Los comandos insurreccionales y caperucita roja

Presidente Hernández

Por: Oscar Miguel Marroquín

Eso de los comandos insurreccionales parece más un cuento de antaño que una cosa real; llegado el día 27 de enero del año en curso había una enorme expectativa sobre los posibles acontecimientos que se llevarían a cabo con motivo del primer año de la fraudulenta llegada a la presidencia por parte de Juan Hernández, sin embargo, lo que vimos es un motón de policías en las calles sin nadie a quien reprimir, seguramente porque los comandos de Manuel Zelaya prefirieron quedarse en casa enajenándose con el futbol español u hondureño que para el caso es lo mismo.

Unas pocas horas luego de esta desteñída acción de los comandos insurreccionales, Manuel Zelaya declaró que las acciones planificadas habían sido todo un éxito, nada, absolutamente nada dijo sobre la escasísima participación de los comandos insurreccionales en las calles y, prefirió actuar como buen político; sobre esta pírrica acción “insurreccional” hay mucha tela que cortar, pongamos pues manos a la obra.

Si el Partido Libertad y Refundación LIBRE llamó a repudiar el primer año de la dictadura de Juan Hernández, y lo que se vio en las calles fue una escasa participación social y también militante, entonces bien se puede inferir en primer lugar que, seguramente la invitación no despertó el interés en la gente por salir a las calles para repudiar la dictadura, de ser así, no cabe duda de que LIBRE ha perdido capacidad de convocatoria social y hasta militante; de este nuevo fracaso insurreccional seguramente los dirigentes de este partido también responsabilizaran a Salvador Nasralla. Pero también se puede inferir que las REFORMAS ELECTORALES no fueron gratuitas, aquí seguramente se cumple aquello de “no hay almuerzo gratis”.

Unos cuantos días después estalla la bomba política en LIBRE, la tan traída y llevada insurrección queda en medio del camino, pues en adelante y aunque faltan tres largos años ya los insurrectos quieren meterse de lleno en el tema electorero; el fuera JOH ahora será una consigna política más, al igual que lo de las caravanas, la corrupción, el narcotráfico, la pobreza, los presos políticos, todo esto formará parte del show propagandístico electorero y por el cual dicho sea de paso recibirán una enorme tajada del erario, tajada que por supuesto se repartirán los comandantes al final de la función.

Mientras tanto, miles de hondureños y hondureñas huyen desesperanzados de la tierra que un día los vio nacer. Ellos y ellas ya no creen más en promesas cercanas ni lejanas, vengan de donde vengan, no creen en la fantasía insurreccional, no quieren ser comandos insurreccionales, saben perfectamente que todo esto es pura farsa, saben que la insurrección no es posible si la misma fuera dirigida por politiqueros, que a cambio de migajas se olvidan de quienes entregaron su vida creyendo en una causa justa.

En adelante pues, el espectáculo queda abierto, tres largos años de función sin límites esperan a la sociedad.

Una variada programación se avecina, por ejemplo, Porfirio Lobo Sosa continuará con su espectáculo de “Mi Rosa” y otros agregados; las Fuerzas Armadas también tendrán una enorme participación, su payaso, general Romeo Vásquez Velásquez tiene un enorme repertorio para la función circense desde aquel golpe de Estado del Partido Liberal contra el Partido Liberal, de vez en cuando habrá variación en el espectáculo, Roberto Micheletti aparecerá como domador de leones, Elvin Santos como el mago de las carreteras, en fin esto promete ser muy divertido.

Las espeluznantes masacres a lo largo y ancho de todo el país también formarán parte de la función, pues todos los políticos aparecerán en los tradicionales canales de televisión con rostro compungido argumentando que sienten enorme pesar por tal o cual masacre, agregando que de llegar al poder la violencia social desaparecerá ipso facto, y no faltará por supuesto la famosa frase “todo esto lo haremos con la voluntad de Dios”.

Y a propósito de religión,  los pastores de las ovejas descarriadas, así como también el sacrosanto Cardenal Rodríguez Maradiaga, tendrán su propio espacio en el circo electoral, naturalmente que todos ellos afirmando desde el pulpito de una iglesia que,  los electores tendrán que razonar muy bien su voto, es decir, elegir entre los políticos que son hijos Dios y los que son hijos del Diablo, para que Honduras no caiga en tinieblas y siga siendo neoliberal, pues esta es la voluntad divina del todo poderoso capitalismo voraz y criminal.

Por si todo esto fuera poco, también habrá NUEVA RUTA, ruego a los lectores no ser mal pensados, pues lo escribí correctamente: RUTA, ya que en Honduras más que necesitar escuelas y hospitales, necesitamos nuevos partidos políticos, aunque estos sirvan solamente para mentir y robar.

Y colorín colorado, la insurrección se ha olvidado.   

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