Descarga Visceral

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Por: Efraín Bú Figueroa

“La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con miserables cuotas de poder”.  José de San Martin

En uno de sus acostumbrados protagonismos mediáticos, la Sra. Ex rectora de la UNAH, Lic. Julieta Castellanos descargó soberbia y groseramente una tormenta de filípicas contra el gremio médico del país, representado por el Colegio Médico de Honduras, señalando a la organización como la responsable del fracaso del actual sistema de salud, desconociendo que no es el Colegio el que elige a los titulares de las organizaciones estatales de la salud sino los gobernantes de turno.

La Lic. Castellanos, socióloga y analista;  “poli comisionada de amplio espectro” en los últimos tiempos, también dejó de lado las herramientas de la observación objetiva, que como científica social hubiéramos esperado de ella, metiéndose a juzgar la actuación del gremio en el área de la salud, lo que evidenció el desconocimiento del papel histórico de este sector profesional en la realidad hondureña; sorprendente en una profesora universitaria, que por su formación como socióloga, conoce muy bien la investigación histórica para comprender situaciones presentes y proyectar un futuro edificador, lo que nos motiva ilustrar al respecto.

Fueron médicos los que crearon la facultad de ciencias médicas en 1882; fue un médico pediatra Presidente del país el que creó la seguridad social a Honduras en 1959, una de las últimas en surgir en Latinoamérica;  fue un equipo de médicos los que lanzaron la estrategia de atención primaria en salud en 1972, fueron médicos los que idearon, propusieron e impulsaron el complejo materno infantil primero y el hospital escuela después; fueron médicos los que identificaron por primera vez el SIDA en Honduras y crearon la estrategia nacional para su control en 1986, fue otro equipo de galenos los que impulsaron el proyecto acceso a la salud en 1994 y el programa de atención integral a la familia y la comunidad dentro de la seguridad social en el año 2007.

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El Colegio Médico de Honduras ha liderado las más grandes y contundentes movilizaciones nacionales de profesionales de la salud frente a los grandes desastres de la nación, como lo fueron las brigadas de médicos generales y especialistas médico-quirúrgicos junto al ejército hondureño en el frente de batalla, para defender la soberanía nacional en 1969, salvando las vidas de centenares de soldados heridos en la guerra.

Organizados por el Colegio Médico de Honduras, decenas de profesionales de la medicina junto con los estudiantes de la Escuela Médica se desplazaron a numerosas regiones de desastres durante el devastador huracán Fifí en 1974 y el huracán Mitch en 1998. Ha sido el gremio de la salud, donde han destacado los médicos, quienes le han brindado el mayor orgullo a la UNAH y al País con centenares de trabajos de investigación de circulación nacional e internacional que han contribuido a combatir los problemas de salud de los hondureños. Fueron médicos los que asistieron y orientaron a la Lic. Castellanos a dilucidar las incógnitas del día más doloroso de su vida.

Estos son algunos de los numerosos logros gremiales que han esculpido el desarrollo positivo de la asistencia médica y la academia en nuestro país, realizaciones todavía visibles que le brindan la suficiente autoridad moral al Colegio Médico de Honduras para cuestionar el modelo mercantil neoliberal que le quieren imponer al pueblo hondureño.

Lamentando el desencuentro y los errados señalamientos de la ex rectora,  el punto donde la discusión debe centrarse, alejada de las estigmatizaciones de gremios o personas es que, en el debate nacional se están confrontando dos visiones distintas sobre lo que debe ser el sistema de salud para el pueblo hondureño: la primera es una visión humanista-social del sistema de salud, que considera a ésta como un bien social, un derecho humano, que debe continuar en manos del Estado, con coordinación intersectorial, financiado con fondos del presupuesto nacional y los aportes de los trabajadores y empresarios bajo los principios de solidaridad, equidad, justicia y humanismo.

La otra visión, es la neoliberal, que considera a la salud una mercancía, un medio de producción en el mercado de la salud, sujeto a las leyes de la libre oferta y demanda, cuyos valores se sustentan, en la ganancia monetaria, en la competencia entre empresas proveedoras de salud, bajo cobertura con seguros privados que venden carteras de servicios médicos con restricciones, por lo que el aporte complementario se hará necesario en enfermedades catastróficas cuyos costos se pagarán del propio bolsillo de los afectados bajo el entendido que nada es gratis en el libre mercado de la oferta.

La confrontación de visiones, que provocan juicios de valor de un lado y el otro, es sujeto de debate y producto de este pueden surgir soluciones originales, de fabricación autóctona y no de imposiciones de organismos internacionales de crédito, para enfrentar las consecuencias de un problema muy complejo cuyas soluciones son estructurales no coyunturales, pero bajo los principios de solidaridad, igualdad, humanismo e integridad.

La decadencia del sistema de salud hondureño no es responsabilidad de ningún gremio o persona, es el resultado de gobiernos carentes de una visión estructurada sobre el tema, a quienes verdaderamente no les ha interesado actualizar y generar políticas de salud y seguridad social acorde a los nuevos tiempos de grandes avances tecnológicos y científicos, lo que ha contribuido a su obsolescencia y crisis existencial.

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