Daniel Ortega incumple los acuerdos que firmó

 

Por: Manuel Fonseca

 

La visión ofuscada de Daniel Ortega está llevando a Nicaragua a una situación peligrosa en el ámbito regional al no cumplir los Acuerdos acordados   y firmados con la Alianza Cívica y con los mecanismos de implementación ya agendados por ambas partes. Los  Acuerdos son:

Liberación plena de todos los presos políticos en un plazo de 90 días, sin cargos penales en su contra

Fortalecer la democracia y reformas electorales

Fortalecer los derechos civiles y garantías ciudadanas que conlleva al respeto de los derechos humanos y a manifestarse

Reparación integral a las víctimas. Eso significa derecho a la verdad, a la justicia, derecho a la memoria, reparación y no repetición

Los conceptos divagantes en el  diccionario orteguista sobre justicia, verdad, Paz y derechos constitucionales tienen estancado el diálogo.

Las definiciones color rosa del Gobierno sobre derechos humanos, de “peace & love” ya rayan en el cinismo. Basta oír las declaraciones del Canciller orteguista, Denis Moncada al minimizar los abusos y maltratos policiales en entrevista a un canal televisivo: “muchas veces nosotros vemos que el acto de la Policía es……..como ilegal o violatorio de derechos humanos…..que es una actividad no muy correcta de la Policía, pero en el fondo lleva un sentido positivo de preservar la seguridad y la vida de todos los ciudadanos”

¿En qué país vive el Sr. Moncada? La “actuación no correcta de la Policía” dejó la triste cifra de 325 muertos con nombres y apellidos que están en las actas de la CIDH para el quien quiera verificar y hogares nicaragüenses desbaratados.

Por otro lado, la ridiculez de Rosario Murillo de implementar por decreto la reconciliación nacional no basta. El discurso edulcorado de la vicepresidenta de facto hablando de amor, perdón y tradición cristiana suenan falsas y vacías después del baño de sangre ordenado y ejecutado por su policía; en la diaria persecución a familiares de los presos políticos y en la vigilancia constante a organizaciones sociales y personas. La desfachatez del Gobierno no tiene límite y está hablando de amnistía a los que cometieron estos crímenes.

No basta el vociferar de los evangelistas que utiliza la Murillo en las Rotondas con sus predicadores hablando de la no violencia cuando el que reedita la violencia cada día es el mismo Estado parapolicial que detiene a quien lleve el color azul y blanco de nuestra bandera o por el simple hecho de tomar una foto en el lugar y el momento inadecuado. Esa Paz idílica no existe en Nicaragua.

De qué reparación habla Ortega cuando no hay ningún policía o paramilitar puesto a la orden de la justicia, cuando cierra el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos.

De qué Constitución habla Ortega cuando clausura emisoras de radios y coacciona a los medios escritos con la suspensión de la importación del papel prensa.

De qué libertad y garantías civiles habla Ortega cuando aún no libera a todos los presos políticos. La lista de los presos a liberar están conciliadas con la Alianza Cívica y Ortega no procede. Por el contrario, tiene en espera a la Cruz Roja Internacional.

No hacen falta 90 días para liberar a los presos, basta una declaratoria de nulidad de todos los procesos por ser procesos que  violaron las garantías constitucionales y derechos de esas personas, tal y como lo afirmó el grupo de abogados penalistas de Nicaragua. Así como fue masivo y arbitrario su apresamiento así de masiva debe ser su excarcelación y liberación.

El Gobierno tiene que abandonar la represión, la persecución las arbitrariedades, el asedio para llegar a un diálogo que conlleve la solución real del bache en que se encuentra Nicaragua con profundas reformas al aparataje enquistado del orteguismo en el sistema electoral y judicial para llegar a unas futuras elecciones, adelantadas o no, sin el manto sospechoso de fraudes, como se dio en las elecciones del 2007 y 2012.

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Ortega no puede estar pidiendo que la Alianza se pronuncie sobre las sanciones internacionales que se vienen contra su Gobierno cuando no ha cumplido lo firmado y no ha restituido un ápice el Estado de Derecho. El Acuerdo dice textualmente; “una vez logrados los Acuerdos la Mesa hará un llamado internacional a suspender las sanciones”

El matrimonio dictatorial debe reconocer el abuso de poder y de fuego que ejecutaron contra miles de jóvenes. Deben aceptar una Comisión de la Verdad con acompañamiento de organismos internacionales de derechos humanos; deben desmantelar a los grupos paramilitares que siguen actuando bajo la tutela estatal y solo así podremos llegar a una Paz verdadera en mi país.

La solución es todavía política y diplomática, la solución es la Mesa de Negociación con la Alianza Cívica que nos representa.

*orgullosamente nicaragüense

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