Carbunco apaga, carbunco enciende (parte 2)

Cuando la vida es un martirio

Por: Oscar Miguel Marroquín

Sigue prisionera aquí en mi mente la idea de que la vida de un ser humano es invaluable, no obstante, se la arrebataron a Berta Cáceres, y nadie decidió encender carbunco para buscar con esa luz los nombres de los responsables intelectuales, más allá del reclamo familiar por esclarecer este crimen, solo escuchamos en aquellos que a veces se auto proclaman revolucionarios, frases trilladas nacidas de la frialdad y el interés politiquero, frases que en medio de un abrir y cerrar de ojos desaparecen, frases dichas para capturar ganancia en medio de la economía electoralista, pero jamás para volcar a todo un pueblo a las calles en búsqueda de justicia.

Después los asesinos que a buen resguardo se protegen tras las murallas de casa presidencial y los cuarteles, mataron a Kimberly Dayana Fonseca, las vacías frases volvieron a sonar, pero tampoco hubo llamado a la insurrección y menos a encender el carbunco para buscar de día y noche, la tan lejana justicia.

Un día caminaba de frente al sol, Anselmo Villareal, los militares decidieron arrancarle la vida, en un intento por aferrarse a la vida Anselmo pidió ayuda, pero la muerte llegó primero, los militares volvieron campantes a sus cuarteles, el reporte de los medios de comunicación fue exactamente el mismo de siempre, “en un confuso hecho muere un anciano”. Anselmo Villareal también estuvo en boca de los políticos, la frase de lo mismo no se dejó esperar, pero el llamado al levantamiento popular en defensa de la vida otra vez fue negado.

El carbunco sigue apagado, Eblin Noel Corea Maradiaga fue asesinado por el ejército, los políticos ya lo han olvidado, la prensa tarifada y la no tarifada también, el asesino vivirá seguramente por siempre en el anonimato, la iglesia y la dualidad del cuerpo y espíritu prefiere el silencio, pues según ellos la familia de los asesinados deben sentirse reconfortados por que el espíritu de estos ya corrió en busca de los brazos de Dios.

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Después mataron a la niña Estefany Yolany López, la impunidad abraza a los asesinos, el silencio de quienes desprecian la vida oculta la muerte de Estefany, el carbunco no se enciende cuando de la vida se trata, queramos o no hay en todo esto hay un algo que filosóficamente puede explicarse: encendemos de vez en cuando el carbunco cuando los políticos roban, y ni siquiera nos acordamos de la existencia del carbunco cuando los políticos, banqueros y militares matan, matan para recordarnos que no valemos nada, que no hay poder en nosotros para cambiar el destino.

Todo lo anterior me hace recordar el trabajo de Antonio Negri y Michael Hardt, y además me obliga a pensar que ya es tiempo de romper de una buena vez y para siempre con los mal llamados liderazgos políticos, y a veces también sociales, creo que, si no nos decidimos por actuar los unos con los otros en nombre de la vida, los asesinos seguirán matando una y otra vez.

No hay que esperar que otros enciendan el carbunco por nosotros, tampoco debemos creer que el carbunco tiene una sola forma para ser encendido, existen millones de formas para encenderlo, por ejemplo, dejar el consumismo es una de ellas, devolverle sus tarjetas de crédito a los bancos es otra, dejar de consumir las noticias tendenciosas de los medios tarifados, en fin, el carbunco puede encenderse hasta que el mismo se convierta en volcán. No olvidemos que lo gigantesco del tamaño de una playa, son el compuesto de millones de piedritas.       

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Un comentario sobre “Carbunco apaga, carbunco enciende (parte 2)

  • el julio 18, 2019 a las 9:25 am
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    ¡Excelente Reflexión!
    Aquí todo está fallido. Los liderazgos aparecen solo por ambiciones electoreras. Ahora de nueva cuenta desmovilizaron las protestas. Craso error de los “líderes pies de barro” de la Plataforma de Salud y Educación haberse presentado como auténticos borregos ante la embajada americana. Después de esa reunión cambiaron su discurso y estrategia: “NO molestar más a JOH y que el joda el pueblo”.

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