Ambición de Poder

Por: Arturo Rendón Pineda

Sin medir consecuencias y perturbados ante el temor de perder privilegios los dictadores no vacilan en propiciar acciones deleznables que pueden desatar el poder destructivo de un verdadero huracán, causando pánico en una sociedad alienada por el terrorismo mediático diseñado por profesionales. Esas campañas perversas y mal intencionadas emprendidas para producir temor, efecto deseado por sus patrocinadores, fijan en la mente de la sociedad hondureña amenazas similares a un patrón practicado en otras naciones de América Latina, auspiciado por actores con un mismo apellido, con los mismos padrinos y con los mismos propósitos: Continuar explotando los recursos naturales y someter con las mismas mentiras a los pueblos

Se valen de campañas mentirosas para confundir a las sociedades que desean sojuzgar, parecen haber olvidado que el mundo ha cambiado, que la correlación de las fuerzas políticas ahora son diferentes, y, sobre todo, de que el pueblo ya no es el mismo de épocas pasadas que se les podía dar el atol con el dedo.  Nuevos actores con los que jamás contaron han surgido dispuestos a resistir a costa de cualquier sacrificio hasta ver coronados sus esfuerzos ante tantos abusos que desde ya se perfilan con pronósticos por demás catastróficos.

Para el caso en Honduras el dictador se ha posesionado del poder en forma fraudulenta y por demás delictiva, financiado por los dueños del dinero, y como denominador común…se niegan a reconocer que la democracia y la paz, no se obtienen con campañas pagadas ni con la publicidad del cinismo.  La paz, es absurdo mantenerla por la fuerza de las armas, con golpe de toletazos, y mucho menos, a base de bombas lacrimógenas, esta solo se logra solamente propiciando la justicia y además, con la mano abierta, no para repartir puñetazos, cachetadas y privaciones a las clases marginadas, sino para expresar saludos y abrazos de cariño con la mente abierta al diálogo fraterno.

 Todo poder debe estar sujeto rigurosamente a un control normalmente regido por el ordenamiento jurídico y con vistas al bien común y deberá forzosamente venir por delegación, o sea pasando por procedimientos de elección de  dirigentes que en verdad representen plenamente a la sociedad  y  además, debe existir  forzosa y legalmente una política de pesos y contrapesos, una legitima división de poderes para que uno  limite al otro, ya que  el poder actualmente impuesto por la fuerza de las armas  con la complicidad de gobiernos europeos y norteamericanos, se niega a reconocer que este contrapoder que  ahora se les opone en una lucha desigual, es legítimo…y con todo derecho está exigiendo que se le haga    justicia. 

¿Cómo puede una sociedad construirse sin solidaridad, sin cooperación y sin amor, privada del sentimiento profundo expresado en la Carta de los Derechos Humanos y de la ONU que expresa textualmente “Que todos somos iguales y por lo tanto hermanos y hermanas”? ¿En qué tipo de sociedad se cree que vivimos sin pensar en los demás…divorciados del patriotismo, y lo que es peor, del cristianismo que cínicamente simulan profesar? Se han vuelto cínicos, y se burlan de la tolerancia del pueblo cuantas veces sea necesario y conveniente para sus intereses. En su fuero interno y en la intimidad de sus conciencias, pierden la vitalidad y la alegría de la vida, tornándose agresivos y petulantes, rebajándose a tal nivel, que la inmoralidad y corrupción se han convertido prácticamente en un estilo de vida, pues se escudan en que el fin justifica los medios.¡¡INSENSATOS!!!, carentes de toda moral y ética, que solo atienden a la agenda que les apunta el diccionario de sus desmedidas ambiciones!!

Desafortunadamente pareciera que en su ambición de poder estos señores que han cerrado el puño contra el pueblo, se les ha olvidado que el poder debe ser magnánimo y no ensañarse con los que están reclamando su derecho de participación, sino valorar cada señal positiva del poder emergente que constituye la Resistencia Popular. Los regímenes dictatoriales y los empresarios-coroneles, vienen haciendo todo lo contrario: “Corporifican el poder de de las armas  para reprimir a un pueblo sumiso y desarmado que de un momento  otro, podría explotar!!.- Debemos preguntarnos por la calidad humana de este tipo “de sociedad” que pretenden imponernos por la ley de la fuerza, que tan solo representa un insulto a todo lo que el verdadero cristianismo predicó e intentó  que se viviera a lo largo de los siglos, no el cristianismo cómplice de la corrupción que hoy predican y practican varias iglesias—dizque católicas y protestantes,—verdaderos partos del demonio.

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En conclusión, mientras el sufrido pueblo no se disponga con valor e hidalguía a defender sus derechos en las calles en  clamor colectivo por la justicia y la seguridad amenazada por los monstruos del crimen, del delito y de la corrupción,  podríamos asegurar que la clase media seguirá condenada a la humillación del marginamiento perpetuo,  ya que  el pueblo está postrado, desalentado, desesperanzado, extenuado, abatido como nunca antes, por lo que su postración no es más que un estado de absentismo a punto de un inevitable shock en estado de “coma”, o podía ser un estado de  premeditada inconsciencia  que en lenguaje popular quiere decir “cómodo valeverguismo”

 “No hay mal que dure mil años ni cuerpo que lo resista” y tal pareciera que los dictadores–más ávidos de poder cuanto más cortos de visión, — no quieren aprender la lección de que todo imperio es derribado no por otro más fuerte, sino por el ansia de libertad de los pueblos y por el sentido de dignidad de los oprimidos, que es más fuerte que la dominación prepotente con que los pretenden someter.  Afortunadamente en estos precisos momentos más de ocho millones de hondureños se están disponiendo a defender sus derechos conculcados por la dictadura a costa de cualquier sacrificio para reclamar su derecho a la participación en los asuntos del Estado de los que nunca debió haberles marginado como un mandato popular. Si medimos nuestra situación por los valores venales de esta indigna como cruel dictadura que no es otra cosa que una falsa democracia oficialmente instalada e hipócritamente invocada por aquellos que creen equivocadamente que con el pueblo se puede hacer de todo…hasta “jugar enchute”. El tiempo, más temprano que tarde, se encargará de demostrarles lo contrario.

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