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¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás

Por: Edgardo Molina

Recientemente, JOH ha regresado al país luego de un indulto histórico jamás otorgado por un presidente de Estados Unidos. El expresidente fue recibido por una multitud de personas, de todos los estratos sociales, como un auténtico líder, esto a pesar de haber sido condenado por narcotráfico por la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

Es muy fácil deducir que este acontecimiento histórico estará plagado de opiniones de la izquierda y de la derecha de Honduras, mismas que ya conocemos de memoria y buscan seguir polarizando a nuestra sociedad que, en su mayoría, no es capaz de discernir cuándo la están utilizando y cuándo no.

Por lo anterior descrito, en este artículo indagaremos sobre algunos hechos relevantes que, a mi juicio, jugaron a favor y en contra para que Juan Orlando Hernández volviera al país:

Hechos a favor para el retorno de JOH:

  1. El Consejo de Defensa y Seguridad es una figura que permitió la opacidad, la concentración del poder y la destrucción de la independencia de poderes; la misma figura sigue vigente e incluso soportó deliberadamente el gobierno anterior.
  2. La Comisión Internacional Contra la Impunidad en Honduras (CICIH) nunca vino: una misión de la ONU con verdadera independencia investigativa habría venido a abrir todos los casos de corrupción que se dieron en el periodo de JOH y los famosos 12 años.
  3. La reelección sigue siendo ilegal en el país, pero el fallo de la Sala de lo Constitucional de 2015 que declaró «inaplicable» el Artículo 239 nunca fue anulado ni revertido por un mecanismo legal superior en Honduras.
  4. Nunca hubo una investigación formal, más allá del discurso, sobre los supuestos crímenes de JOH; es decir, al ser extraditado, todo el mundo pensó que él pagaría allá y nunca volvería, por lo que no se investigó ni se levantaron cargos en el país lo suficientemente relevantes como para que el expresidente no retornara.
  5. La estructura nacionalista sigue unida y con mayor fuerza, esto debido a que no hubo un trabajo en las bases de los demás partidos que pudiera deslegitimar el «poder después del poder» que ostenta hoy día JOH.
  6. La narrativa de la víctima sigue capitalizando simpatizantes que serán posibles votantes y, aunque posiblemente JOH no participe en los próximos comicios, su esposa ya intentó ser la candidata del Partido Nacional, por lo que podría ocurrir lo mismo que nos pasó con la ex presidenta Xiomara Castro.
  7. Las grandes mayorías en el país ven a Estados Unidos como un referente de justicia y, de hecho, perciben a la nación norteamericana como la única capaz de aplicarla, incluso dentro de nuestras fronteras. Por lo tanto, al recibir el indulto presidencial, se percibe a JOH como un ganador que venció a la justicia estadounidense, o bien, como si su condena hubiera sido simplemente un error provocado por la izquierda.
  8. Existe la posibilidad de que JOH sea enviado al país para desmantelar la estructura del partido Libre a través de la instrumentalización de la justicia que el Partido Nacional tiene a su favor.
  9. JOH conoce la estructura del narcotráfico, por lo que no sería extraño que sigan saliendo más videos de los partidos que aspiran al poder o de todo aquel que cuestione el gobierno del Partido Nacional.
  10. Empezarán a retornar al país todos aquellos funcionarios que tienen vínculos con la corrupción y el gobierno de JOH, por lo que la estructura de los famosos 12 años se fortalecerá día a día para la búsqueda del poder en las próximas elecciones.

Elementos en contra para el retorno de JOH:

  1. Se le vincula con acusaciones por fraude y lavado de dinero en el marco de investigaciones locales de corrupción, como el caso conocido como Pandora II, donde se indaga la presunta malversación y desvío de fondos públicos hacia diversas fundaciones y campañas políticas entre 2010 y 2013.
  2. Críticas de organizaciones anticorrupción y sociedad civil: diversos sectores sociales y plataformas defensoras de derechos humanos han manifestado su rechazo, argumentando que su presencia simboliza la normalización de la impunidad y el deterioro institucional.
  3. Postura de la comunidad internacional y expertos en seguridad: voces vinculadas a la cooperación internacional y analistas externos han señalado que el caso podría enviar una señal negativa sobre el compromiso institucional contra el narcotráfico y la rendición de cuentas, generando cuestionamientos sobre la estabilidad del Estado de derecho.
  4. Parte del pueblo hondureño está expectante ante cualquier acto del actual gobierno que pudiese beneficiar a JOH o a miembros de su estructura que aún continúan vigentes, para salir nuevamente a las calles. El lema «Fuera JOH» podría transformarse ahora en «Fuera Papi», incluso a raíz de temas como la privatización de la ENEE o la aplicación de medidas impopulares.
  5. La clase política hondureña, salvo algunas excepciones, no quiere ser vinculada como parte de la estructura del juanorlandismo, por lo que «no se dan color».
  6. El actual mandatario no se ha referido a qué espera con el retorno de su compañero de fórmula en el pasado (ya que Nasry fue alcalde de la capital en el periodo de JOH), por lo que existe la posibilidad de un choque o división entre liderazgos.
  7. Rechazo de movimientos sociales y sectores populares: diversas organizaciones comunitarias, populares y plataformas de izquierda han denunciado que su presencia en el país normaliza la impunidad, reavivando el malestar social acumulado por los casos de corrupción y los vínculos del narcotráfico con la política institucional de administraciones pasadas.
  8. Al Partido Nacional no le conviene la polarización como estrategia para gobernar, por lo que no podrán utilizar la figura de JOH abiertamente, aunque probablemente su poder se ejerza tras bambalinas.
  9. Para gran parte de la población, JOH siempre estará vinculado a la vergüenza de haber sido catalogados como narcoestado, por lo que esto reduce las posibilidades de un levantamiento pleno de esa corriente nacionalista.
  10. El regreso de JOH y la posibilidad de que este intente desmantelar a la oposición ha reavivado el trabajo comunitario y de liderazgos de los partidos de oposición, que intentarán neutralizar los efectos de su liderazgo.

Finalmente, es muy probable que la multitud que acudió a darle la bienvenida a JOH lo hiciera porque ve en él un liderazgo fuerte; sin embargo, para la justicia hondureña, esa misma multitud representa un riesgo ante una posible condena, ya que podría desencadenar disturbios y una nueva crisis en el país. Por otro lado, narcotraficantes los ha habido, los hay y los seguirá habiendo en todos los partidos políticos; esta es una cuestión moral que las grandes mayorías tienen clara. A pesar de esto, la visión de que los políticos deben comportarse como benefactores o regalar dádivas a los pobres —en lugar de actuar como administradores de los recursos públicos— se asemeja cada vez más a la figura de un narcotraficante que a la de un político. Mientras esto persista, todo continuará siendo imprevisible en nuestra débil democracia.

  • Periodismo Amplio e Incluyente, nace el 1 de mayo del 2015
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