Remesas y presupuesto, conectando los puntos entre paradojas aburridas, para gente despierta

Alianza

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

Al final del año, podemos ir revisando ya los guarismos. (No escribo nada que sea oscuro queriendo ver, desconocido o difícil de entender, poniendo atención. Ni siquiera soy economista así que no puedo ser muy abstruso en el tema.) Solo hablo de estas cifras desde el punto de vista del sentido común. Y si te cuesta demasiado -lector ingrato y retrasado- siempre te queda el recurso de ir a las secciones del deporte, la dizque sociedad y la moda. ¡Podrías ponerte a estudiar los contratos fraccionados!

No sé por qué el gobierno se ufana si no tiene mérito en ello y más bien no deja salir a la gente, y un poco apena. La buena noticia hoy es que Honduras va a terminar este año captando casi $4500 millones de remesas (a saber, lo que mandan a sus familias nuestros emigrados, después de cubrir allá sus costos y consumos) casi 10% más que el año pasado, cuando también tuvo un significativo aumento, como viene sucediendo desde hace décadas. Hasta que ese valor enviado representa hoy casi un 20% del Producto Interno Bruto. ¡Cosa inaudita! Los observadores subrayan cada año, desde hace varios años ya que ese ingreso individualizado es el mayor, cuatro veces más que el ingreso que nos reporta la venta del café, nuestra principal exportación, mucho más que la maquila, no digamos que otras exportaciones tradicionales, del aceite y la madera, la fruta y la azúcar.

De hecho, las remesas se han convertido en el pilar central de nuestra economía. ¡Fracasados aquí, desde allá, los migrantes exitosos sostienen la economía de Honduras! La cual el Estado parasítico esquilma de tal manera que cada día está más anémica. 

Porque, mientras tanto han bajado los precios de casi todos esos productos tradicionales y tiende a desaparecer la producción de leche, cuando pocos ganaderos que quedan se dedican a la carne, que los científicos dicen que tenemos que dejar de consumir, por dañina y porque destruye los recursos. De modo que mientras producimos menos alimentos reales, porque no paga producir, las franquicias estadounidenses en manos de los magnates de la comunicación que ganan también con la publicidad, venden cada día más fritangas y refrescos azucarados que nos han generado una crisis de salud, virtual epidemia de diabetes, presión y mortal obesidad, a su vez recién ligadas a problemas cerebro vasculares.

Y aunque Honduras es uno de los países más desiguales del mundo los impuestos indirectos a los combustibles, la energía y aun algunos alimentos básicos sirven para empobrecer más a casi todos mientras que se enriquecen con concesiones publicas los políticos y sus aliados en los sectores privilegiados. Una verdadera tragedia, explosiva y sin solución de continuidad.

Porque otra pésima noticia es que los mayores rubros de gasto y aumentos del presupuesto que el ejecutivo impone otra vez al Congreso Nacional (en donde nunca se delibera, porque están dedicados al show de los famosos) son los rubros de seguridad y defensa, es decir para armas y chafas. Perfectamente improductivos. En otra tendencia paralela e indeclinable, el gasto militar ha crecido desde 180 millones de dólares el 2009, lo que ya era un exceso y solo sirvió para que nos reprimieran, a 361 millones de dólares el año pasado de 2017. Mientras se estanca y disminuye el gasto social, de servicios básicos que debieran ser universales, salud, educación y formación técnica, cultural, el cultivo que la gente necesita para ser productiva. ¿Qué tiene de misteriosa la catástrofe consecuente?

¿Tiene que ver el financiamiento de ese presupuesto con tu incapacidad para pagar las cuentas de la energía y combustible o yo la mía? ¿Tienen que ver la mala política con esta catástrofe que es Honduras hoy? ¿Tiene que ver la economía del estado con el terror estructural del hambre, con la violencia sistémica derivada, la enfermedad inasistida de niños y ancianos? ¿Con el raterismo, el latrocinio y el robo incluso legal en el comercio y la banca agiotista? ¿Con el pavoroso desorden y la ansiedad en que vivimos? ¿Con los asesinatos y ejecuciones, las oficiales y las del crimen cotidiano? ¡Claro que si por supuesto! ¡Todo que ver!

Mientras que los escándalos de corrupción ante nosotros claramente se originan en la facultad del gobierno para otorgarse a sí mismo fondos ilimitados para el derroche, a cambio de sostener un régimen de fuerza. Y como evidentemente no hay por dónde empezar, no queda más remedio que por todas partes al mismo tiempo, habrá que hacer La Revolución.  Para lo cual, quizá otro no, Honduras necesita la amistad del estadounidense, la de Trump quizás sea imposible y la de Fulton, pero hay muchos otros, y el país no puede existir sin empresa privada, como tampoco puede progresar sin mejorar la condición de los marginados, los obreros, campesinos y aun las clases medias.

En ese camino, el Congreso solamente va a encontrarse a sí mismo y asumir su papel, por fin y su poder legítimo cuando descubra su potestad y obligación de limitar, definir y fiscalizar el uso de los recursos públicos. Por eso y por esta vez quiero felicitar a la bancada de LIBRE, mi Partido, por oponerse a la aprobación, en una madrugada, de un presupuesto que ha sido bien descrito como un acto de corrupción y que, como siempre, solamente se presentó a La Cámara con horas de anticipación al acto de fuerza de sellarlo con la mayoría mecánica, un documento que está lleno de oscuridad y que nunca fue compartido, distribuido, socializado, ni mucho menos discutido.

En un sistema republicano se establece un equilibrio (aquí inexistente) por la vía de exigirle el parlamento al ejecutivo explicaciones y cuentas del presupuesto. Por medio del cuestionamiento continuado del presupuesto, el legislativo le pone límites a la arbitrariedad del ejecutivo. Podría dar mil ejemplos. Ahora mismo en EUA incluso el Senado, en manos del Partido Republicano le está poniendo un valladar a la política de Trump de apoyar al déspota saudita que le hace injusta guerra al yemenita vecino y asesina a sus opositores con motosierra, por la vía de negarle presupuesto para él. Del mismo modo que en 1983 el Congreso de La Unión detuvo el financiamiento de la sucia guerra secreta que hacía Ronald Reagan contra Nicaragua, cuando los centroamericanos se rehusaron a seguir cooperando con su charada. Otro gallo nos cantara si hubiera ahí gente honesta.

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