La resistencia popular arrinconó a la dictadura, pero…

Presidente Hernández

Por: Óscar Miguel Marroquín

 

 

 

 

 

Cohep,

Militarismo,

Partido nacional,

Iglesia evangélica, y católica,

Prensa tarifada,

Partido liberal,

Banqueros,

La dictadura es todo un tejido, compuesto por poderes fácticos, según Wikipedia “se refiere al sector de la sociedad al margen de las instituciones políticas que ejerce sobre aquella una gran influencia, basada en su capacidad de presión”.

Dicen por ahí, que donde hay poder hay resistencia; en los últimos días esto quedó ampliamente demostrado, el poder de los arriba mencionados se puso de manifestó, los médicos y profesores habían sido arrinconados y condenados a la masacre laboral, es decir, estaban siendo arrastrados hacia la pauperización social, pero de repente y quien sabe de dónde, aparecieron por todos los rincones de Honduras, miles y miles de hombres y mujeres resistiendo la brutal embestida del poder. Hombres y mujeres que no necesariamente pertenecen al gremio de los médicos y maestros.

La sonrisa de catre flojo se desdibujo, y a cambio, su arrugado rostro palideció.

Que cosa más extraña la de estos amantes del poder, hacen un esfuerzo mayúsculo por intentar ignorar que en toda relación de poder existe resistencia.

Toda esa fuerza que se mantiene de manera dispersa, observando el vaivén de los acontecimientos políticos en Honduras, es mucho más grande y poderosa de lo que la propia imaginación pueda producir; los últimos acontecimientos sociales y políticos generados más recientemente, pusieron al descubierto, que la resistencia no solo es capaz de detener al poder, también puede, en un determinado momento de la historia, vencer el poder constituido, que se ha mantenido por largo tiempo en detrimento de enormes capas sociales.

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Creo sin lugar a equivocarme que, si esa resistencia se mantiene en las calles por un par de días más, las relaciones de poder en Honduras podrían haber cambiado tangiblemente, lastimosamente, los gremios que aglutinan a médicos y maestros no tienen entre sus objetivos darle un giro histórico a estas relaciones de poder, que ya han rebasado los límites. Si colocamos a ambos gremios en una escala de afectación socioeconómica, será más fácil comprender porque estos no se plantean romper con esas relaciones de poder.

En palabras más sencillas, el gremio de los médicos y de los maestros, pero principalmente el de los médicos, creen ir en la carretera correcta que tarde o temprano podría llevarlos a tocar las puertas entre vivir más cercanos a la oligarquía que entre el resto de la sociedad. No olvidemos su condición de carrera universitaria es del tipo liberal.

En cuanto al gremio de los docentes, hay también todo un acomodamiento, producto de una simbología confusa, es decir, los maestros no tienen claridad alguna de cuál es su verdadera posición en la escala de afectación socioeconómica dentro esas relaciones de poder, su condición de asalariados permanentes es lo que los confunde, pues, aunque no por ello dejan de ser pobres, en su estado simbólico no figura la situación de pobreza en la que permanentemente viven. Hay rasgos enajenantes que los maestros han sido incapaces de superar. Hace falta creo, mucho camino por recorrer, para que los maestros se abran al debate sincero y preciso de cuál es su verdadera situación socioeconómica ante estas relaciones de poder.

Todo lo anterior, quizá nos sirva para comprender más exactamente, porque la dictadura pese a haber sido acorralada por un par de días, esta se mantiene intacta aún.

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