JOH y los problemas en el paraíso

Presidente Hernández

Por: Oscar Miguel Marroquín

Dado que ya no hay más problemas sobre corrupción, narcoactividad, impunidad y criminalidad, en la otra Honduras, o sea en el paraíso de JOH, entonces a este le ha dado por volverse nutricionista, que cosas las de la vida, ahora aparece junto a un montón de personas con el rostro muy desencajado hablando de un tema que no conoce de principio a fin.

Creo que esta estrategia para desviar la atención de los verdaderos problemas que aquejan al país coloca al señor dictador en situación precaria, pues poco le falto por decir que en su próxima aparición en público dictara una conferencia sobre energía nuclear, en fin, casi siempre los dictadores suelen ser más que distraídos, torpes, y si es abogado con mucha más razón.

Bueno mientras el deshonorable abogado hace un intento por darle un giro a su profesión, los problemas en el paraíso crecen de manera espeluznante, para muestra basta un botón, el juez que lleva el caso de Tony Hernández desestimo casi de inmediato la petición para que este pudiera defenderse en libertad, la prensa tarifada haciendo un magro intento por aminorar el impacto que este tema está causando en la sociedad hondureña, nos vienen ahora con el cuento que el juez desestimo la solicitud, no por que Tony sea un peligro en potencia, sino porque este no tiene estatus migratorio en los Estados Unidos.

Este burdo intento por desnaturalizar lo esencial de la noticia es un verdadero insulto a la inteligencia, pero, además, deja claro que existen serias preocupaciones en los poderes fácticos del país, pues si la presunción de que Tony Hernández es un capo de la droga a gran escala no cabe duda alguna que existen personas o sectores que puede estar involucrados de manera directa o indirecta con el señor Hernández, de ahí, la necesidad de minimizar el impacto de la noticia.

Pensar que un capo de la droga a gran escala puede actuar sin la participación de instituciones como la policía o el ejército sería muy ingenuo o, creer que tampoco ha tenido ayuda de algunos políticos no sería nada congruente, pero lo que es peor aún, difícilmente se puede obviar que detrás de la narcoactividad no exista relación alguna con empresarios y banqueros; nade pues en su sano juicio, podría creer que Tony Hernández ha movido toneladas de droga hacia los Estados Unidos en solitario; la historia más reciente de otros países como Colombia y México nos muestran que los grandes capos de la droga han tenido que llevar a cabo alianzas con poderes fácticos y del Estado para poder actuar libremente.

La desestimación de la demanda para que Tony Hernández pueda defenderse en libertad es un mensaje poco esperanzador para todos aquellos que hayan colaborado con este, pero lo más grave, es que la justicia norteamericana podría poseer mucha información sobre este caso, que más temprano que tarde podría ir apareciendo y, que obviamente los involucrados no tendrán forma alguna de poder esconder tal como lo han intentado ilusamente hasta el momento.

En resumidas cuentas, el nutricionista dictador parece estar muy afectado emocionalmente, sobre todo porque los cálculos le han fallado y, ahora sin duda alguna, este ve que las cosas poco a poco se ponen color de hormiga; el dictador sabe perfectamente que con la captura de Tony Hernández la verdadera caja de Pandora muy pronto se abrirá. 

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