerdos o contratos con empresas transnacionales”, afirmó.
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Chirinos señaló que la gravedad de la crisis hídrica, por ejemplo la que vive desde hace años el sur de Honduras, podría hacer que propuestas como la de Mekorot sean bien recibidas por amplios sectores de la población. Sin embargo, sostuvo que antes de valorar sus beneficios es indispensable conocer el contenido de los acuerdos y quiénes resultan beneficiados con ellos.
No se trata de que Mekorot no sea exitoso en la gestión del agua. Otra historia se contaría si hubiese fracasado. El problema –como lo planteó en 2024, la Red de ONG Ambientales Palestinas y la organización Amigos de la Tierra– es que Mekorot, al igual que otras empresas israelíes, están integradas en la diplomacia de exportación que fortalece y normaliza el poder político de Israel a nivel internacional.
Según estas organizaciones, Mekorot exporta su “método de apartheid” mediante procesos de alto costo que benefician a quienes pueden pagar el acceso al agua, lo que, según sus críticos, contribuye a financiar el sistema de apartheid contra la población palestina.





