Contra los victimarios del periodismo

 

Por: Jorge Cardona Alzate

Con base en el trabajo de diez organizaciones internacionales de defensa de la libertad de expresión, la periodista Marisol Cano Busquets, con su libro “Violencia contra los periodistas”, aporta un certero diagnóstico sobre este fenómeno que ya preocupa en el siglo XXI. Una tesis doctoral sobre el periodismo y sus retos actuales.

Marisol Cano fue periodista de El Espectador y hoy es decana de la Facultad

de Comunicación y Lenguaje  de la Pontificia Universidad Javeriana. 

La violencia contra los periodistas crece y en el siglo XXI que transcurre existen lugares y contextos donde ejercer esta actividad es un acto de coraje. Tan solo en 2015 fueron asesinados más de cien periodistas en el mundo. Desde estas evidencias, ratificadas por las organizaciones de defensa de la libertad de expresión, parte Marisol Cano Busquets su investigación sobre esta crítica circunstancia en la actualidad, demostrando que no es un asunto de cifras. Se trata de una reflexión a profundidad sobre el valor del periodismo en la conformación de la vida en sociedad.

Como ella lo admite, la violencia contra los periodistas es un tema de gran impacto social, pero relativamente poco abordado por la investigación académica. Por eso, después de varios años de trabajo hasta obtener su doctorado en comunicación en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, decidió asumir ese reto con un estudio descriptivo, comparativo y analítico de diez organizaciones internacionales especializadas en la defensa de la libertad de expresión, utilizando el análisis documental y de contenidos y la entrevista estructurada. El resultado no puede ser otro que una obra metodológica que parece una pieza de orfebrería.

Esta última definición es del académico Germán Rey Beltrán, que en el prólogo del texto que será presentado en la Feria del Libro sostiene que “Marisol Cano ha abierto una puerta que permite entrar al ancho mundo de la libertad de expresión”. En otras palabras, una inmersión en dimensiones poco exploradas a la hora de abordar la problemática de la violencia contra el periodismo. El rol de los medios en la construcción de una esfera pública deliberativa, el entramado de las relaciones de poder y presiones en el que se desarrolla el oficio, o la comprensión de la libertad de expresión como cimiento de las sociedad plurales y diversas.

Lo novedoso es que la evaluación no se hace desde los hechos, como se acostumbra, sino desde las organizaciones especializadas. En este caso, la Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias, el Comité de Protección de Periodistas, la Federación Internacional de Periodistas, Freedom House, Internacional Media Support, International News Safety Institute, Reporteros Sin Fronteras, la Sociedad Interamericana de Prensa y la Unesco. Una aproximación al problema durante el período comprendido entre 2000 y 2012, por tratarse de un momento histórico en la que las cifras de agresiones y asesinatos de periodistas se incrementaron.

No cabe duda de que esta es una época de enormes desafíos para el periodismo. “La salud financiera de la industria periodística ya no es la misma, los lectores han disminuido, las audiencias se han fragmentado, las fuentes para acceder a las noticias se han multiplicado y la credibilidad y autonomía se han visto erosionadas”. Para algunos, refiere Marisol Cano, “es una crisis existencial del periodismo”. Pero aún más grave es que se ejerce violencia contra los comunicadores no solo física sino mediante arrestos, torturas, confiscaciones, vigilancias ilegales, acoso familiar, campañas de estigmatización o hasta secuestros y desapariciones.

La autora no solo aporta una extensa bibliografía internacional sobre la libertad de expresión, la democracia y el periodismo, sino que incluye un minucioso marco histórico y contexto de acción sobre cada una de las organizaciones defensoras escogidas para el análisis. En cada caso, sobre matrices concretas, las entrevistas abordaron aspectos determinantes como sus conceptos sobre el rol de los medios, los criterios que abordan para evaluar la libertad de expresión, los sistemas de monitoreo que utilizan, los mecanismos de intervención, sus acciones contra la impunidad o su incidencia en la transformación del periodismo en el siglo XXI.

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Al momento de codificar sus resultados, su guion de 35 preguntas con más de 900 documentos y decenas de citas textuales de diversos autores le permitieron obtener una aproximación integral a los elementos constitutivos de la violencia contra el periodismo. En resumen, las principales manifestaciones, las causas que favorecen la violencia contra los comunicadores, los factores de riesgo, las víctimas, los perpetradores o victimarios, los contextos políticos y sociales en los que se presenta el fenómeno y las consecuencias. Siete categorías que se examinan desde la perspectiva de las expresiones de violencia dominantes.

El asesinato, las amenazas, la intimidación, la vigilancia ilegal o el encarcelamiento, evaluadas en contextos que incrementan la violencia contra el periodismo. Es decir, en escenarios con altos índices de corrupción, fuerte presencia de delincuencia organizada, guerras y violencia social, sistemas judiciales frágiles, situación débil frente a los derechos humanos y falta de observancia del Estado de derecho. Lo anterior, sin omitir factores de riesgo, como la cobertura de disturbios civiles, las condiciones laborales de los periodistas, las prácticas imprudentes en el oficio o el entramado entre el poder y las posturas personales.

Además de periodista, Marisol Cano es la actual decana de la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana. Entre 1984 y 1997, fue la directora del Magazín Dominical de El Espectador, y desde entonces ha desarrollado una larga actividad profesional y académica donde, entre otros aportes, se destaca la creación de la Unidad de Medios de la Universidad Nacional y la coautoría de libros como Juego limpio, medios y nación: historia de los medios de comunicación en Colombia, y Tinta indeleble, Guillermo Cano Isaza: vida y obra, en el que ofició como editora y prologuista.

En síntesis, desde la visión de las principales organizaciones internacionales de defensa del periodismo, Marisol Cano ofrece un urgente diagnóstico de intervención. Desde los estándares profesionales para la cobertura de hechos o la actualización de los estatutos legales de protección de la actividad, hasta la búsqueda de protocolos de seguridad y protección. Con un eje transversal de preocupación mundial: el predominio de la impunidad, que obliga a evaluar otras premisas como la revisión de las leyes y sistemas judiciales, el seguimiento de los casos, el análisis de los contextos y la identificación de patrones de conducta violenta.

Un trabajo doctoral con una novedad final. Según la autora, porque el carácter multidimensional y multifactorial de la violencia contra el periodismo plantea también desafíos para el estudio de la comunicación. Es decir, que las universidades encargadas de formar a los periodistas también deben examinar a fondo el fenómeno y estudiarlo desde los ámbitos tradicionales de la capacitación, tales como la producción de noticias, las relaciones entre el periodismo y la sociedad o los estudios de periodismo en contextos globales que, en el caso colombiano, necesariamente incluyen la cobertura de aspectos referentes a la paz y la guerra.

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