La Lista Denton y los líderes que necesitamos, en la crisis

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

                                    Para mis amigos líderes y aspirantes, y a P

Así como trascendió hace una semana la infame lista de Magnitsky, antier se publicó otra, la lista de los líderes del CID Gallup local, fabricada por el celebérrimo C Denton en colaboración con quienes, para sus fines, la divulgan. Y cuya confección tiene iguales partes de misterio y de arbitrariedad, por lo que incluye como por lo que deja afuera y concluye. Una lista de veinte famosos, que alcanzan un índice de popularidad en el escenario público, supuestamente indicativo de su potencial. Gallup incluye a los renombrados diputados Darío Banegas, Jorge Cálix y Oscar Melara, parecidos porque tienen partido y pocos seguidores, a Raúl Valladares, un presentador de noticias. Pero omite a Renato Álvarez, Esdras López, Enrique Illescas y Billy Joya, que ¡tienen seguidores! y están formando partidos. Incluye lógicamente a cuatro ex presidentes incluidos Rafaca y el usurpador Micheletti, pero ¿no a Ricardo Maduro? Y entre los candidatos enumera a Salvador Nasralla y a Luis Zelaya, dejando por fuera curiosamente a Xiomara Castro, la candidata más importante de LIBRE que -incluso en el fraude- sale como la segunda fuerza electoral del país. No es casualidad. La veintena de líderes de Gallup ¡no tiene ninguna mujer! Ahora, ¿Qué y quién es un líder? Y

¿Para qué? Las sociedades son organismos colectivos competitivos, en evolución y movimiento. (La Sociobiología análoga a los enjambres de insectos, las escuelas de peces, las manadas de mamíferos y la formación de aves migrantes.) Pueden ser territoriales, pero obligadamente esos grupos se desplazan en el tiempo y el espacio, en pos de procurarse necesidades y aprovechar oportunidades. En ese movimiento, superan retos, sortean obstáculos, burlan depredadores, exploran y descubren, innovan y conservan, aprenden y aprovechan mejor. Sobrevivir es una tarea compleja del colectivo. Todos sus miembros cumplen una función, o casi, pero muchas especies precisan jerarquías y líderes sociales, la nuestra por supuesto.  Es duro y difícil ser líder.

En todos los casos, Líder es el que se esfuerza por ponerse a la cabeza y conducir, enfrentando primero a los problemas. El líder otea el horizonte, prevé los retos, calcula corrientes, predice los accidentes probables por recurrentes, anticipa precipitaciones y se prepara para las adversidades. Advierte resistencias externas, para adoptar la estrategia precisa y reconoce y neutraliza los irreconciliables adentro. Perece a veces como consecuencia, pero cumple su misión, ayudar a preservar el conjunto y se le premia con reconocimiento.

Felizmente no todo, pero más de lo que quisiéramos depende de la calidad del liderazgo.  Y para conducir se ocupan una serie de atributos reconocidos, antes y sobre todo lo demás el líder tiene que estar completamente identificado con su pueblo, es una conexión profunda, que trasciende del fenotipo, pero por supuesto tiene una raíz genética. Tiene que tener –decimos- la sangre, o ser sangre.   También va a necesitar energía e inteligencia, valentía y prudencia, temple y empatía, aunque pueda parecer despiadado, rapport y capacidad de comunicación y determinación, incluso -en ocasión- temeraria.  Me quedo con esas diez. El buen líder es el que entiende (algo de intuitivo tiene esa tarea) justamente que cosas, cuando y cuanto cambiar o conservar. Debe ser ágil y flexible en eso. Si se aferra a solo conservar, no podrá cambiar lo que es preciso a tiempo y paralizará lo que solo puede vivir en movimiento, si se atrabanca y acelera a cambiarlo todo, y se arriesga a expandirse demasiado, perderá piso y base, flanco y retaguardia.

Y abundan los impostores. Los falsos profetas. No es líder el que empuja y codea para quitarse de enfrente a los demás. En la comunicación los líderes no son los que se engolosinan con su propia voz e imagen en discursos faltos de sustancia y referente, que no dicen nada. Si no quienes desde atrás, a veces desde la última fila, toman la palabra y se expresan con propiedad, con la elocuencia sencilla de la palabra justa, pertinente y convocan a la razón común. Hacia la determinación eficaz.

Estas cualidades son raras y tienen que cultivarse. Tiene que estudiar el líder. Leer, pensar, con su propia cabeza, meditar y analizar. Demasiadas veces los conductores aprenden a costa de las sociedades que lideran. Y tiene que enseñar, el líder es un maestro. Muestra el camino e inspira para convencer y mover a la gente.

Pero no es un ratón de biblioteca. Notoriamente, al menos en nuestro tiempo buena parte de los académicos carecen de liderazgo. Por eso son especialmente valiosas las excepciones, los pocos que van al foro y comparten y enseñan. Y aunque puede parecer egoísta, el líder verdadero es la quintaesencia de la honradez, no porque lo pregone si no porque vive para su sociedad. Solamente el apoyo y el cariño sincero de su gente lo satisfacen. De nada le servirían los bienes de fortuna que a otros colman, si la gente lo repudia. Su premio y tesoro es la confianza, el aplauso y cariño del pueblo, del común y de los mejores, las elites morales e intelectuales, de los ciudadanos.

Esos requisitos explican la dificultad de ser líder y más aún en una democracia ágrafa. Muchos abdican del liderazgo y otros más le hacen el vacío. Porque no se no se identifican del todo con los demás miembros del colectivo y, por lo mismo, no se arriesgan y son insolidarios. Los santones, los plutócratas, los conspiradores compulsivos y paradójicamente también los miserables. Nadie es menos responsable y solidario que un miserable, fuera del alienígena. Y con esta cuartilla en la mano, volteo a ver la Lista de los líderes de Gallup y me voy para atrás. Uno de los grandes problemas de este país es una crisis de liderazgo. En todos los ámbitos y niveles, aunque abundan locos, inclementes y despiadados, nos faltan líderes.

Hay personajes excepcionales claro que sí. Víctor Meza y Leticia Salomón son importantes líderes de los intelectuales igual que Julio Escoto y Hellen Umaña, pero muchos intelectuales orgánicos son perfectamente inocuos.  Herrera o N Reyes no son líderes de la academia. Este Pedro Barquero es excepcional líder de los empresarios, como Juliette Handal y como lo ha sido Adolfo Facussé, y lo fueron Goldstein y Rosenthal, Pero Daniel Facussé? No hombre, ni su caterva. Aunque tenemos a una Suyapa Figueroa, nos faltan líderes gremiales ¿Reyes y Daniel Durón? Para nada. Destacan entre religiosos, el Obispo A Garachana sin embargo gachupín e Ismael Moreno, sí, pero ¿el Cardenal o E. Reyes o Solórzano? Son Hoyos negros en el firmamento del espíritu. Hablan de líderes de sociedad civil Y hay valientes defensoras de derechos humanos, Miranda y Castellanos, pero se ha desprestigiado por completo el concepto se sociedad civil en la cooptación colaboracionista. Y mientras que en otro tiempo destacó siempre un puñado no hay hoy ni siquiera un par de líderes militares que se pongan solos en la primera línea de fuego.

Lo peor es la carencia de líderes nacionales y la Lista de Denton lo revela tanto como lo esconde en este país absurdo, de las maravillas, del túnel de Alicia, en donde el plomo flota y el corcho se hunde y los patos disparan a las escopetas. En donde los más herméticos intereses creados se han posesionado de la política y de los medios de comunicación, que se prestan sistemáticamente para las campañas de desprestigio con que han querido descalificar a figuras como Mel y Luis Zelaya, víctimas de maquinarias de vilipendio. Y tratan de engrandecer, inventar o resucitar a figuras útiles y vinculadas a la argolla y al gran padrino. Algunos viejos podemos aconsejar, pero no tenemos la stamina. Y si volteas a ver los directivos de los consejos de los partidos punteros, descorazona. No asoman los relevos.

El observador del escenario nacional no se sorprenderá de los elevadísimos indicadores de impopularidad del JOH, Micheletti, Mauricio Oliva o R. Álvarez tan mentados todos ellos en tanto escándalo. Incluso es comprensible que se califique de negativa la imagen de Luis Zelaya al que incluso le sacaron la madre a relucir (se ha perdido el sentido de los límites) y de Pepe Lobo que de repente, tardó mucho en reaccionar. Como decía aquel, están tostados. Los mejores son igual muy parecidos.

A la cabeza de la Lista de Denton figuran tres primos de una parentela indiscreta y una sombra larga, Carlos Flores, golpista inelegible y personaje oscuro, rencoroso, que se corta las uñas sobre la mesa del banquete y fue el presidente que nos trajo el Mitch. Cuando, con ayuda del inolvidable Lozano que le sabe al trámite, concesión los aeropuertos, ametralló a los indígenas frente a Casa Presidencial y persiguió a los jóvenes líderes de su partido a los que veía como competencia para Lizzy,  la mejor votada candidata a diputada por el DC quien, sin embargo no hizo nada en ese cargo y tiene diez años de ser empleada del Partido Nacional en N. York.

Tito Asfura un alcalde de Tegucigalpa, a quien, en San Pedro Sula, la segunda ciudad, solamente se conoce como dueño de una empresa privada que impuso su contrato y de la cual -puesto que es de servicio público- no debería ser dueño un político, que por esa vía cae en conflicto de interés.  Que no ha hecho nada por llevar agua limpia a la capital ni calidad de vida al peatón. Y que ojalá no esté vinculado a las constructoras con las que ha eliminado los pocos árboles que quedaban y conseguido por medio de puentes, rodear las zonas bajas de desastre, convertidas en fosas de exterminio.

Y Nasralla que se salió prematuramente de la Alianza, su aliento vital, se quedó otra vez sin partido, se ha distanciado de las bases agrediendo a nuestros líderes genuinos y se ha entregado a las catacumbas de Flores y los tuneles secretos de Viera. Se barajan muchas conspiraciones. Pero ¿quién puede conducir a Honduras hacia el nuevo horizonte y milenio? ¿Quién tiene la empatía para la gente del pueblo, y el cariño del humilde, el respeto de quienes les conocemos? ¿Quién se acerca, aunque sea un poco y con faltantes al modelo de liderazgo redentor que esbozamos, si no la ausente?

La que dejaron por fuera. La criolla probada. ¿Esa mujer fuerte que ha conseguido el respeto del caudillo, la admiración de los compañeros en el extranjero y el cariño entrañable del humilde? Es duro ser líder. Pero Ud. tiene la obligación Señora, de dar un paso al frente en este desastre, llamar a otras madres y padres genuinos y adoptar a estos abandonados.

Un comentario en “La Lista Denton y los líderes que necesitamos, en la crisis

  • el mayo 29, 2019 a las 6:32 pm
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    Se olvidan de los capos de la mosquitia hondureña, donde nunca agarran a nadie: el clan PAISANO todo en la politica y NARCO entrada

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