Manifiesto Insurreccional

Por: Rodolfo Pastor Campos

El anuncio está hecho, los comandos organizados, formados, listos para movilizarse. El llamado es a las calles, a defender el derecho del pueblo soberano contra el tirano que usurpa el poder y se sostiene a costa de fraudes, represión y mucha, mucha corrupción. Quienes desde su fundación somos miembros y militantes del Partido Libertad y Refundación, seguimos con disciplina la dirección de nuestro liderazgo. Nuestras estructuras son extensas y nuestras bases sólidas, nos guían nuestros principios y la férrea convicción que da la causa. A la cabeza, inquebrantable, irreductible, demostrando coraje y compromiso a cada paso, el Presidente Mel Zelaya.

Este domingo 27 de enero no inicia una lucha que lleva casi diez años gestándose en la larga marcha que comenzó con el Frente Nacional de Resistencia Popular al golpe de Estado de 2009. Comienza una nueva etapa de esa resistencia, que ha sido siempre pacífica, extraordinariamente democrática e inéditamente popular. Porque a pesar de la represión continua, la persecución permanente y el uso de todos los recursos del Estado cooptado para desbaratarla, esa lucha sigue hoy más viva, es más válida y relevante que nunca. Ha pasado de la protesta brava a la organización estratégica, ha aguantado gaseadas, sobrevivido bala viva y ha vencido en las urnas a todos sus adversarios.

Más allá de lo mucho que se nos ha arrebatado mediante los fraudes, la manipulación de la ley y el control de las instituciones, LIBRE se ha constituido en la principal fuerza política de oposición. Con su bancada en el Congreso Nacional, LIBRE ha demostrado su compromiso aguerrido con la defensa de los derechos y las libertades del pueblo hondureño. El Partido ha exigido su derecho ganado con el voto popular para formar parte de los órganos encargados del registro nacional de las personas y de los procesos electorales en el país. Ha conquistado espacios en el Estado desde donde enfrenta cada día al gobierno dictatorial y hoy da la batalla por reformas electorales esenciales.

Los ataques han sido de todo tipo, desde adentro y desde afuera. El régimen golpista ha buscado dividir y debilitar. Han buscado censurar y amedrentar, politizando la justicia y judicializando la política. La manipulación y el cerco mediático han sido furibundos, al punto de caer en el desprestigio y la perdida de cualquier credibilidad. La audiencia ha volteado la mirada hacia las nuevas fuentes de información, más independientes y críticas. El sistema ha reaccionado con su acostumbrada violencia, perpetrando porquerías, sembrando miedo y llamándonos de regreso a la falsa seguridad de su yugo. Pero a pesar de las mentiras repetidas, la verdad nos hace libres.

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Igual ímpetu ha demostrado el poder imperial, por un lado cuidando a su cachorro de no caer en la cacería, por otro utilizando su propaganda para tergiversar, deslegitimar e incluso criminalizar al que cuestiona sus abusos. No olvidemos a la Encargada Fulton, la Asistente Secretaria Breier, el Secretario Pompeo y el Vice Pence, haciendo eco a JOH, acusando el absurdo que tras las caravanas estaba la oposición “oscura, izquierdista, radical”. No olvidemos que tras el fraude fueron Fulton y la Embajadora Haley quienes levantaron la mano sangrienta del dictador e impusieron su reelección contra nuestro voto, nuestra soberanía y nuestra constitución. No olvidemos que el vuelo al exilio del Presidente Zelaya, hizo escala en Palmerola.

No debemos olvidar y no podemos perdonar. Porque no improvisamos esta lucha, la hemos forjado a la par del pueblo y nos debemos a miles de mártires. Ante los crímenes cometidos lucharemos incansablemente por que se haga justicia. Exigiremos libertad para los presos políticos y sentencias firmes para los asesinos de los caídos en las calles, víctimas del certero fusil militar. Lucharemos siempre contra el sistema de explotación y extracción, que mantiene a unos cuantos en grotesco goce, mientras condena a los mas a la miseria. No dejaremos de lado nuestros ideales, pues estamos conscientes del contexto en el que nacen y apuntamos a un objetivo inconfundible, de justicia y libertad. No bajaremos nunca nuestras banderas, marcharemos con ellas en mano hasta la victoria, siempre. No renunciaremos a la dignidad que da la libertad y a la alegría que provoca la esperanza. Por una Honduras libre, ¡Fuera JOH!

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