Los Estados capturados aumentan la pobreza y la desigualdad

Por: Redacción CRITERIO

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa.- El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) en sociedad con Oxfam, en su informe “Democracias Capturadas: El Gobierno de Unos Pocos” destacan que ese tipo de democracias privilegian a unos pocos frente a la mayoría de la población.

El informe establece que, en una democracia, donde el bien común debe primar sobre los intereses individuales, lo último que debería hacer una política pública es aumentar la pobreza o la desigualdad. La función de los Estados es precisamente desarrollar políticas públicas que enfrenten estos fenómenos y que aumenten y mejoren los derechos de la ciudadanía.

Solo en un Estado capturado puede ocurrir lo contrario. Solo en un Estado que privilegia a unos pocos frente a la mayoría de la población, puede ocurrir que las políticas públicas reduzcan o limiten los derechos de la ciudadanía, reza el documento.

La política fiscal llega a aumentar la pobreza en seis países de la región, es decir después de que el Estado recauda sus impuestos y los gasta en políticas públicas, hay más personas en situación de pobreza que antes de que el Estado intervenga. Una democracia que funcione no puede permitir esto.

Este resumen ejecutivo sintetiza los principales hallazgos del informe DEMOCRACIAS CAPTURADAS: EL GOBIERNO DE UNOS POCOS, el cual analiza 13 casos en los que las élites han jugado un rol empujando la regresividad o la baja progresividad de las políticas fiscales y sus efectos en la pobreza y la desigualdad. Se recogen los mecanismos y factores más utilizados por las élites y se proponen recomendaciones para los gobiernos a la hora de asegurar democracias de mayor calidad, que garanticen el bien común reduciendo las brechas y eliminando las ciudadanías de primera y segunda que existen en la región.

El debate sobre la desigualdad es esencialmente político. Es hora de enfrentar la captura del Estado. Las democracias deben cumplir el rol de garantizar que los conflictos de intereses se discutan en la arena pública y que sus resultados lleven a garantizar el respeto a los derechos y el beneficio del conjunto de la población. La participación ciudadana, tanto social como política, es clave para asegurar un contrapeso a los intereses de las élites en el debate y definición de las políticas públicas.

La democracia en América Latina y el Caribe no parece conseguir que los gobiernos representen los intereses de la mayoría. El 75% de la población latinoamericana piensa que se gobierna para unos cuantos grupos poderosos. Cuando se gobierna para los poderosos, quiere decir que el Estado está capturado.

Cada vez hay más gente que entiende que la democracia no le trae beneficios, es decir, no concreta sus intereses. Un 65% de la ciudadanía latinoamericana dice estar insatisfecha con la democracia.

Lo que sí ha aumentado en la región, son las personas que se sienten indiferentes ante la forma de gobierno que se adopte. Un 25% de la población dice “a la gente como uno le da lo mismo un régimen democrático que no democrático”.

 Asimismo, el principal conflicto entre grupos que identifica la ciudadanía en la región es entre pobres y ricos. El 76% de los entrevistados por Latinobarómetro dice que este conflicto es fuerte o muy fuerte.

La gente no se equivoca, la región de América Latina y el Caribe sigue siendo la más desigual del planeta en la distribución de su ingreso, pese a los avances de los últimos años.

El 1% más rico de América Latina y el Caribe concentra el 37% de la riqueza. Esta concentración ha pasado de ser el 33% en el año 2000 al 37% en el 2017. La riqueza de los 89 milmillonarios que aparecen en la lista de Forbes es de 440 mil millones de dólares. Este monto es mayor al PIB de casi todos los países de la región individualmente. El 20% más rico de la región concentra el 45% de los ingresos totales mientras el 20% más pobre solo accede al 6%.

Las mujeres latinoamericanas ganan en promedio un 16% menos que los hombres, pese a estar mejor formadas.  Las mujeres de América Latina y el Caribe dedican el doble de horas al día que los hombres en trabajos de cuidado no remunerados. Los habitantes de zonas rurales viven con privaciones muy superiores a las urbanas.

En Perú, en 2017, un 44% de la población rural vive en pobreza mientras en la zona urbana la pobreza afecta al 15%.  distribución de su ingreso, pese a los avances de los últimos años.

nota relacionada https://criterio.hn/2018/11/17/la-democracia-en-america-latina-presa-del-poder-economico/

La desigualdad es un importante indicador de la calidad de una democracia, ya que toda democracia parte del reconocimiento de que todas las personas tienen iguales derechos.

Lamentablemente, el sistema político y económico parece funcionar para unos y no para otros, parece privilegiar a unos pocos a costa de la mayoría. Solo fortaleciendo la democracia y limitando la captura del Estado por las élites se puede reducir la desigualdad. Solo reduciendo la desigualdad, asegurando que las políticas públicas no privilegian a una élite, podremos tener más democracia.

Desigualdades extremas

  • El 1% más rico de América Latina y el Caribe concentra el 37% de la riqueza. Esta concentración ha pasado de ser el 33% en el año 2000 al 37% en el 2017.
  • La riqueza de los 89 milmillonarios que aparecen en la lista de Forbes es de 440 mil millones de dólares. Este monto es mayor al PIB de casi todos los países de la región individualmente.
  • El 20% más rico de la región concentra el 45% de los ingresos totales mientras el 20% más pobre solo accede al 6%.
  • Las mujeres latinoamericanas ganan en promedio un 16% menos que los hombres, pese a estar mejor formadas.
  • Las mujeres de América Latina y el Caribe dedican el doble de horas al día que los hombres en trabajos de cuidado no remunerados.
  • Los habitantes de zonas rurales viven con privaciones muy superiores a las urbanas. En Perú, en 2017, un 44% de la población rural vive en pobreza mientras en la zona urbana la pobreza afecta al 15%. 11
Compartir Artículo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *