A propósito de “desertores”

 

 Por: Arturo Rendón Pineda

 

Nos impulsó a escribir el presente comentario un escrito aparecido en las redes sociales por el ilustre Abogado Ramón Enrique Barrios, que en su encabezamiento dice: “Lamentablemente la Constitución de la República le asignó a las FFAA de Honduras una obligación que no ha sabido cumplir, en el artículo 272 párrafo segundo, le ordena entre otras cosas:  «mantener el imperio de la constitución, los principios del libre sufragio y la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia de la República » …”la desobediencia al soberano hace  hoy (que el Ejército de Honduras), sea una institución muy desprestigiada, al que la sociedad lejos de sentir respeto le tiene temor que serían los militares sin un arma en la mano, ….y para concluir explica, “que esa desobediencia convertida en forma de delito no prescribe en la actual Constitución, ni en los códigos penales vigente y en el que entrará en vigencia”. ¿DESERTORES?

Se nos ocurre analizar el término “deserción”, que puede ser aplicado en diferentes contextos, sin embargo, los usos más comunes son en el ámbito militar para hacer referencia a quien abandona su deber de patriota y de soldado en caso de guerra, esta palabra también es aplicable a quienes abandonan el respecto a las leyes que regulan la convivencia ciudadana y sus deberes cívicos. ¿Desertar? :desamparar, abandonar sus banderas, abandonar las obligaciones o los ideales …ES TANTO COMO PASARSE AL ENEMIGO. El desertor puede ser un militar de cualquier rango, desde un soldado hasta un General del Ejército, un individuo que forma parte de unas Fuerzas Armadas ostentando un puesto jerárquico, (rango o grado) dentro de las mismas y que, abandona su designación o puesto, junto a sus obligaciones patrióticas y/o constitucionales.

De acuerdo a la Constitución y referente al artículo del Abogado Barrios, como los conceptos vertidos son claras advertencias de que se ha cometido un imprescriptible delito por parte de los milites y conspiradores que lo cometieron, perfectamente se puede atribuir a quienes infringieron la Carta Magna y sus cómplices el delito de DESERTORES.  Hago separación entre militares desertores en tiempos de guerra (que de por si es un delito grave) y desertores con el propósito de alterar la paz violando la Constitución de la República que juraron ante el altar de la patria respetar y hacer respetar con HONOR, LEALTAD Y SACRIFICIO, un delito que constitucionalmente tipifica una TRAICIÓN A LA PATRIA.

 Dicho lo anterior y para ser justos, considero que nosotros como ciudadanos, también somos DESERTORES al no luchar por nuestros derechos, no luchar por nuestros principios, por la ética y la verdad, al no condenar a los transgresores de la ley, a los ladrones de cuello blanco, a los defraudadores del fisco y no castigar la impunidad y reclamar  tantas injusticias, a no defender con valentía y arrojo lo que estamos obligados a defender…¿acaso también nosotros NO SOMOS DESERTORES por supervivencia? O lo que es peor: ¡POR INEXCUSABLE COBARDÍA! ¿Nos conformarnos con las migajas que nos conceden las huestes de “los poderosos” que lo avasallan todo?

La solución para muchos problemas nacionales ni siquiera se encuentra como proyecto de borrador en las agendas de nuestros legisladores, y aquellos representantes bien intencionados que se atreven a proponerlos en beneficio del pueblo que los eligió, son ignorados paladinamente con soberbia y petulancia por quienes solo acatan ordenes de quien maneja todo el tinglado de los hilos del gobierno como un digno discípulo que se ufana de ser emulo de Tiburcio Carias Andino y  algunos diputados tarifados coludidos con la canalla cachureca, no han tenido vergüenza ni se han ruborizado frente a su propia deshonestidad y falta de patriotismo, al aprobar a “mata caballo” leyes y nombramientos inconstitucionales y contratos que comprometen no solo la soberanía nacional, si no que los demás recursos de la nación.

 El libro “El Espíritu de las Leyes de Montesquieu” comenta que antes de la revolución francesa se iniciaron los que podrían haber sido los cimientos de la democracia expresa que “algunos seres humanos cuando logran tener poder, llega un momento donde quieren tener más poder, y ese deseo puede hacerles perder el equilibrio y esas personas poseídas del poder, después se afanan en adquirir el poder de forma totalitaria”.

 Los ultraconservadores y los vende patria; tanto más ávidos de poder y más cortos de visión, no quieren aprender la lección de la historia que ejemplifica con mayor elocuencia que todo imperio es derribado, no por otro más fuerte, sino por el ansia de libertad de los pueblos y por el sentido de dignidad de los oprimidos, que es más fuerte que la dominación prepotente conque los pretenden someter, olvidando que “de acuerdo con la ley del karma, cada acción positiva que practicamos, genera un «mérito», mientras que cada acción negativa genera un «demérito o pecado», cuyos frutos cosechamos posteriormente ya sea con felicidad o con un castigo ejemplar”.

 Si no respetamos las leyes y los derechos de nuestros semejantes y ejercemos violencia contra ellos, más temprano que tarde se vuelve contra nosotros”.

 Va llegando el momento de castigar a los acusados por el delito de “ALTA TRAICIÓN A LA PATRIA”, y el pueblo espera confiado que deberán ser enjuiciados como se merecen y no puede ser menos que: ¡¡ EN FORMA SUMARÍSIMA!!

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