Oda insomne a la extraña patria dolorosa que se quiere celebrar

Alianza

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

                                                            a mi Sigi que prevalecerá y a J.M.

Lo han dicho tantos, otras cuantas veces, que está por convertirse en un clisé. ¡Duele Honduras, caray! Esperando, que le llegue su destino, como un bulto de dólares o de coca que el gangster te redimirá con dólares, flotando sobre las olas. De este mar sin más pez ni batracio. Tierra baldía, este playón sucio. Este planeta de niños famélicos, magnates cínicos y cuarenta y cuatro ladrones.

Quiera Alá que despierte este insólito país en que quieren que los estudiantes suden su patriotismo en las marchas del quince,[1] para las que ya preparan las bandas marciales, pero los diputados de uno y de otro lado, no ubican el Océano Atlántico o Pacífico. Y a los cipotes los secuestran, torturan y ejecutan en sus barrios sin que pase nada, sin que se hayan enterado cual es la ruta. En que circulan autobuses con rezos implorando ¡que los cubra la sangre! ¡No la gracia de Cristo! Sujetos a que los torones los manden a ametrallar, desde el penal. ¡Recuerde Honduras!

Peregrina república, en donde trasciende que el Presi solicitó dinero a la mafia para su campaña, y para alzarse con todos los poderes del estado, sobornó a representantes del pueblo para concentrar más poder, del que abusó para saquear las arcas confiadas a su custodia, cobró peajes y comisiones por contratos y concesiones. Pero oran por él los santones. El chafa se le cuadra. La fiscalía se abstiene de investigar. Los empresarios se contentan con que les devuelvan su dinero secuestrado. Los partidos de oposición se empeñan en continuar con su calendario electoral incólume en un estado desprovisto por completo de legitimidad. Y la gente no los lincha, creyendo que solo se robaron lo que tenían que darles a los pobres, que a nadie le importan, olvidada de que le sacaron ese pisto de su bolsa, en el precio de todo producto estratégico por voluntad del poder, que siempre es el responsable de los oligopolios Presi, déjese de cuentos. ¡Ojalá con los cuetes! Recuerde, ¿El Alma de Honduras?

En donde las casas comerciales y los bancos transparentemente redactan las supuestas noticias en los periódicos sobre sus éxitos y virtudes. Y donde por la paga, los medios ocultan lo que trasciende en el mundo, todo, ¿este cochinero quieren celebrar?

Patria a la que los militares juran ser fieles, y a la constitución y cumplir con su deber, aun cuando expulsaron a un presidente sin que mediara juicio ninguno para descalificarlo, y a quien lo defendiera le desgajaron el cráneo a bala de hule o rebotándolo con la bota sobre el cemento, mientras –ahora- sostienen a sangre y fuego y gas a un dictador, al que Ponce dice que creen inocente, ¡semejante «deschavetado»! ¿Será que para ellos si hay paraíso, ¿Noriega, o que nunca salieron del Limbo?  Pero le saben todo porque además son sus cómplices y compinches. Y alega que somos comunistas, éste Ponce, quienes queremos, imposible, manchar el honor de Tony y Juan Hernández. No existe.

¿Quedará impune este Man? En donde, tantos pastores son bandidos que saquean el erario para hacer acepción de figurones y, cuando les preguntan en lo profundo, más de la mitad de los paisanos en Cristo -en realidad- no creen en el dios justiciero que pregonan. Pero cualquier desconocido o viejo delincuente conocido se atreve a echarte bendiciones en la calle, ¡como si no fueras tu criatura de dios y por tanto no estuvieras ya bendito abundantemente! como para que venga a congraciarse el fariseo.

Extraña patria que -contra lo que dispone la comunidad mundial de las naciones- pretende determinar cuál es la capital de otro estado-nación, ubicando ahí una oficina que el no-es-un-Presidente asiste a inaugurar, al anverso del mundo, porque ya no sabe donde ir para no estar aquí, y deja por allá con inmunidad a CC5 y de repente preparando su guarida de retiro, su litera  de pluma bajo palio de terciopelo, en alguna isla artificial de Dubai, en donde su latrocinio millonario no llamará la atención, ni podrá ser extraditado. Porque mal paga el diablo a quien bien le sirve.

Nota relacionada A recuperar la patria. No tenemos tiempo que perder

Este pueblo en que una Justicia sicópata condena a una ratera vil de una docena de millones de lempiras a una vida en prisión para callar a sus cómplices, pero no se investigan las ongs, con que la actual primera dama ha desviado cientos de millones de fondos públicos destinados al gasto social. Y se exonera de toda responsabilidad a un clan de criminales estafadores, cuyos timos produjeron muertes directas, falsificando medicamentos que se expendían en hospitales públicos. Mientras pretende -la ciega-  hacerse de la vista gorda ante la evidencia internacionalmente sabida de las actividades culpables de otros jerarcas y sus clanes.

Un país lleno de presidentes que jamás se plantearon el bien común como su cometido, de generales condecorados que ni siquiera perdieron una batalla contra hondas y garrotes, el zica o dengue. Cresos que nunca sembraron higo o uva, un cafeto o un plátano, ni construyeron un barco, ni descubrieron una ruta, y se cebaron hasta la obesidad con el crédito usurero al consumismo. Poblado de bribones y pobres diablos, en donde los buenos viven arrinconados, apocados, conscientes de su vulnerabilidad. A la espera del zarpazo, o se lanzan al peregrinaje absurdo sobre el Lomo de la Bestia, cruzando selvas erizadas de fusiles, desiertos minados, ríos bravos o turbios, muros estúpidos, niño-en-mano.

Estas misteriosas Honduras en donde la oposición continuamente se resbala en la cáscara de guineo maduro de delirar sobre una ciudadanía que está por construirse, e ignora y tropieza con las cualidades intrínsecas de distintos tipos de organizaciones que la componen.  Porque una iglesia es –claro- diferente de un partido que por definición es antagónico de otros y una patronal casi opuesta a un sindicato y la asociación campesina distinta de una etnia y un grupo cívico diverso de una mayordomía, cada cual con sus prioridades e imperativos. Obligadas a respetarse y a actuar conjuntamente ante el peligro de muerte de la patria. Para llenar el vacío que queda después del tsunami que se llevará el basurero y nos dejará esparcidos los desechos, incluso de otras latitudes.

Extraña patria en vilo. Pendiente del fallo del que se derivarán nuevos juicios ajenos, a la vista, para lo que se preparan todos sin entender que nadie podrá solo.  Patria que queremos compartir, pero en que se condena llegar a acuerdos, hablar entre nosotros. Porque se cree en la pureza que no existe y se desestima el suelo que hay que pisar para caminar y la tierra prieta que hay que sembrar para comer, solo se fía en los falsos profetas y se desconfía de la ciencia que sigue el método de poner en duda las verdades recibidas, declamadas…aviva el seso y despierta, lector.

¡Como sigue doliendo! poeta, ¡Este volver a Honduras! Estar aquí esperando, con esta certeza a cuestas, esta comprensión profunda de que solo aquí hay paraíso y sólo aquí se podrá soñar, luego que se concilie el sueño profundo, recuerde y avive la conciencia.

[1] Fecha quizá la nueva constituyente debe contemplar cambiar ¿para el 11 de diciembre en que se promulgó la primera constitución de Honduras como estado dentro de la Federación en 1825 o después el 12 de Febrero de la tercera constitución de 1839 que nos vuelve un estado nación independiente?

Un comentario en “Oda insomne a la extraña patria dolorosa que se quiere celebrar

  • el septiembre 7, 2019 a las 7:00 am
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