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Autosecuestros repuntan apoyados en la falta de valores de una sociedad decadente

Criminalistas entrevistados por Criterio.hn, explicaron que cuando una persona finge un secuestro para recibir dinero o bienes de su familia, recurre a un comportamiento impulsivo, facilitado por la decadencia y el deterioro de la sociedad.

Tegucigalpa, Honduras. – Los delitos de autosecuestro van en ascenso, al igual que la falta de valores y principios que permiten que una persona sea capaz de fingir una historia en la que su vida está en peligro, para lograr que su propia familia pague por su libertad con una cantidad de dinero o bienes.

A través de los medios de comunicación se han dado a conocer que, de enero a finales de julio, al menos 10 autosecuestros han sido neutralizados por la Policía Nacional en Honduras.

Para descifrar este comportamiento desde el punto de vista de expertos, Criterio.hn conversó con el abogado y criminólogo, Gonzalo Sánchez, quien detalló que esos crímenes son parecidos a los de maltrato familiar, debido a que en la mayoría de los casos en los que la Policía ha logrado esclarecer los hechos, se concluye que el autosecuestro se da dentro del hogar.

“Duele decirlo, pero tenemos que aceptar que nuestra sociedad está completamente deteriorada. Hemos perdido el respeto por la persona humana, por la vida, por la misma familia, es una sociedad prácticamente en decadencia, la sociedad hondureña anda mal en ese aspecto”, lamentó Gonzalo Sánchez.

El autosecuestro se configura en el momento en que se exige dinero, cuando no se solicita un pago la figura delictiva es privación de la libertad de la persona.

Hay integrantes de la familia que conocen información sobre las cuentas bancarias o los bienes que posee alguno de sus familiares. Además, de existir un daño económico, también genera preocupación, es como un tipo de abuso y daño psicológico hacia los integrantes del núcleo familiar.

“No hay ninguna justificación, el trabajo existe, pero algunos quieren el dinero fácil. Hoy, para poder encontrar un albañil, carpintero, mecánico o alguien con un oficio, es como buscar una aguja en un pajar”, argumentó Sánchez.

Agregó que conoce casos de personas que prefieren dejar de trabajar porque se acomodaron a empezar a vivir de las remesas que les envían desde el extranjero.

Uno de los últimos casos de autosecuestro que se dieron a conocer en un medio de comunicación local, fue interceptado por la Unidad Antisecuestro de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI). La captura se ejecutó el 25 de julio e involucra a un supervisor de seguridad identificado como Marvin Rolando Ocampo, de 36 años. Según el reporte policial, su esposa recibió un mensaje de WhatsApp en el cual exigían la entrega de L1 millón.

Los agentes encontraron a Marvin Ocampo en la colonia San Carlos de Sula, en San Pedro Sula, Cortés. Se estableció que estaba fingiendo un secuestro y permanecía oculto.  Luego de ser arrestado, se informó que fue trasladado ante los Tribunales de Justicia.

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SIMULAR UN SECUESTRO AFECTA A LA FAMILIA Y AL ESTADO

El Código Penal establece en su Artículo 529, sobre la simulación de infracción inexistente que, quien simula ser responsable o víctima de una infracción penal o denuncia inexistente, provocando actuaciones procesales, ante un funcionario público que, por razón de su cargo tenga la obligación de investigarla o perseguirla, debe ser castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años y una multa de 100 a trescientos 300 días.

El criminólogo Reynaldo Rubio, explicó a Criterio,hn que estas personas sufren un tipo de desviación social y conductual, lo que se deriva del ambiente o entorno en que viven y se desarrollan.

En ocasiones estas situaciones son empujadas por conflictos familiares o por personas ligadas a organizaciones delictivas organizadas o no organizadas. La persona que recurre al autosecuestro suele tener una conducta impulsiva, cuyo objetivo es el ingreso económico fácil. El otro factor es la falta de principios éticos y valores.

Desde la perspectiva estatal, esta situación provoca un desgaste de las instituciones persecutoras del delito, en el sentido de que se agotan recursos para realizar la investigación de los hechos. Cuando se recibe una denuncia de autosecuestro se implica a todo el engranaje de la Policía Nacional, la Dirección Nacional de Prevención y Seguridad Comunitaria (DNPSC) y Dirección Policial de Investigación (DPI).

El autosecuestro, como tal, todavía no está directamente penalizado y se considera que está a nivel del delito de estafa -explicó Rubio-, entonces la persona al ver que no hay un castigo fuerte para este delito, muchas veces siente la facilidad de seguir con el comportamiento ilícito.

“Esta problemática va en repunte. Esos 10 casos es porque están denunciados, porque salen a la luz pública, pero son más. Estamos hablando de que en un autosecuestro no solo están pidiendo dinero, generalmente se da en la familia, piden también documentos, partes de una herencia, vehículos y otros bienes”, expresó Reynaldo Rubio.

Desatacó que la Policía para evitar y prevenir estos casos, solo puede desarrollarlo lineamientos y consejerías técnicas dirigidas a la población, puesto que es una conducta que se encierra en un círculo personal y familiar. La prevención debe iniciar desde el hogar y durante la formación escolar.

La cifra negra del delito es la que no se denuncia, permanece oculta, sobre todo cuando un familiar finge un secuestro que, al ser de índole familiar, existe un tipo de encubrimiento y se decide no exponer el tema.

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