La corrupción letal de la dictadura y su fin previsible

Alianza

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

La sustancia del análisis no es el deber ser de la política –más bien un interés de la filosofía– si no la comprensión de los resortes del poder y el desempeño del poderoso. En la Embajada ya no toman las llamadas de los ministros corruptos y el presi no tiene a quien llamar porque la coronela gruñe nuevas órdenes irritadas con la caravana. Fuera de los paniaguados, nadie lo quiere a JOH, un puñado no más de maquiladores, industriales y banqueros corruptos tiemblan con la idea de amanecer sin él, un día cualquiera. Pero sostienen a su fantasma las bayonetas que intimidan y la prensa vendida que desorienta.

En Honduras casi no hay tal cosa como prensa independiente. Los periódicos de los turcos, Flores Flores Facussé y Canahuati L publican exactamente lo mismo que divulgan la mayor parte de los medios calientes de la derecha recalcitrante, dentro y fuera. Lo que ordena la línea oficial desde la Caja China de J J Rendón. Y aún debe cooperar la prensa independiente aislada en dimensiones marginales y sistemáticamente reprimida. ¿Cuántos muertos?

Para mostrar la independencia y a la vez la precariedad de los jueces, esta semana pasada han publicado a cuatro vientos la desproporcionada solicitud de la Fiscalía de una pena de 120 años de prisión para Rosa de Lobo por haberse robado una docena de millones de lempiras, con lo cual se satisface el ansia de venganza de JOH, contra las vacilaciones del marido. A la par de la intención de un juez de liberar un puñado de mareros, alegando que eso pone en riesgo la seguridad. Pero se ocultan los crímenes de la mara Paulina ahora adicionada con la complicidad del Patriota. La protesta es zafarrancho y quemar llantas prueba de odio, no robarse los fondos del estado, chantajear, perseguir.

 Los medios masivos de comunicación mientras tanto ocultan sistemáticamente que en El Congreso se pretende legislar para disponer ad libitum de los derechos y empleos de los servidores para repartirlos entre sus clientes y –en las cortes estadounidenses– se piden cien años para Tony y se viene mencionando repetidamente la participación del mismo Presidente y del General y Ministro de Seguridad Sr. Julián Pacheco y asimismo de las FFAA, tanto la naval como la aviación, en el transporte de narcóticos prohibidos, como antes habian atestiguado un par de oficiales valientes.

Cuando está a punto de trascender un nuevo escándalo devastador se lo coloca en la red (así se puede culpar después a la red) pero tergiversado, cambiando nombres y detalles para después desvirtuar. Así trasciende que JOH le debe dinero a los bancos, a unos más que a otros pero se explicita, preventivamente, equivocando el nombre del Banco que le da una línea de crédito por varias docenas de millones sobre la hipoteca de un solar.  Y así se despista al público y al investigador por un tiempo más.

Publican los datos de los asesinatos a veces incluso con nombres y apellidos, pero ocultan las generales de los activistas de la oposición cuya eliminación intenta aterrorizar y las circunstancias que señalan la fechoría de los escuadrones de la muerte. El poder es un juego. ¿Alguien lo duda, en que no cuenta la vida?

De este lado, la gente de razón teme al fantasma. Los fantasmas también son peligrosos. Imposible dicen sus aláteres que los oficiales abandonen a JOH que les da todo. Eso decíamos también cuando se le cuadraban a Mel, horas antes del golpe. Difícil saber que ocurrirá con la milicia.  La historia enseña que a veces tarda, la oficialidad en reaccionar, pero al final entiende su coyuntura. (No es materia solo de la honra, que también cuenta. Lealtad Honor y Sacrificio.) Entiende que no siempre se puede a la vez ser leal y honorable y el sacrificio solo cuenta con honor También es cuestión de su seguridad y de su conciencia histórica.

Los mejores oficiales de las FFAA reaccionaron finalmente contra el fraude de Julio Lozano en 1957, se anticiparon a la dictadura de Rodas en octubre de 1963, reaccionaron contra la inopia de Cruz cuando en 1972 tenía al campesinado levantado, entendieron en 1975 que no podían seguir defendiendo a OLA que había sido su caudillo, pero estaba expuesto ante el mundo. Y No sé si fueron los mejores, pero desplazaron del poder -para protegerse – a Melgar Castro, y obligaron a Paz G a entregar el gobierno en 1982. Destituyeron sin consulta a Álvarez Martínez en marzo de 1984. Seguro pensaban cumplir con un deber, así funciona el alma humana, quienes el 28 de junio de 2009 rodearon la casa de Mel, ametrallaron las puertas, lo manosearon siendo su Comandante y se lo llevaron a Palmerola para exhibirlo como trofeo antes de mandarlo en pijamas a Costa Rica.  No creo que eso haya sido bueno para el país, ha atrofiado el desarrollo de la institucionalidad democrática. Pero eso es parte de un discurso normativo. Entiendo que a los militares casi siempre los arrinconaron los acontecimientos, que los golpeados no les supieron dar la oportunidad de ser fieles y sacrificarse. Nadie más había jugado bien su papel. ¿Por qué exigirle  a ellos?

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Tampoco JOH les está dando salida. Aunque ha jugado mejor su papel por su conexión con sus primos oficiales. También JOH se ha puesto a jugar con la sucesión de las generaciones que maduran en el servicio, para asegurar su comodidad. Cree que resuelve el problema dándoles más dinero, armas, más poder interno, pero está jubilando a una generación que no ha terminado de servir y, dejando a un lado a los militares más progresistas. Ha querido que olvide la oficialidad sus anhelos de redención nacional, a cambio de su comodidad y molicie.

A pesar del cerco mediático, los oficiales saben que JOH no es el Presidente. Que no era un candidato legítimo y que no fue electo tal. Muchos conocen sus más groseras debilidades.  Incluso uno de opositor se siente avergonzado cuando se exhibe a Honduras en Nueva York y se dan a conocer internacionalmente la miríada de complicidades de su círculo interior. El delincuente no les ha dejado más alternativa que ponerse las camisetas del actívate. Incandescentes, y ridículas. O dar el golpe. También pueden terminar con JOH los políticos si se ponen de acuerdo, pero no solamente los opositores. Ni sin costos. JOH mismo puede terminar con este capítulo y aun salvar una parte de su imagen, si renuncia convocando a una constituyente. El pueblo en todo caso, esta vez, no renunciará a ser el protagonista de su historia. Hay una conciencia generalizada de que necesitamos un nuevo comienzo. De inmediato. Pocos llorarán con Ebal y el Cardenal

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