Una región putrefacta

Por: Thelma Mejía

Tegucigalpa.-  La captura de un presidenciable guatemalteco en Estados Unidos por vínculos con el narcotráfico, a menos de dos meses para efectuarse las elecciones presidenciales en el país de la eterna primavera, es otra fuerte señal de advertencia del nivel  de penetración de las redes del narcotráfico en la región centroamericana, en especial en los llamados países del triángulo norte que conforman Guatemala, El Salvador y Honduras.

Mario Estrada, presidenciable por el partido Unión del Cambio Nacional (UCN), fue capturado cuando ingresaba a Estados Unidos, se presentó sin abogado ante un tribunal alegando que no había podido contactar a ningún amigo o pariente para que le consiguieran un defensor. La audiencia de unos cinco minutos, según los reportes periodísticos, sirvió para que el juez le leyera los cargos por los cuales se le acusa, entre ellos narcotráfico.

Las pesquisas indican que Mario Estrada, ligado a los altos funcionarios del gobierno del presidente Jimmy Morales, habría querido buscar financiamiento para su campaña del poderoso cartel de Sinaloa, en México, por un monto de 12 millones de dólares. A cambio, les prometió entregar parte de su gobierno al trasiego de droga rumbo a Estados Unidos sin complicaciones, incluso a que el cartel nombrara funcionarios claves para garantizar que la inversión era segura.

La implicación de Estrada que será probada en un tribunal estadounidense, solo es una repetición más de la forma en que operan los carteles mexicanos o colombianos en Centroamérica, cómo han penetrado la política y sus instituciones.

Guatemala y Honduras son un reflejo de ese tipo de movimientos y no es casual que grandes capos de la droga se encuentren extraditados hacia Estados Unidos, unos capturados y otros, en forma voluntaria, entre ellos policías, políticos y personas naturales ligados a los dos primeros.

En El Salvador los tentáculos del narcotráfico también empiezan a asomar y un importante empresario, Enrique Rais, prófugo de la justicia, es señalado de estar en ese y otro tipo de ilícitos. Rais se granjeaba en la región centroamericana con importantes empresarios, políticos y hasta ex presidentes a quienes daba de vez en cuando aventón en sus aeronaves; al menos así lo evidencian un par de fotografías. El Salvador será, al igual que Honduras y Guatemala, sujeto de interés de Washington ante el movimiento de los carteles de la droga hacia la región del pacífico en un afán por evadir los controles que se están dando en la región Caribe.

Recientemente un reporte de la cadena CNN indicaba cómo se mueve la ruta de las drogas de Venezuela a diversos puntos, entre ellos Honduras. Las reacciones ciudadanas en las redes sociales son de asombro y cuestionamientos, pero lo cierto es que ello no es nuevo, es una vieja forma de operar de más de una década, donde el asombro no es lo que hacen, sino cómo lo siguen haciendo a vista y paciencia de la autoridad y de los mismos cuerpos especializados antidroga estadounidense.

La región esta putrefacta y la expansión del narcotráfico no ceden, muta y se repliega para aparecer nuevamente bajo otras dinámicas y modalidades. La captura y condena de uno de los líderes del cartel de Sinaloa, Joaquín “el Chapo” Guzmán, sólo revela que pese a su caída, el cartel sigue activo y sus nexos con la política parecen intactos.

Con toda la lucha que se ha librado en Guatemala, que las elites políticas sigan apostando al narcotráfico como uno de sus financistas solo devela el nivel de impunidad al que juegan y apuestan, no les importa. De ahí que quieran eliminar todo lo que les estorbe: candidaturas presidenciales creíbles y hasta la CICIG. El pacto de corruptos parece extender sus brazos también a la narco política.

La captura del candidato presidencial, Mario Estrada, se desconoce qué tanto influirá en un proceso electoral en donde el pacto de corruptos cierra el paso hasta ahora  a la ex fiscal Thelma Aldana, el presidente Jimmy Morales mueve sus piezas para evitar ir preso y alargar la comedia de su vida, en tanto en Honduras, la narco política empieza a generar estruendos, algunos clanes de transportistas de droga como los Valle Valle han negociado a cambio de brindar información efectiva, igual uno de los integrantes del cartel de Los Cachiros, entre otros.

La región esta putrefacta y las conexiones deben verse más allá de lo que quisiéramos ver, deben verse en función de un Estado descompuesto que no será fácil una reconstrucción o construcción con discursos populistas o autoritarios, sino con pensamiento estratégico en donde el Goliat a vencer lo representan dos fuerzas oscuras nefastas: la corrupción y el narco. Así de putrefacto todo esto.

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