Terrorismo de Estado y la Defensa por la Salud y Educación

Por: Juan Almendarez Bonilla

Ante la fuerza que ha tomado la protesta de la Plataforma de la Salud y la Educación en Honduras, se han acelerado la ejecución de planes terroristas de Estado Policial Militar, esto es lo que ha reflejado:

Gastos urgentes en la compra de armas, dispositivos y fuerzas para controlar la insurgencia popular; la organización de nuevas fuerzas Militares y policiales, Fuerzas de Control de Centros Penitenciarios, Fuerzas Anti Maras y Pandillas, Fuerza Antiextorsión.

-Incremento de cárceles clandestinas, intensificación del encarcelamiento e incremento de penas destinadas sobre todo a la juventud.
-Se ha acrecentado la tasa de violación sexual de mujeres y femicidios.
-Alta tasa de masacres y de asesinatos impunes de jóvenes y dirigentes populares.
-Aumento del terrorismo mediático y estigmatización y prácticas perversas de difamar a los dirigentes.
Ante esta situación se ha planteado la guerra entre nosotros, el diálogo del estado policial militar y el diálogo y unidad entre nosotros.

Lo que debemos tener en claro, que lo que existe no es una guerra entre nosotros , es una guerra total contra nuestros pueblos, donde la geopolítica y la ocupación militar utiliza al estado policial militar de Honduras para golpear al pueblo sin aparecer directamente en el escenario. Sin embargo, el pueblo se ha lanzado en las calles y ahora este gobierno necesita la acción de marines y fuerzas militares internacionales para que entrenen como sicarios, francotiradores y torturadores en los cuerpos represivos del Estado.

Estas acciones van acompañadas de una estrategia mediática que promueve la estigmatización y división de las fuerzas opositoras en el país y que manipula la realidad haciendo creer que es una guerra entre nosotros.

Ante este caos y confusión ideológica se ha considerado que la solución es el diálogo con el gobierno; sin embargo hay que considerar que no se puede conversar en un clima donde continua las masacres, el encarcelamiento y la existencia del incremento de las fuerzas represivas del Estado y el pentágono, en otras palabras, es un diálogo con terrorismo de Estado.
En consecuencia con lo anterior, es urgente un diálogo entre nosotros, en el seno del pueblo y por consiguiente es fundamental la unidad por la vida y la dignidad histórica de nuestro pueblo y de los pueblos de América Latina.

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Hay algunas preguntas que debemos hacernos: ¿Cuál es lo fundamental en este momento? La lucha electoral, quien va ser presidente o presidenta, o diputado/da, cuando los que supervisan las elecciones son las fuerzas armadas y cuando el Tribunal de Elecciones continúa en la misma dinámica y cuando se sigue aprobando leyes perversas que atentan contra los derechos sociales fundamentales: Salud, educación, alimentación, vivienda, transporte y comunicación.

En base a todo lo anterior planteamos lo siguiente:
En este momento, todos los sector son importantes, la Plataforma de Educación y Salud ha desarrollado una labor extraordinaria, quizás la más trascendente después del golpe militar.

Las fuerzas de oposición política partidaria, son fundamentales
La empresa privada que no está alineada al proyecto neoliberal ha sido golpeada duramente y también puede ser una fuerza unitaria, el partido a fin al gobierno está fragmentado y sus sectores más honestos están en la necesidad de un cambio en la política del país, los sectores religioso y la religiosidad del pueblo han ratificado y han tomado una posición antagónica al estado policial militar. En consecuencia debe constituirse un bloque histórico contra hegemónico donde prevalezca la hegemonía del pueblo y no las posiciones individualistas, sectarias, dogmáticas que tanto han afectado el proceso de constituir una fuerza única, un frente amplio para poder vencer en forma unida a esta política neoliberal que representa el actual gobierno y los interés del pentágono.

Debemos defender a nuestros dirigentes auténticos de la Plataforma de la Educación y la salud así como también a los dirigentes populares de los pueblos indígenas, campesinos, garífunas y pobladores y pobladoras y de las fuerzas de oposición al gobierno. Es esencial sobre todo defender a la juventud de hombres y mujeres sean estudiantes o no que han sido los más sacrificados en esta lucha. Compartimos una lucha ética donde no prevalezcan las ideas y prácticas patriarcales, los prejuicios racistas, la violencia de género, la homofobia y el sexismo, la opresión y explotación de clase y que respetemos las creencias culturales y religiosas de nuestro pueblo.

La lucha es dura y hacemos un llamado a las Fuerzas Armadas, Policiales, e intelectuales que cambien su conducta servil a los intereses neocoloniales e imperiales.
Inspirados en el profundo amor al pueblo hondureño, sugerimos respetuosamente a los dirigentes de las organizaciones populares de los partido políticos de la oposición y a los integrantes de la plataforma de Educación y Salud que no discutan los aspectos estratégicos y esenciales de la lucha heroica de nuestro pueblo en los foros radiales, televisivos y redes y que lo hagan en el marco del seno del pueblo para que estas estrategias no sean aprovechadas por el sistema de dominación y de poder político que mantiene oprimido y violenta la soberanía de Honduras.
Nuestro amor y solidaridad con el pueblo de Honduras y celebremos en lucha la unidad por la vida y la liberación de los pueblos de América Latina.

 

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