La destrucción por tala y quema de zonas boscosas, además de los asentamientos humanos en estas zonas están provocando más casos de muerte por mordedura de serpiente. Sin embargo, el problema se hace más serio por la falta de prioridad en el abastecimiento del suero antiofídico y la atención poco especializada que existe en los centros de salud y hospitales del país.
Tegucigalpa, Honduras. – Los hábitats donde viven varias especies de animales están siendo destruidos por la mano humana, unas de las afectadas son las serpientes, quienes deben huir y, para buscar alimento, como pequeños roedores, se encuentran en zonas montañosas donde quizás ya se impuso algún asentamiento humano, cuando muerden no es venganza, simplemente tienen miedo o fueron molestadas de alguna forma, lo preocupante es que el antídoto contra el veneno no esté disponible en los centros de salud.
Según la data del Departamento de Epidemiologia del Hospital Escuela, unas 63 personas han sido atendidas por mordeduras de serpientes en lo que va de 2026, de diferentes zonas del país.
La doctora Suyapa Figueroa, expresidenta del Colegio Médico de Honduras (CMH), explicó que dependiendo de la cantidad de veneno inyectado por la serpiente se deberá aplicar al paciente entre siete y 15 diales o frasquitos del suero antiofídico y, de ser necesario, la cantidad puede extenderse.
Depende también de la evaluación médica que se le haga a la persona, de la zona donde fue picado y cómo esté actuando el veneno debido al tiempo que ha pasado dentro del cuerpo, así como a los tiempos de coagulación.

“Hemos tenido muchos problemas e incidencia en los últimos meses de accidentes producto de quemas y pérdida de hábitats de las serpientes, lo que hacen que se incremente esta situación y la demanda de atención en los hospitales, hemos tenido problemas con el suministro de suero antiofídicos. Se ha hecho la consulta a los directores de hospitales y dicen que hay problemas con el proveedor”, informó Suyapa Figueroa a través de Criterio.hn.
Para lograr unos cuantos frascos del antídoto, se han tenido que dirigir en ocasiones al Instituto de Conservación Forestal (ICF), pero no siempre es posible que tengan a disposición.
Al menos son ya dos años con problemas de suministro de antiofídico. Su vencimiento varía de acuerdo al tiempo de adquisición. Es urgente que este medicamento esté a disposición, sobre todo en lugares donde es más común la mordedura de serpiente, como en los hospitales regionales.
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FALTA DE PRIORIDAD
El gobierno está obligado a buscar por prontitud los nuevos proveedores para abastecer y salvar las vidas de las personas. Es oportuno mencionar que, no hay muchos proveedores, el anterior fue Clodomiro Picado de Costa Rica.
El suero antiofídico requiere del cumplimento de estándares óptimos, por lo que no es recomendable comprarlo por mercado libre, pues podría costar la vida sino cumple los requisitos.
En el Hospital Escuela, dependiendo la época del año, se reciben al menos entre dos y tres casos al mes por mordedura de serpiente, compartió la galena.
Por su parte, el biólogo Daniel Germer, dijo a Criterio,hn que hay que tomar en cuenta varios puntos importantes, entre ellos que el Estado dejó de priorízalo porque puede que no se gaste con cierta velocidad y llega el tiempo de caducidad. Sin embargo, el Estado debe solventar esa situación.
Las personas que son mordidas se enfrentan a varios factores que pueden hacer que sus vidas estén en peligro, puede que esté muy lejos de un centro médico y que la carretera por donde debe pasar esté en pésimo estado o que para empezar no cuente con un transporte y se deba buscar la forma para llegar por atención médica de emergencia.
Contó que en una ocasión fue mordido por una serpiente y le tomó 45 minutos llegar al Hospital de La Ceiba, para encontrarse al principio con una negativa a recibir atención porquesegún los médicos no llevaba la cabeza de la serpiente.
Explicó que por desconocimiento existe mucha contrariedad al realizar la atención médica, se pide llevar la cabeza de la víbora. Sin embargo, solo hay dos tipos de suero antiofídico: anti coral y anti víbora que es para la mordida de cascabel, tamagás y barba amarilla.
La displicencia de los centros de salud y de las personas son un problema, a veces las personas optan por remedios caseros y acuden al hospital cuando el veneno ya hizo demasiado daño a su sistema. Hay debilidad en la educación y la cultura del Estado y su población.

Para poner un ejemplo, en el Hospital Escuela de Tegucigalpa y el Mario Catarino Rivas, de San Pedro Sula, no debería haber problemas para tener a disposición el antiofídico, porque son recintos donde se reciben muchas personas con este tipo de casos, además, se debe comunicar a la población en qué lugares se irá abasteciendo.
Quizá obtenerlo en todos los centros de salud sea más complicado, pero hay lugares donde debe ser mayor la prioridad.
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IRRESPETO A SUS HÁBITATS
Además, apuntó que cada vez más las personas se adentran a zonas montañosas para construir casas y establecer milpas y diferentes cultivos, pero la gente se sorprende al encontrarse con alguna serpiente, cuando son lugares donde han vivido desde mucho antes que las personas empezaran a invadir sus hábitats.
“El Estado no piensa en las consecuencias de esto porque está demasiado concentrado apagando fuegos políticos y dejan estas cosas importantísimas, donde más de la mitad de la población vive en contextos rurales, que se dedican a la agricultura y que están en contacto directo con zonas donde hay serpientes diariamente”, razonó el biólogo durante la entrevista.
Las personas deben conocer el contexto donde viven, aprende a vivir con las diferentes especies de animales y el Estado debe cumplir con la parte de atención médica efectiva con todos los recursos.
Daniel Germer, relató que ha rescatado muchas serpientes que se han metido a las casas de sus vecinos, entre ellas venenosas y está consciente del riesgo que corre al atraparlas, sin embargo, jamás preferirá matarlas como hace la mayoría de la gente.
A quienes lo cuestionan, explica que las serpientes solo están buscando sobrevivir, quieren sol, quieren agua, buscan comida y no es su propósito atacar a ninguna persona. Por lo general cuando atacan es porque están asustadas o alguien tropezó con ellas y como todo ser vivo tienen esa una reacción. Además, ellas son cazadoras de ratones y casi siempre donde hay casas también hay ratones.
Germer apuntó que se podría hacer una compra directa de emergencia, pues ha habido dinero para cosas menos importantes, por lo que no haber problema con priorizar el tema sanitario.
Según el portal del distribuidor de medicamentos y productos farmacéuticos en Guatemala, KER,S.A. de Guatemala, el suero antiofídico polivalente que distribuyen tiene un costo aproximado entre USD 138 a USD 145 (L3,709.44 a 3,897.60), dependiendo del tipo de cambio, viene en una presentación de vial o ampolla de 10 ml. Este anti veneno, usualmente fabricado por laboratorios Biol y está diseñado para contrarrestar mordeduras de serpientes centroamericanas.
En noticias a nivel nacional, se han reportado en las últimas semanas dos muertes a causa de mordedura de serpiente, entre ellas, Norberto Ramos, de 66 años, quien falleció mientras era trasladado a un centro de salud, después de ser atacado por una serpiente mientras trabajaba en el campo, en aldea las Brisas, Patuca, Olancho. Por el mal acceso de la zona, tuvo que ser llevado en cuatrimoto.
Otro caso que causó descontento por la negligencia médica con que fue abordado en el Hospital Mario Catarino Rivas, es el de Darling Melgar Hércules, de 38 años, al quien dieron de alta pese a presentar síntomas por mordedura de serpiente, con el argumento de que si hubiera sido una serpiente venenosa hubiera muerto de inmediato, luego de eso estuvo 11 días en agonía y siendo llevada de un hospital a otro. Fue mordida por una serpiente barba amarilla en el Ocotillo Occidental, Choloma, Cortés.





