Acuso a Juan Hernández Alvarado

La Lista Denton

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

Para nada lo descalifico. Tiene méritos de servicio a sus parciales Sin duda tuvo alguna buena intención ¿quién no? Y no es nada personal. Alguien empero tiene que listar las imputaciones para que se investiguen. (¿Se burló de nosotros la primera vez cuando dispuso ser diputado aunque la ley se lo prohibía por su grado de parentesco con una magistrada?) Sin incluir meras sospechas.

¿Habladurías? Fabricaciones. Hay indicios y pudiera ser. Pero no consta que Ud. sea un traficante como insinúan dos documentos fiscales foráneos y líderes nacionales de oposición. En EUA lo están investigando y, si no hay interferencia política, un día pronto sabremos. Simplemente hoy, no creo tener con qué y no lo voy a acusar de eso, ni hará falta. Si resulta así, de todos modos, no será ese el primero ni peor de sus delitos. No lo tome a mal o piense que soy enemigo, juez o verdugo, solamente soy su acusador. Mis juicios, tendría Ud. que imaginárselos Señor, lector.

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Entiendo sin embargo que nadie se atreve, nadie que cuente, ese fiscal suyo, esos misioneros de la OEA lisos, a enunciar, menos aún a formular las acusaciones de delitos que, por la lógica de los hechos parece evidente que Ud. ha cometido y deben investigarse para sentenciar o exonerarlo. ¡Alguien tiene que hacer la lista!

  1. Aun desconociendo las interioridades y sin disponer de todos los detalles, acuso que, sabiendo Ud. que era delito de lesa patria, conspiró con Carlos Flores Facussé y Roberto Micheletti Baín para dar un golpe de Estado legislativo en junio de 2009, hace casi diez años, ciertamente entregó el voto de su bancada para ese fin e incitó a los militares -parientes incluso- y nacionalistas a cooperar con Romeo V y su caterva de aláteres con el fin de reprimir a la oposición. Calculó que le convenía, y que así conseguiría destruir, como ocurrió, al Partido Liberal. Aprovechó la oportunidad para instalar a José Pepe Lobo en la Presidencia a cambio de que se le otorgara, como se le otorgó a Ud., la presidencia del Congreso desde donde se proponía lanzarse a una campaña acopiando fondos y disponiendo de recursos oficiales.
  2. Lo acuso de saber que, en torno a su Partido ya se imbricaban múltiples redes criminales, articuladas a lo largo y ancho del país, de haber alternado personalmente con los capos de esas redes, algunos de ellos candidatos por si, y de haber recibido de esa procedencia para su campaña política, la de su partido, diputados y alcaldes, sustanciales recursos sucios, que los comprometían.
  3. Debo acusarlo como hace el ex Director de la Policía Sabillón, de haber luego intentado proteger desde el poder público a los cabecillas. Es decir, lo acuso de colusión en el crimen y obstrucción de la justicia. Puesto que refrenaba a la policía de actuar, hasta que, sin autorización, ésta actuó a cumplir su deber.
  4. Lo acuso, eso sí, de consentir y encubrir el acarreo de drogas que -desde antes y después de sus campañas- llevaba a cabo la organización encabezada por Antonio, alias Tony Hernández, su hermano hoy preso en Nueva York. Quien, mientras Uds. eran candidatos y presidente Ud. de distintos poderes, volaba en helicópteros desde los lugares de trasbordo hasta los sitios de entrega de la droga, aprovechando las bases militares en que se reabastecía, en el trayecto. Que declaren los señores oficiales.
  5. Ud. se ha confesado ya culpable de haber tomado del Instituto Hondureño de Seguridad Social una suma modesta como contribución ¿retornable? para su campaña, desde que era presidente de El Congreso. Yo lo acusó de haber desfalcado al IHSS un monto ignoto -acaso incognoscible, al fin y al cabo, irrelevante, es el principio que cuenta- de dineros que se desviaban o derivaban de las empresas que suplen a esa institución y lo acusó de haber condonado la desviación de fondos en otras entidades públicas a favor de sus gerentes de campaña. Es decir, de haber accedido al poder mediante el abuso del poder y el hurto de fondos estatales, tomados por asalto a las arcas públicas, a través de una diversidad de trucos e intermediarios, algunos de los cuales ya han confesado ante los juzgados.
  6. Lo acusó de haber aprovechado las facultades que le daba la Presidencia del Congreso Nacional para certificar contratos de compras dudosas de equipos General Electric (cuyo pago comprometido trascendía de los cuatro años de la administración) por más de mil millones de lempiras, con lo cual incurrió en responsabilidad, independientemente de que recibiera o no otro beneficio de los agentes de la venta, que restan impunes si reos.
  7. Lo acuso Juan de haber comprado diputados, a saber, los votos de los diputados de oposición, corrompiéndolos para los ilegales (según determinó una corte internacional) relevos de magistrados electos y en las elecciones de magistrados y directivos de los entes del Estado, empezando por la directiva del Congreso. De modo que, además de corrupto, habría sido Ud. corruptor y usado recursos del pueblo para pervertir a sus representantes.
  8. No tengo evidencia del posible fraude en la elección presidencial anterior, de 2013, así que lo acuso solo del fraude masivo contra la ciudadanía para su reelección ilegal en 2017, del que dejaron constancia ante el mundo la OEA y Luis Zelaya.
  9. Lo acuso del delito más grave, ¡haber ordenado la represión violenta de la protesta! ¡Haberle ordenado al soldado hondureño que disparase sobre la ciudadanía desarmada! En los años que Ud. ha gobernado Juan, se han contabilizado centenares de víctimas fatales, sin incluir heridos, exilios y persecuciones. Desde ya se organizan los tribunales y listas de oficiales responsables de dar las órdenes, pero el principal responsable de esos imprescriptibles delitos de sangre y lesa humanidad es Ud., y debe pagar. ¿Será posible investigarlo sin que renuncie o se le suspenda?
  10. Lo acuso además de nepotismo Señor. Ud. niega que nombrara a Hilda como Ministro, contra la ley, pero ella fungió como tal. Además, ha ubicado en el engranaje del estado con sueldos supernumerarios a docenas de parientes suyos y de sus colaboradores sin que reúnan requisitos, lo cual es corrupción.
  11. Lo acuso asimismo por el ofensivo despilfarro de fondos oficiales en su conveniencia y beneficio, despreciando insolentemente los límites de su prerrogativa. No hay forma de entender si no el cúmulo de propiedades y activos que ha acopiado con la primera pareja en doce años de carrera pública
  12. José Trinidad Cabañas escribió hace dos siglos que lo más importante en la administración del Estado, es la dignidad de la nación y la salvaguarda de los derechos del pueblo. Yo lo acuso a Ud. para que lo investiguen, en forma independiente, por mancillar el honor de la nación y atropellar el derecho del pueblo. Y si sale bien librado, que se le exonere, y se disculpe la sospecha.
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