La Ley de Empleo Parcial fue presentada por el Partido Nacional como una solución al desempleo y la informalidad, pero los resultados oficiales muestran una aplicación mínima. Incluso funcionarios y diputados oficialistas, que impulsaron la ley reconocen que no ha generado el impacto esperado.
Tegucigalpa, Honduras. –La Ley de Empleo Parcial fue presentada como una de las principales apuestas para enfrentar el desempleo y la informalidad en Honduras. No obstante, a casi cuatro meses de su aprobación, la normativa no solo está lejos de cumplir las expectativas de generación de empleo, sino que continúa siendo cuestionada por organizaciones sindicales que la consideran un nuevo paso en el desmantelamiento del Código del Trabajo.
El 25 de marzo de 2026, el Congreso Nacional aprobó por mayoría de votos la controvertida Ley de Empleo Parcial, normativa que sustituyó a la derogada Ley de Empleo por Hora. En ese momento, la bancada oficialista del Partido Nacional defendió la iniciativa argumentando que permitiría la creación de más de 40,000 puestos de trabajo y facilitaría la incorporación de miles de personas al mercado laboral formal.

No obstante, los datos de la propia Secretaría de Trabajo y Seguridad Social (SETRASS) evidencian un panorama distinto. Hasta junio de 2026, se han registrado 59 contratos bajo esta modalidad, un resultado que representa apenas el 0.15 % de la meta planteada por quienes promovieron la legislación.
Aunque el bajo número de contrataciones ha generado cuestionamientos sobre la efectividad de la ley, desde la Secretaría de Trabajo sostienen que el problema no radica en el contenido de la normativa, sino en su limitada utilización.
Lea: Empleo Parcial: la “solución al desempleo” que profundiza la precarización laboral
OFICIALISMO ADMITE FRACASO DE LEY DE EMPLEO PARCIAL
Al respecto el subsecretario de Trabajo, Daniel Discua, admitió que la Ley de Empleo a Tiempo Parcial no ha dado los resultados que se esperaban y que desde el Congreso Nacional se debería promover una reforma a la normativa.
Según el funcionario este proyecto de ley surgió por iniciativa del Congreso Nacional para frenar los altos niveles de desempleo en Honduras y crear al menos 40 mil nuevos puestos de trabajo. Asimismo, remarcó que el papel de la institución es regular y supervisar el cumplimiento de la normativa.
Durante una entrevista brindada a medios de comunicación el funcionario señaló que “no es que no ha funcionado, realmente hemos tenido registro de contratos. Sin embargo, creo que no se le está dando el uso adecuado».
De igual manera, argumentó que la ley fue diseñada para personas que no pueden cumplir una jornada laboral completa, como estudiantes o trabajadores que buscan complementar sus ingresos con un empleo adicional.
Asimismo, consideró que la herramienta también podría servir para que pequeñas empresas que actualmente operan en la informalidad formalicen las relaciones laborales con sus empleados.
Discua indicó que la Secretaría de Trabajo ha realizado capacitaciones con cámaras de comercio para promover la aplicación de la ley, pero reconoció que los resultados obtenidos hasta ahora están lejos de lo esperado, por lo que están en manos del Congreso Nacional realizar las modificaciones escuchando las propuestas del sector privado y las centrales obreras.
El subsecretario insistió en que las empresas que han contratado personal bajo esta modalidad cumplen con las obligaciones laborales contempladas en la normativa, entre ellas el pago del salario mínimo proporcional a la jornada, vacaciones, décimo tercer y décimo cuarto mes, estabilidad laboral y el derecho a la sindicalización.
A juicio del funcionario, uno de los principales obstáculos ha sido el desconocimiento de la ley y el temor de algunos empleadores informales a regularizar sus relaciones laborales. En ese sentido, reconoció que el principal problema del mercado laboral hondureño continúa siendo la informalidad.
Otro que ha reconocido el fracaso de esta iniciativa es el diputado nacionalista Arnold Burgos, uno de los defensores de la iniciativa, quien reconoció que la normativa no ha generado el impacto esperado.
En diferentes comparecencias a medios de comunicación el legislador recordó que durante la campaña política el Partido Nacional promovió el retorno del empleo por hora —rebautizado como empleo parcial— como una alternativa para reducir el desempleo juvenil.
El congresista explicó que, aunque la nueva legislación incorporó derechos que no contemplaba la derogada Ley de Empleo por Hora, como vacaciones, décimo cuarto mes, aguinaldo y seguridad social, la contratación bajo esta modalidad sigue siendo mínima.

«Hay que hacer algún tipo de reforma para que realmente pueda generar los empleos que se buscaban», sostuvo el legislador.
APROBACIÓN DE LEYES NO ES LA FÓRMULA PARA REDUCIR DESEMPLEO
Más allá de los cuestionamientos por sus escasos resultados en la generación de empleo, la Ley de Empleo Parcial también enfrenta reparos desde el ámbito jurídico. El abogado laboralista Fredín Fúnez, rechazó el argumento utilizado por el oficialismo para promover la legislación como un mecanismo de generación masiva de empleo.
En una conversación con Criterio.hn el profesional del derecho explicó que ninguna ley, por sí sola, tiene la capacidad de crear plazas laborales, “presentar esta normativa como la solución al desempleo fue una promesa demagógica”.
Por otro lado, el jurisconsulto cuestionó que la normativa presenta serias contradicciones con la Constitución de la República, el Código del Trabajo y los convenios internacionales en materia laboral.
El profesional del derecho sostuvo que la legislación resulta «completamente desacertada» porque, a su juicio, vulnera las garantías laborales establecidas en el artículo 128 de la Constitución, que protege los derechos mínimos de las personas trabajadoras.

«Los derechos laborales que ya han sido reconocidos no pueden ser disminuidos, tergiversados ni ignorados», afirmó Fúnez, quien considera que la normativa debería ser declarada inaplicable por reducir derechos previamente garantizados.
Entre los aspectos más cuestionados, el abogado mencionó el sistema de remuneración previsto en la ley. Según explicó, la Constitución establece un régimen de protección salarial que, en su criterio, resulta incompatible con la contratación parcial contemplada en la nueva normativa.
El abogado considera que la legislación termina favoreciendo principalmente a los empleadores, al permitir que puestos de trabajo permanentes puedan transformarse en empleos parciales con menores costos laborales.
Además, recordó que el trabajo a tiempo parcial no constituye una figura nueva dentro del ordenamiento jurídico hondureño. Explicó que el Código del Trabajo ya contempla este tipo de contratación en su artículo 325 para actividades cuya jornada no es continua, como restaurantes, peluquerías y otros establecimientos de servicios.
A ello se suma —indicó— la existencia de un decreto aprobado durante la década de 1970 que también regula el trabajo a tiempo parcial, por lo que considera que no existía necesidad de crear una nueva legislación.
Vea: Congreso aprueba Ley de Empleo Parcial, pese a críticas por posible precarización laboral
CENTRALES OBRERAS HABLAN DEL FRACASO DE ESTA NORMATIVA
Las críticas a la Ley de Empleo Parcial no comenzaron con sus pobres resultados. Desde su discusión en el Congreso Nacional, las principales centrales obreras denunciaron que la normativa representa una flexibilización laboral que pone en riesgo derechos conquistados durante décadas.
Para el movimiento sindical, el bajo número de contrataciones confirma las advertencias formuladas antes y después de la aprobación de la Ley de Empleo a Parcial, que ha sido cuestionada por lacerar los derechos laborales de las y los hondureños.
El presidente de la Federación Sindical de Trabajadores de Honduras (Fesitranh), Dolores Valenzuela, calificó la iniciativa como «un fracaso», pese a los discursos del oficialismo y de empresarios que aseguraron que esta normativa “era una maravilla”.
A su juicio del dirigente la modalidad de medio tiempo difícilmente puede convertirse en una solución para la crisis de desempleo en el país, especialmente para familias que dependen de un ingreso suficiente para cubrir sus necesidades básicas.
Valenzuela considera que mientras Honduras no genere empleos permanentes, con jornadas completas y salarios dignos, la crisis laboral persistirá.

Además, afirmó que no existía necesidad de crear una nueva legislación porque el trabajo a tiempo parcial ya estaba regulado desde hace décadas mediante el Decreto 121 de 1974, que establece el pago proporcional al tiempo laborado para este tipo de contrataciones.
Para el dirigente sindical, el verdadero problema del mercado laboral hondureño no es la ausencia de una ley de empleo parcial, sino la falta de políticas públicas capaces de generar empleo formal y garantizar el respeto de los derechos laborales.
A casi cuatro meses de su entrada en vigencia, la Ley de Empleo Parcial no ha logrado convertirse en la herramienta de generación de empleo que prometieron sus impulsores. Mientras el Gobierno sostiene que la normativa requiere mayor difusión y eventuales reformas para incentivar su uso, sindicatos y parte de sus propios promotores coinciden en que los resultados obtenidos hasta ahora están muy por debajo de las expectativas con las que fue aprobada.





