Walter López Reyes, cinco momentos en la vida de un buen soldado

Camándula de la Última Conspiración

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

         a mi amigo Héctor Guifarro, exsoldado digno y a Holman S.

Soldados hay también de latón y de plomo, con que juegan los tiranos. Pero soldado republicano es el profesional de las armas al servicio de su pueblo, no el mercenario, jamás el sicario de una clase dominante o un déspota. Y como al guerrero enfrentar al enemigo adentro, toca a veces luchar en contra de los perjuicios falsos de nuestros propios correligionarios que, indignados con el comportamiento vil y rastrero de muchos, tienden a generalizar y afirman falsamente que las FFAA y los militares han sido siempre enemigos del pueblo y de la democracia.  Demostraron lo contrario en 1956 contra el fraude y la pretensión continuista de Julio Lozano, mucho antes que Walter López figurase ahí.

  1. López Reyes fue un buen soldado, un ciudadano soldado que no tenía que preguntar por la legalidad de la ley. No que fuera nunca un mojigato, pero soldado de honor. No deliberante pero consciente de su deber ante una nación que tenía que ser de todos, o no era nada. Me tocó en suerte convivir con él unos días, en los noventas cuando coincidimos en un par de tareas oficiales. Sin temor he afirmado, frente a él y sin deberle nada, ni me importe incomodarlo, porque es caballero modesto y de hoy raro pudor, y repito aquí que fue un héroe de la democracia y de este país.

Al momento del golpe de 2009 hace diez años, ya honrosamente retirado (especifica otro amigo), estábamos con D. Euraque editando y por publicar su libro de memorias en el Instituto de Antropología e Historia, y se le había hecho una serie de entrevistas para enmarcar esa producción. Esta semana pasada, por fin, luego de terrible década perdida, se presentó el General W. López con sus memorias en Tegucigalpa. (Ojalá acepte nuestra invitación a presentarlas también en un simposium que, desde el Congreso de Historiadores del año pasado, venimos contemplando realizar en el Museo de… Historia de San Pedro, sobre el tema de la efeméride de hoy, La Guerra entre Honduras y El Salvador que estalló el 14 de Julio de 1969, y en la cual López Reyes jugó un papel protagónico del que nunca se ufana bien.

  1. Esa guerra, por agresión militar foránea, fue el primer reto en que consciente del papel que le correspondía y con riesgo de su vida, Walter López asumió su responsabilidad de soldado piloteando en circunstancias adversas un avión Corsariopara, en compañía de Enrique Soto Cano, bombardear y destruir la refinería y las reservas petrolíferas de Acajutla, El Salvador. La guerra condujo aquí a un intento de democratización, aunque fallida, con elecciones en 1971 en las que por primera vez desde el 1957, las FFAA se desempeñan con neutralidad.
  2. La crisis política y el desbordamiento del movimiento social, en aquel momento agrario, a fines de 1971 pone a las FFAA de nuevo contra la pared. El gobierno de Cruz les pide a los militares que repriman y estos obvian un baño de sangre, retomando el poder y convocando a la nación a una nueva reconciliación y modernización, con reforma agraria como proceso fundamental.

Apoyan ese proceso el joven oficial López y sus compañeros, los mejores y más brillantes de su momento, Amaya… que en compañía de brillantes estrategas civiles como E. Bogran, Acosta, Gautama Buda Fonseca. Que no pueden si no sentirse desilusionados cuando, después del Fifí, 1974, trasciende la traición de Oswaldo. Los oficiales reformistas entienden que esto descarrila su proyecto, que la participación directa de la institución en el gobierno la ha pervertido y se retrotraen a la retaguardia, sin traicionar al pueblo ni la idea democrática.

  1. Desgraciadamente, el golpe de barraca de P Paz, consecuencia de esa degradación institucional y, después, el proceso de la constituyente y restauración del sistema bipartidista no llena las expectativas ni evita la continuada corrupción sistémica generalizada. Esa degradación conduce a privilegiar las prerrogativas del Coronel Gustavo Álvarez, que se fanatiza en su formación en el cono Sur, asciende a la Jefatura de la FUSEP, concentra inteligencia y poder, instrumentando fuerzas irregulares, asciende a la Jefatura de las FFAA y desde ahí arma un movimiento político (APROH) en 1983, consigue el apoyo de la CIA y empuja la situación hacia la confrontación, proponiéndose orquestar una guerra contra la Nicaragua Sandinista. En abril de 1984 con sus compañeros reformistas Walter López, pistola en mano, se enfrenta a su Jefe Álvarez, lo conmina a subir a un avión y salir al exilio, asumiendo la Jefatura y reordenando a los cuadros más fieles a la República. Había infringido la ley y traspasado su autoridad frente a su jefe, para restaurar la ley y frenar la locura del dictador en ciernes.
  2. Dentro de la esfera civil, sin embargo, a fines de 1985 el virus del continuismo ha degradado la condición republicana. Suazo Córdova Conspira con su clica, en primer lugar, con Carlos Flores Facussé. para precipitar un golpe parlamentario que evite la celebración de elecciones generales que su facción no estaba lista para ganar. Cuando se está a punto de prevalecer en El Congreso, que además se propone relevar a López de la Jefatura consciente de la conspiración, el ya entonces General López  Reyes llama al honorable presidente de la Cámara Abogado Efraín Bu Girón para que conmine a sus compañeros a ser fieles a la ley democrática, y le notifica que está listo, de ser necesario, para intervenir y evitar el golpe en el Congreso, ese gesto, digno de emulación, pone el juego en la cancha de los jóvenes líderes civiles opositores que conciertan. Y la conspiración fracasa.
  3. El desempeño de Walter López y su círculo de oficiales leales es nuevamente decisivo a fines de 1985 por cuanto la discordia entre partidos por las reglas del juego electoral plantea un grave impasse e impide la celebración de internas previstas en la ley para la transición.  Desde la cúpula de las FFAA López notifica a las cúpulas partidarias que deben convenir la famosa Opción B, con una sumatoria de votos de cada partido en apoyo a su candidato más votado. No convenía a todos, pero el procedimiento de emergencia rescataba el sentido de la democracia interna y conducía a la elección de J Azcona. Puntual. Cumplida su misión y asegurada la alternabilidad en la Suprema Magistratura, López como para seguir su propio ejemplo se retira de la Jefatura, aun si siguió apoyando al gobierno en transición difícil hasta la firma del Tratado General de Paz de 1987 que otra vez desarticuló la conspiración foránea guerrerista. Honor a quien lo merece.

Ya sin mando ni cargo López fue Designado Presidencial de C R. Reina, el Presidente Caballero, a quien brindó apertura, seguridad y accesoria para la elección (contra O. Ramos Soto, antiguo secretario de APROH) y después para la crucial desmilitarización del aparato de gobierno. La posteridad hace justicia. En esas ocasiones cruciales W. López Reyes defendió la democracia, con coraje profesional, traspasando la frontera de su deber, sin reparar en nimiedades, ni jamás disparar contra su pueblo.

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3 comentarios sobre “Walter López Reyes, cinco momentos en la vida de un buen soldado

  • Abraham Pavon
    el julio 15, 2019 a las 8:35 pm
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    Las estrellas bien merecidas con Lealtad,Honor y Sacrificio Cumplidas.
    Las estrellas de hoy se comparan como las de adorno en un árbol de navidad debido a su manipulación política y tarifadas !!!

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