¿Cobardía, complicidad o sandez? ¿Por qué calla el empresario?

Alianza

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

                                    al que alega que traiciono a mi clase y a ODE

Por ahí anda una guapa entapujada cobrando caro por declamar que la ideología es peligrosa, y lleva razón. Yo agregaría que las ideas se sistematizan siempre, sea en la tribu primitiva o en la academia posmoderna, que tanto se parece a las academias de belleza. Porque esa es su vocación de las ideas, enredarse en sistemas y cualquier sistema de ideas puede llegar, en extremo, a ser peligroso. Igual la religión moderna o primitiva, que el estalinismo, posmodernismo o la proclama libertaria[1]. Importa decirlo porque no hay nada más peligroso que pretender inocencia, como quiere la ideología de la derecha, alegando que ella no es ideológica, sino objetiva y pragmática, como si el pragmatismo y el poder no fueran ideológicos. Una ideología de derecha que, con la misma molicie que el comunismo totalitario, se complace en sí misma y calla, cómplice del poder.

Recién antier el Señor Juan Carlos Sikafy del Cohep (no tengo el gusto) publicó sus opiniones (institucionales) que quieren ser moderadas, pero no lo son, sobre el saqueo y las protestas, un combo de por sí malintencionado. Conozco la historia de los negocios, pero no vienen al caso los reclamos extemporáneos.

Enlisto primero muchas de las cosas en que coincido con este caballero de prosapia y sus congéneres. A mí también me agobia el precio de la energía, el impuesto abusivo, la desprotección que permite el abigeato y el raterismo.  A mí tampoco me parece que los niños se queden sin escuela y los pacientes pobres sin atención hospitalaria, debido a los paros. No me gusta que las trancas en las carreteras les provoquen molestias a terceros que a veces incluso simpatizan con la causa, pero terminan por sentirse agraviados. Ojalá hubiera genuina disposición al diálogo y por esa vía se pudiera resolver la contradicción. Y no la hay, pues. Me irrita mi propia pérdida, por supuesto. Los paros y tardanzas en las operaciones. (A veces no puede llegar oportunamente la pipa jalada por un cabezal, que asiste de ordinario a recoger la leche o cortan la energía. Antier estuvo un camión con una decena de mis vacas, al rayo del sol, parado frente a un retén de protesta. Nada traicionó.) Igual me molestan todos los que anteponen su bien al común. Condenó a los violentos que se asoman al movimiento y peor a los que van a la cabuya y al saqueo, movidos sea por lucro, por instrucción de La Mancha Brava o por ansia de consumo.

Ahora solamente déjenme, por el otro lado, anotar unos pequeños simétricos desacuerdos y observaciones meramente lógicas

Más que porque han perdido los párvulos unos días de clase y citas en los hospitales, los pobres, Sikaffy, a mí me avergüenza que a nuestros enfermos y párvulos se le imparta tan mísera calidad de educación y pésimo servicio de salud desde siempre. No por culpa de los maestros y médicos, sino por falta efectiva de recursos, debida al mal gobierno, a la corrupción en que -para su grotesco lucro- coopera la empresa fantasma con los tristes capos.

Parece hipócrita que se queje de los servicios quien, precisamente por su pésima calidad, no usa el sistema de salud y de educación pública. Si los usaran, antes que lamentar la interrupción tendrían que quejarse de su miseria y habrían esos empresarios lamentado  también los fraudes de empresas -fantasmas pero muy reales- que timaron al Seguro y provocaron muertes y sufrimiento masivo. Y si les molestaran realmente las medianías de nuestros docentes, se habrían preocupado para que hubiese los recursos que se precisan para una formación de calidad. No les importó nunca. Y si una sociedad no educa ni da salud no debería quejarse de que su población sea vulnerable al demagogo, improductiva y anárquica.

Más culpable que la violencia de los que queman llantas y pintan paredes y le gritan groserías al señor presidente me parece la brutalidad represiva cuya abundante documentación le da la vuelta al mundo. Y la fabricación de la violencia que quiere justificar más violencia oficial. ¡Sobre eso no se pronuncia Ud!

Antes que, a los miserables ladrones de electrodomésticos, como olvidar a los ladrones de cuello blanco que, con ayuda de empresarios afiliados a su Cámara, han saqueado al IHSS en primer lugar, pero también de la ENEE y después las arcas de tantos de los ministerios, abusando de sus recursos para sus campañas políticas, como por ejemplo Juan Orlando Hernández, con el agravante de que roban por vicio, y aquellos hurtan urgidos

Cumplen con su deber ciudadano los indignados en las alegres y pacíficas manifestaciones movilizadas para las tomas, que repudian los fraudes y las corruptelas. Mientras evaden su responsabilidad ciudadana, los empresarios que se quejan de la oposición, sin mentar a la dictadura. ¿Saldrían a manifestarse, pero le tiene miedo al SAR? ¿Hablarían, pero temen a la MACCIH? ¡No les importa nada mientras no repercuta en el costo marginal!

Estoy seguro que, si a los empresarios les hubiesen socavado sus contratos, como hoy se quiere violar los contratos de quienes protestan, no solo se quejarían Uds. en abstracto de la falta de seguridad jurídica, sino que encontrarían la más eficaz forma de oponerse, organizadamente, así fuera a costa de su conveniencia y aun de sus intereses a mediano plazo, para asegurar lo que todos queremos, justicia y libertad, un genuino estado de derecho y la preservación de los servicios. Nada radical.

Porque entonces, ya no solamente pelearían por los impuestos excesivos, insistirían también en que se respetaran sus derechos derivados de la costumbre y el antecedente, las reglas y normativas que rigen las relaciones sociales en un sitio civilizado. Y entonces si fuesen cívicas sus consideraciones, habrían ya condenado la violencia que se ha cobrado en la calle ya tantas vidas de los manifestantes mientras Uds. exigen Business as usual. ¡Nada más ideológico que eso en una dictadura! Callar ante al poder abusivo es cobarde. También es complicidad, acarrea consecuencias y responsabilidad. Siempre ha sido un error del que se arrepienten. Hay que serle leales si quieren a un país, para exigir lealtad a los demás. ¡Al bien común! ¡A lo de todos!

[1] Novel ideología de derecha que, sin embargo, reclama como antecedente el objetivismo de la escritora Anne Ryan. Ideología es simplemente la estructura derivada de las ideas, el sistema que se cristaliza alrededor de las ideas seminales.  No hay ideas importantes que no pertenezcan a o deriven en ideología. Y aun el pensamiento primitivo deriva en ideología.

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