Cuando las mujeres rompen el poder

Cuando la vida es un martirio

Por: Óscar Miguel Marroquín

El poder constituido desde los militares, políticos, banqueros, pastores evangélicos, la escuela, la universidad y otras esferas más, tiene entre otros propósitos someter a las mujeres por considerarlas SUJETAS a estar sujetas, es decir, sujetas a la moralidad, a las leyes, al dominio del hombre, al dominio de la familia, al manoseo material de su cuerpo, en fin, sujetas al poder constituido.

En el primer tomo de Historia de la locura escrito por Michel Foucault, una mujer se niega a contraer matrimonio con un hombre a quien dice no amar, el poder constituido la somete entonces a un internamiento clínico, por considerarla LOCA. Si la mujer se hubiera casado, lo habría hecho sin su consentimiento, pero como no se casa es sometida al internamiento clínico, que también es sin su consentimiento, en ambos casos la mujer parece no tener poder alguno sobre el poder constituido.

En Honduras la dirigente ambientalista Berta Cáceres es asesinada en su propia casa de habitación, por un grupo de sicarios a sueldo; esta mujer se enfrentó al poder constituido, buscando defender ríos y bosques, en otras palabras, buscaba defender la vida misma. Para los banqueros los ríos y bosques son una fuente más de ganancia económica y quien se oponga a ese precepto nacido desde la institucionalidad del mercado debe ser: encarcelada, perseguida, torturada, calumniada o: asesinada. El poder constituido sigue siendo el mismo desde hace muchos siglos, a las mujeres se les quiere seguir manteniendo como SUJETAS a ese poder.

Hace un par de días, la hija de Berta Cáceres,  Olivia Zúniga Cáceres gritó algunas palabras con toda las fuerzas que su boca y pulmones pudieron, de inmediato me hizo recordar otro libro de Michel Foucault: El poder, es una bestia magnifica; menciono esto porque justamente cuando Olivia grita con tanta fuerza, creo sin lugar a equivocarme, que lo hace desde la perspectiva del abandono de estar SUJETA al poder constituido, en otras palabras, Olivia se enfrenta a los militares o lo que es lo mismo decir al brazo armado de la dictadura criminal y sangrienta de dirigida por Juan Orlando Hernández.

Ese mismo brazo armado que asesinó a Berta Cáceres, Kimberly Dayana Fonseca y la niña Estefany Yolany Quiróz López y miles de mujeres más, es al que enfrentó Olivia, con sus palabras llenas de reclamo, de furia, de indignación, pero también llenas de disposición a romper la continuidad de estar SUJETA al poder constituido. Poder constituido que ha dejado ya a millones de hondureños y hondureñas en la miseria, que ha obligado a miles de mujeres a abandonar junto a sus hijos e hijas la tierra que los vio nacer, un poder constituido que hace de las mujeres un objeto sexual, eliminado todos sus derechos, para el caso basta con recordar el vergonzoso acto criminal de intento de violación, en el que se vio involucrado directamente el flamante pastor evangélico y funcionario público Ebal Jair Díaz.

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No cabe duda, que Olivia utilizó las palabras correctas para quienes no merecen más el desprecio de todo un pueblo. Lastimosamente los tiempos de la guillotina ya pasaron, porque si no, ese sería el último lugar que tendrían para dar su último suspiro, los militares, banqueros, corruptos, narcotraficantes, violadores, pastores evangélicos y otros más que forman parte de esta dictadura.

De esa manera las mujeres terminarían por romper para siempre el criminal poder constituido.

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2 comentarios sobre “Cuando las mujeres rompen el poder

  • el julio 12, 2019 a las 3:50 pm
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    TODOS ESTAN PRESOS MENOS UNO QUE ESTA EN EL MISMO CONGRESO DONDE LA DIPUTADA OLIVIA TRABAJA Y A ESE LO TIENEN QUE PROTEGER X QUE SI NO SE LLEVA DE ENCUENTRO AL TORO

    MAYOR !!

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