Del Golpe de Estado a la Década Perdida 

Por: Rodolfo Pastor Campos

El teléfono sonó la madrugada de ese domingo 28 de junio en Washington DC, no era normal esa llamada del embajador, algo andaba mal. Escuché aturdido la voz estudiada de mi jefe, el mensaje fue tan corto como confuso, “el Presidente está golpeado en la base aérea”. Colgó. Ya no respondería a ninguna de mis llamadas. Poco después trascendería que el titular de esa importante embajada hondureña fue pieza clave en la preparación de la embestida diplomática a favor del golpe, argumentando ante el mundo que era una “sucesión constitucional”, ejecutada para salvaguardar la democracia amenazada por el chavismo de Zelaya. Pero falló, el mundo supo la verdad.

A partir de ese momento comenzaba una aventura inimaginable, una tragedia de dimensiones históricas que marcaría la vida de millones y hundiría a toda una nación en la larga tormenta que aún nos ahoga. También nacía la resistencia contra el zarpazo golpista. Con el apoyo invaluable de muy pocos, logramos resistir desde las entrañas del monstruo esos siete meses de régimen de facto, leales hasta el final. Al frente de la Embajada de Honduras ante EEUU, representamos con Enrique Reina y cuatro compañeros más al Gobierno del Poder Ciudadano y al Presidente Constitucional de Honduras, José Manuel Zelaya Rosales. 

Son diez años ya. Cientos de mártires. Millones de víctimas. Una sociedad saqueada. Un país colapsado. La democracia destruida. Diez años ya de golpes y fraudes, robos y abusos, imposiciones e injerencias, de derechos destrozados y libertades coartadas. De justicia violada y postergada. Diez años que pudieron ser distintos, quizás mejores, pero fueron preñados de múltiples violencias y miserias, de corrupción, muerte y represión. Diez años de criminal cinismo, sangre derramada y futuro fugado. 

Desde entonces ha sucedido mucho, no todo malo. Contra el golpe surgió el Frente Nacional de Resistencia Popular, un pueblo bravo y organizado en las calles, que logró articular un movimiento amplio dispuesto a luchar por el rescate de la democracia y el restablecimiento del orden constitucional quebrantado. Después de meses de represión, regresaron del exilio los que pudieron y con el retorno del Presidente Zelaya se dio paso a la creación del Partido Libertad y Refundación. 

Doña Xiomara ganó en 2013 con su mensaje de reconciliación y esperanza, pero pudo más el dinero saqueado del Seguro Social y se impuso el primer fraude de JOH. De nuevo ganó la Alianza con Salvador en 2017, con el apoyo de un pueblo indignado ante el cínico saqueo y la consolidación de la dictadura. JOH necesitó de todas sus fuerzas y de todos sus socios para lograr una reelección ilegal y anticonstitucional, por encima de la voluntad popular. Con el control del tribunal y el implacable apoyo del imperio, representado con especial ahínco y devoción por la Coronela Fulton, se impuso una vez más el dictador. 

Nada ha sido fácil, todas han sido conquistas ganadas con esfuerzo y batalla, con el clamor y el valor de un pueblo bravo y dispuesto a dar la vida en la lucha. Han caído varios ante la brutal represión, muchos perseguidos, varios aun encarcelados. Las gaseadas se volvieron una especie de comunión colectiva, la marcha una fiesta y el grito de protesta un himno. La bala viva cercenó venas y vidas. Pero el sacrificio y la entrega de tantos nos dio la fuerza para continuar con la causa, para proteger nuestra alegría ante la tiranía y para despertar la conciencia de un pueblo entero. 

Protegido por sus mafias de aquí y allá, JOH sigue matando y robando con impunidad y alevosía. Haciendo gala de su poderío y la protección del patrón. Sirviendo bien a los intereses que lo acuerpan y sirviéndose a sus anchas con el bien común, exprimiendo hasta la última gota de la miseria. Hasta que ya nadie puede más. Ni los grandes empresarios que en un inicio lo encumbraron para proteger el privilegio propio, y que hoy son extorsionados. Ni los miles de ingenuos a los que embaucó con las promesas vacías de la propaganda, de la paz y la tranquilidad a cualquier costo, de la bendita Vida Mejor.    

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Y presume todavía la primicia La Prensa en su portada del miércoles, a lo largo de los últimos doce meses han solicitado asilo, lejos de casa, más de cien mil hondureños. Y muchos más han huido, escapando de la condena segura, sin destino certero más allá del destierro. Muchos muriendo en el camino, almas perdidas entre la pena y el olvido. Como Oscar y su bebita, flotando para siempre, a la deriva. 

Pero a estas alturas se pierde sólo el que quiere, el que no entiende que no entiende, el que se deja vencer por el infortunio o seducir por la conveniencia. Claro está en dónde estamos, porqué estamos aquí y para dónde vamos. Tenemos identificado el mal, decidido el diagnóstico y proyectado el pronóstico. Lo único que nos queda es la agencia urgente del ahora, la oportunidad de actuar con decisión y valentía para darle forma y rumbo a los destinos de esta patria perdida. ¿Quién dijo miedo?

 JOH, es pa´ fuera que va. Y después, ¿qué? Pues no sé si nadie sabe, pero lo que sí sé es que es importante que los pasos siguientes los demos juntos, todos, los hondureños. Que nadie se quede fuera y nadie deje de aportar. Que el trabajo será mucho y el reto enorme. Que talento hay de sobra y el potencial es enorme. Que urge ahora que la Plataforma abrió la brecha, que la oposición política se aglutine alrededor de objetivos claros y concisos y asuma la vanguardia. Que exijan el cese a la represión y la salida del régimen, que planteen un proyecto temporal de gobierno provisional, que se organicen elecciones y se convoque a una asamblea constituyente originaria que nos permita a todos participar y alcanzar acuerdos fundamentales, acordar un nuevo pacto social y tener al menos justicia, paz y futuro.

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4 comentarios sobre “Del Golpe de Estado a la Década Perdida 

    • el junio 28, 2019 a las 3:16 pm
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      GORILETY, PAPA, Y ESE MOTE NO SE LO QUITA NI CLORO NI CIANURO.

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  • Jose Vallejo
    el junio 28, 2019 a las 10:28 am
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    Sin ser violentos y sin buscar la venganza, hay cosas que deberian ser justas.Al menos trabajar para que lo sean.Romeo vasquez y el italiano Micheletti, mataron a 300 en 3 meses del golpe.En 10 años han muerto 100 mil hondureños derivado del mismo golpe.Yo No he visto que mueran 300 entre oligarcas y militares! Ni siquiera los genocidas directos.Asi las cosas, no hay futuro.Mas bien es de admirar a la gente que sigue apoyando la cobardia y la falta de planes y estrategias de la clase politica de oposicion.

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