Demandas democráticas y escuadrones de la muerte (4)

Presidente Hernández

Por: Oscar Miguel Marroquín

La estrategia de los escuadrones de la muerte de asesinar estudiantes pone en evidencia que quienes hoy por hoy controlan las instituciones del Estado, han optado más por el miedo y el terror, más que por tratar de buscar maneras de entendimiento civilizado para dar respuesta a las diversas demandas planteadas por el sector estudiantil.

Además, hay evidencia de sobra de como los medios de comunicación corporativos u oligárquicos, mantienen un afán por desplegar en sus páginas mucha información en detalle de la forma como en que son asesinados los estudiantes, no cabe duda de que, hay montada toda una estrategia por introducir mensajes psicológicos de miedo o terror en los estudiantes.

Ya anteriormente lo dije, con el miedo o terror se pretende desmovilizar a los estudiantes y hacer que estos desistan de sus demandas.

El asesinato de los estudiantes Gerson Meza y Mario Suárez pone en evidencia la existencia real de escuadrones de la muerte en Honduras.

Las características del operativo montado para el secuestro y posterior asesinato de estos estudiantes, deja poco lugar a la duda de que en Honduras existen estructuras paramilitares o escuadrones de la muerte al servicio del poder político y económico que tienen como finalidad desmontar las demandas democráticas de los diferentes sectores de la sociedad.

Los estudiantes han planteado públicamente sus demandas al “gobierno”, demandas que naturalmente han sido rechazadas y a cambio los jóvenes han recibido todo tipo de improperios por algunos personeros de la televisión corporativa que están básicamente al servicio de las estructuras gubernamentales.

En palabras más populares, la prensa corporativa y otros medios de comunicación tarifados, hacen el trabajo ideológico para sembrar en el imaginario colectivo el supuesto descontento por las acciones estudiantiles, sobre todo las acciones de calle, llegando a la desfachatez de acusar a este sector de la sociedad de ser partícipes de la crisis política y económica que vive el país.

Intencionalmente se esconde las verdaderas causas que generan la protesta estudiantil, para dar paso a la criminalización.

Es evidente que hay una estrategia muy bien planificada por tergiversar lo que son las demandas democráticas de la sociedad; los estudiantes exigen rebaja de la tarifa del servicio de transporte público, rebaja al precio de los combustibles, un bono escolar y en algunos casos la reparación de centros educativos.

Pero ante estas demandas, los estudiantes no solo han sido brutalmente criminalizados por los medios de comunicación corporativos que venden sus servicios a quienes detentan el poder político, también están siendo secuestrados y asesinados por estructuras organizadas y financiadas desde la clandestinidad.

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