Honduras: el colapso del modelo económico extractivista

Por: Miguel Ramos*

 

Con el impulso del Consenso de Washington, a comienzos de la década de los años 90 y con la llegada de Rafael Callejas al poder en Honduras, se comenzaron a tomar una serie de medidas que fueron desmantelando paulatinamente el Cepalino modelo de sustitución de importaciones que había subsistido hasta esa época. Las medidas de política económica incluyeron la liberación de las inversiones, la liberalización del comercio exterior, la privatización de empresas públicas, y un agudo proceso de devaluación, para señalar algunas.

Estas medidas fueron aplicadas de forma repentina (política de shock) generando que una gran proporción de hogares cayera en condiciones de pobreza, una constante en la actuación del Partido Nacional. A partir de estas medidas y con la privatización de importantes empresas publicas bajo el argumento que el Estado era marcadamente ineficiente en su gestión, se potencio la capacidad empresarial de aquellos beneficiarios de la mismas.

El proceso de acumulación de capital de estos grupos empresarios se fue consolidando, comenzando a cimentar su representación política a través de los partidos políticos tradicionales. Paulatinamente se fue constituyendo un modelo económico concentrador y posteriormente extractivista en la medida en que su poder político permitió la aprobación en el Congreso de la Republica de contratos en condiciones muy favorables que permitían captar rentas de los ciudadanos, modelo que ha sido profundizado y exponenciado en la administración Hernández.

Características del Modelo Extractivista

La literatura académica revela que un modelo extractivista tiene las características siguientes: La élite detenta el Poder político, fija los impuestos para la clase media y los trabajadores y se exime de pagar impuestos. En un sistema aún más extractivo (de atraco a la población) la élite se apodera incluso de las transferencias que deben ser destinadas para el gasto social de la población. Bajo un modelo económico de estas características “los beneficiarios de las instituciones extractivas tienen los recursos para crear mercenarios y ejércitos, comprar jueces y amañar elecciones para conservar el poder” (Acemoglu 2012).

La configuración económico-política de este modelo extractivista en Honduras ha generado un amplio y profundo fenómeno de pobreza que alcanza al 70% de la población hondureña. Este alto nivel de pobreza combinado con un sistema de incentivos fiscales desfavorable hace casi inviable la sobrevivencia de las pequeñas y medianas empresas, limitando aún más las oportunidades de ascenso económico y social y reduciendo el salario de equilibrio para los trabajadores en la economía. Con estas características los altos niveles de pobreza y los escasos recursos presupuestarios drenados por empresas y funcionarios generan importante déficit de atención en los servicios públicos a la población, razones por las cuales la población prefiere migrar. Este constante flujo migratorio viene a completar las necesidades del modelo generando las divisas necesarias para mantener el nivel de consumo de las elites y de la escasa clase media, por lo que los fenómenos de expulsión de personas es uno de los pilares fundamentales del modelo.

Propuesta de un Modelo Económico Inclusivo

Para superar los problemas de legitimidad, gobernabilidad e inestabilidad; Honduras necesita implementar un nuevo modelo económico inclusivo que arrope a todos sus ciudadanos. Este nuevo modelo económico tiene que emanar de un equilibrio social en el que se respete la voluntad popular y los resultados de los procesos democráticos.

Honduras necesita construir instituciones inclusivas que puedan generar un modelo con crecimiento económico incluyente. Esto implica un nuevo sistema de incentivos tributario y fiscal que derogue las exoneraciones a los grandes grupos empresarios y redefina las prioridades en la asignación y ejecución del gasto social.

Estado de Honduras sigue enmarcado en modelo extractivista: Joaquín Mejía

Nota relacionada

Se necesita corregir las asimetrías existentes contra las MIPYMES a manera de promover la generación de empleo que de manera exponencial generan los nuevos emprendimientos, lo que también permitiría mejorar el acceso a oportunidades de los jóvenes y de grandes segmentos de la población.

Todo esto implica desmantelar una serie de prebendas y concesiones para generar un nuevo ambiente empresarial y económico abierto a la libre competencia y abierto a las relaciones diversificadas con las zonas geográficas de mayor crecimiento en el mundo, entre otros elementos.

*Doctor en Economía-analista hondureño

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