En la costa caribeña de Honduras, a unos 26 kilómetros de La Ceiba, se esconde uno de esos lugares que parecen resumir la riqueza natural del país en unos pocos kilómetros cuadrados: la Laguna de Cacao.
Es un sistema de humedales, manglares, estuarios, playas y bosques anegados que funciona como bisagra entre la montaña y el mar, dentro del Parque Nacional Nombre de Dios (PNND), en el departamento de Atlántida.
El PNND fue creado mediante el Decreto No. 396-2005, publicado en el Diario Oficial La Gaceta el 5 de diciembre de 2006. En ese mismo instrumento, la Laguna de Cacao quedó incluida como refugio de vida silvestre dentro de la zona de amortiguamiento del parque, con un régimen especial de manejo. El decreto es explícito: allí no se permiten actividades pecuarias, asentamientos humanos ni cualquier acción que vaya en detrimento de este recurso.

¿Dónde está y qué la rodea?
La laguna se ubica en la Región Norte de Honduras, entre La Ceiba y el municipio de Jutiapa, Atlántida. El parque limita al norte con el Mar Caribe, al este con el río Cangrejal, al oeste con el río Jutiapa y al sur con los ríos Zapota y del Padre. La Laguna de Cacao forma parte de un sistema de humedales de aproximadamente 1,578 hectáreas, con un espejo de agua de 0.35 km² y una cobertura de mangle de 1 km².

Se conecta con lagunas estuarinas, bosques de manglar, playas y humedales boscosos de agua dulce y salobre. Imagen por RadioHouse
Un ecosistema que sostiene vida y protege el mar
El decreto que creó el parque reconoce que esta zona posee una rica biodiversidad, una red hidrológica que abastece de agua potable a comunidades y etnias, y ecosistemas representativos como bosques subtropicales lluviosos, manglares y humedales de importancia ecológica. Además, forma parte del Corredor Mesoamericano y su conservación está ligada directamente a los arrecifes de coral de Cayos Cochinos y a la propia laguna.
¿Por qué? Porque la laguna y sus cuencas altas funcionan como filtro y amortiguador. Si se deforesta la parte alta, la sedimentación arrastra sedimentos que terminan afectando los arrecifes coralinos. Por eso, entre los objetivos del parque están estabilizar la sedimentación, evitar y controlar la erosión y conservar las cuencas y microcuencas hidrográficas. La laguna es, en ese sentido, un seguro natural para el mar.
Lo que la ley prohíbe y lo que permite
El decreto es tajante en la zona núcleo y en la zona de amortiguamiento. En el PNND y por lo tanto en la Laguna de Cacao no se permiten asentamientos humanos (salvo los ya existentes antes de la publicación del decreto), cacería, ganadería extensiva, quemas, descombros forestales, minería, pesca, construcción de carreteras ni caficultura extensiva.
Tampoco actividades agrícolas, tala, quema o asentamientos dentro de la zona núcleo. Las tierras privadas que caen dentro de la zona de amortiguamiento quedan sujetas a un plan de manejo elaborado por la Fundación Parque Nacional Nombre de Dios y aprobado por la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente y la autoridad forestal.
La administración del parque y de la laguna recae en esa fundación, que coordina con instituciones como SERNA, Salud, Educación, Gobernación y Justicia, COHDEFOR, el Instituto Nacional Agrario, las municipalidades de La Ceiba y Jutiapa, el Ministerio Público y los medios de comunicación.
Un hallazgo peculiar: el murciélago amarillo del sur
Pero si hay un dato que revela cuánto falta por descubrir en este rincón de Honduras, es el que protagonizó un pequeño murciélago. En diciembre de 2014, un equipo de investigadores —con personal del Museo de Historia Natural de la UNAH— visitó la Laguna de Cacao. El objetivo principal era muestrear peces, pero como objetivo secundario instalaron redes de niebla para registrar la fauna del área. A las 21:00 horas, bajo un cielo parcialmente nublado y luna creciente, capturaron un macho de Lasiurus ega, conocido como murciélago amarillo del sur.

El ejemplar fue asignado a esa especie por sus características morfológicas únicas: coloración que va del café claro al amarillo oscuro, abundante pelaje en el dorso del uropatagio, y medidas específicas. El espécimen fue depositado en el Museo de Historia Natural de la UNAH.
¿Por qué es peculiar? Porque representó el primer registro de Lasiurus ega para el departamento de Atlántida y para el Parque Nacional Nombre de Dios. Hasta ese momento, el parque tenía registradas 43 especies de mamíferos, 23 de ellas murciélagos. Los autores del estudio estiman que en el parque podrían existir alrededor de 68 especies de mamíferos, lo que significa que aún falta por documentar al menos un 35%. Es decir, la Laguna de Cacao no solo es importante por lo que ya se conoce, sino por lo que aún guarda.
Un laboratorio natural y un patrimonio por proteger
La Laguna de Cacao es, al mismo tiempo, refugio de vida silvestre, laboratorio natural, aula abierta y defensa costera. Sus manglares sirven de criadero para peces y crustáceos, protegen la costa de tormentas y erosionan menos, almacenan carbono y sostienen una red trófica que conecta bosques, ríos, lagunas y arrecifes. Para las comunidades aledañas, representa agua, pesca, turismo y una oportunidad de desarrollo sostenible.
Sin embargo, como advierte el propio decreto y los estudios científicos, su conservación no está garantizada solo con leyes. La presión de la ganadería, la agricultura, los asentamientos irregulares, la tala y la pesca no regulada sigue siendo una amenaza.
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