México, Trump, los marines y la migración centroamericana

Alianza

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

Tenía elegancia el viejo discurso que decía que la migración se tendría que combatir abordando sus causas, e invirtiendo en la gente y los puntos de origen. En la práctica, México tenía ya más de un par de meses de estar deportando a miles de compatriotas a los que la policía federal y otras les vedaba el paso. Incluso lo ha consignado así la prensa estadounidense. Pero era demasiado discreta la entrega total, y no había ese aroma del acto consumado en el aire.  Lo realmente novedoso esta semana fue que Trump -que se deleita en las pequeñas humillaciones que puede infligir- quería escuchar el chillido, transmitirlo y golpearse el pecho como macho dominante y los funcionarios mexicanos -enviados a dar todas las muestras de sumisión convencionales que fuese preciso- públicamente se comprometieron a hacer lo que venían haciendo.

Entristece. Siempre pensé que fue Porfirio Díaz, heroico general antes que dictador, quien exclamó por primera vez Pobre México, tan lejos de dios y tan cerca de los EUA. Sobra la erudición porque en estos tiempos del Internet cualquiera comprueba -en segundos- que fue más bien Nemesio García Naranjo, académico contemporáneo suyo y don Porfirio, solamente repitió la genialidad. Ni modo. Nadie juzga a otro por inclinarse y alzar el trasero cuando es cuestión de sobrevivencia, pero las tarifas quedan en suspenso por otros 90 días, mientras militarizan todo.

Previo a Iowa. Tan certero es ese adagio que pudo decirlo cualquiera un par de siglos atrás y sigue siendo vigente un siglo después. Y las políticas de Porfirio y después las revolucionarias y las posrevolucionarias, de espaldas al resto del continente, acercaron aún más a esas dos grandes naciones hasta hacer mutuamente interdependientes e inextricables sus economías, si de manera muy asimétrica. Mientras que la deriva cultural sigue secularizando y alejando a México de la Virgen de Guadalupe, que ella si existe, previo a la aparición del sexto sol. Abrazador en extremo de austeridad, y los extremos son malos si no son indispensables. (¡Heroico esfuerzo contra la burocracia!)

Aunque hay contradicciones (especialmente con respecto al producto del agro concernido) entre fuentes oficiales de ambos países, sobre las más recientes negociaciones en torno al comercio y la migración ¡vaya la carambola!, lo que se ha publicitado más es que el pobre México aceptó la extorsión de implementar sus políticas migratorias restrictivas con más rigor, enviando a seis mil soldados a las fronteras, para evitar que les zamparan impuestos a sus comercios vitales, y acaso cosas peores. Mientras que paralelamente Trump ha conseguido -vía la excusa de ejercicios militares conjuntos- que Guatemala y Honduras acepten militarizar sus fronteras con ayuda de varios centenares de marines enviados a cada uno de esos países en las últimas horas, sin cumplir, nunca hace falta, con la normativa de un consentimiento parlamentario en aras de conservar la pantalla, cada vez más transparente, luida y fantasmagórica de la soberanía.

El poder es el poder, lo demás sale sobrando. Así ¿al disparar contra los caravanos para detenerlos, los letalmente heridos derramaran su sangre lejos de las cámaras de Televisión, que cubren el espacio pertinente, porque el resto no cuenta? No falta el ingenuo que alega que bajará la delincuencia en Chiapas. Acaso los soldados de México ¿encontrarán por fin, en esta batalla, a Si Osare, un extraño enemigo que deben detener porque mancilla su honra patria? ¡Al menos el marine no pisará el noble suelo de Tlaloc y Guadalupe! Y los centroamericanos regresaran a morirse de hambre a sus tierras de pan llevar, pero ajenas, resignados.

No sé cuán eficaz sea toda esa logística bélica al final, para resolver el problema. Quizás no ha calado aún su propaganda en el subconsciente colectivo, pero cuando salgo -hoy todavía- por la mañana a caminar, la gente me sigue confiando que se va, porque se va. Como tampoco a Ulises, el Mediterráneo no ha detenido a los africanos, que dejan a sus padres y sus clanes, para nadar a ganar euros, las múltiples fronteras no detienen a los balcánicos que huyen de los campos de exterminio. Antes, los ancestros godos invadieron Europa desde el Asia y los judíos emigraron por siglos primero hacia y luego desde el Oeste de Europa hacia el Este, sin detenerse nunca. Supongo que habría sido igualmente imposible interceptar la migración del bisonte para impedir que entrara por el Noroeste a pastar las recordadas praderas de Nueva York, antes que lo extinguiera Búfalo Bill.

Solo es que estoy convencido que la militarización no se ha resuelto nada si no exacerbado el instinto atávico. La hueste aquí ya empezó a clamar que los marines vienen a sostener en sus cargos a los presidentes de estas provincias ridículas, que tienen hartos a mundo y Raymundo y figuran –ambos- en la Lista mundial de los peor evaluados, incluso antes que dieran tan efusiva bienvenida personal a los marines. (Acaso creen que, con la presencia del South Command, se evitará el golpe que se huele.) Que vienen a fungir como guardias como -para que la simetría sea perfecta-  diz que los rusos y cubanos andan de guardias de N. Maduro, para protegerlo de infiltrados. Las tarifas también guardan cierta simetría porque pueden ser recíprocas.

¿Hubiera sido mejor hacer la lucha que no se hizo? El comercio va a continuar porque maíz hay barato en muchas partes y con un cinco por ciento adicional se puede traer de muy lejos, mientras que los gringos venden mucho y ocupan -aunque estén más caros- los productos de la huerta, la herbolaria y la jardinería mexicana.

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En cambio, el poder de fuego no va a resolver las crisis políticas centroamericanas, que son función de la injerencia extranjera, ni va a detener a la migración que es producto de esas crisis. Nunca la historia se repite exactamente. Pero en Centroamérica la última vez que vinieron a misionar como pacificadores los marines (en el caos provocado cuando derrocaron a José Santos Zelaya), con ayuda de putas y magnates, curas y poetas y de todos los vecinos, menos del General Calles que lo traicionó mi General Sandino, les hizo a los marines una guerra de guerrilla de veinte años (1912 1933) antes que lo pudieran engañar, salieran corriendo y dejaran en su lugar a otro dictador con su propio ejército de juguete. En Honduras, los marines intervinieron en la primera guerra civil de 1919, detonada por el continuismo de Francisco Bertrand y otra vez, en la segunda guerra civil de 1924 detonada por el continuismo de Rafael López Gutiérrez. Pocos murieron. Pero en ningún caso sus armas detuvieron la revolución o el cambio de gobierno. ¿Quién recuerda de la diplomacia ilustrada inteligente?

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2 comentarios sobre “México, Trump, los marines y la migración centroamericana

  • el julio 10, 2019 a las 3:09 pm
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    Sorprendente como lloriquean los centroamericanos cuando el pueblo y gobierno mexicano vela por sus propios intereses y no por los de ellos. Incapaces de entender que la «independencia y soberanía» que por la cual NUNCA lucharon y aún no logran entender, también conlleva la responsabilidad de hacerse cargo de sus propios problemas. Ahí es justamente donde les cala, en lo económico, donde más del 50% de su PIB depende de las divisas de sus migrantes, la inmensa mayoría ILEGAl, (otro de los conceptos que en sus pueblos no logran entender, pues acostumbrados a la ilegalidad creen que el mundo debe actual siempre igual que en ellos); mientras que otro grueso de sus ingresos son las dádivas de la comunidad internacional, incluido México al que tanto critican. Señor, antes de poner el grito en el cielo y criticar un gobierno extranjero y sus instituciones como su ejercito, analice que el problema son USTEDES los centroamericanos, y pregúntese ¿qué necesidad tiene México de mermar su economía, política y sociedad (por que aún que usted no lo crea sus ilegales caravaneros han incrementado la inseguridad en las comunidades fronterizas del sur de México) por ustedes?, sabe, NINGUNA. México podrá estar negociando y si gusta humillarse antes USA, y es un asunto que a usted ni a ningún país centroamericano le incumbe.

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