El Papa Francisco expulsa a tres de sus consejeros acusados de encubrir abusos sexuales

El periódico italiano ‘Corriere della Sera’ dijo este miércoles que dos de los jerarcas que saldrán del círculo más estrecho del Papa son el chileno Francisco Javier Errázuriz, cardenal emérito de Santiago, y el australiano George Pell, exministro de finanzas del Vaticano y cardenal de Melbourne, quien enfrenta un juicio por acusaciones de abuso sexual a menores.

El papa Francisco llevará a cabo una reestructuración en el consejo de cardenales que lo asisten en el gobierno de la Iglesia en respuesta a las graves denuncias e informes sobre los abusos del clero difundidos en los últimos meses.

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El periódico italiano Corriere della Sera dijo este miércoles que dos de los jerarcas que saldrán del círculo más estrecho del Papa son el chileno Francisco Javier Errázuriz, cardenal emérito de Santiago, y el australiano George Pell, exministro de finanzas del Vaticano y cardenal de Melbourne, quien enfrenta un juicio por acusaciones de abuso sexual a menores.

El periódico dijo que los cambios son “la respuesta de la Santa Sede a lo sucedido en las últimas semanas”, sobre todo a una carta publicada por el exnuncio del Vaticano en Washington DC, arzobispo Carlo Maria Viganò, quien acusa directamente al Papa de encubrimiento, y denuncia abusos que se cometen desde hace décadas en Estados Unidos.

El caso Kadarima

El nombre del cardenal Errázuriz está vinculado al caso del padre Fernando Karadima, el escándalo sexual más grave registrado en Chile y que remece los cimientos del Vaticano.

Las primeras denuncias datan de 2003 cuando la Iglesia de Santiago se encontraba al mando de Errázuriz, uno de los nueve cardenales nombrados por Francisco en marzo de 2013 para integrar la comisión que lo ayudaría en la conducción de la Iglesia y combatir la pederastia del clero.

En 2004 y 2005 se presentaron más denuncias en contra de Karadima, pero todas fueron olvidadas o desestimadas por Errázuriz.

En septiembre de 2015, Errázuriz, ante un ministro de fuero de la Corte de Apelaciones de Santiago en el marco de una demanda civil que interpusieron las víctimas de Karadima contra el Arzobispado y contra quien resulte culpable de los abusos cometidos, dijo que en su decisión de no tomar cartas en el asunto pesó el hecho que quienes se declaraban como víctimas eran personas adultas, y también que “en esa época, la fama del padre Karadima era extraordinaria, tenía hasta fama de santo” y que con tal fama no creyó en la palabra de los denunciantes.

En 2010, siete años después de presentada la primera denuncia contra Karadima, la prensa publicó la historia de los abusos, las víctimas dieron la cara y forzaron a El Vaticano a abrir una investigación.

El 16 de febrero de 2011, la Congregación para la Doctrina de la Fe (antiguo Santo Oficio) declaró a Karadima culpable de abusos sexuales contra menores con violencia y abuso de potestad eclesiástica.

Cuatro meses después, la Santa Sede rechazó la última apelación de Karadima y confirmó los cargos de culpabilidad de pedofilia (abuso de menores entre 8 y 12 años) y efebofilia (abuso de adolescentes y mayores).

El caso Barros

A comienzos de 2015, Francisco nombró al sacerdote Juan Barrios, uno de los principales asistentes de Karadima, como obispo de Osorno, ciudad ubicada a 574 millas (924 kilómetros) al sur de Santiago. La distinción desató protestas entre la feligresía de la diócesis que pidieron al Papa revertir la decisión.

Pero en mayo de ese año, durante un acercamiento del pontífice a un grupo de fieles chilenos en la audiencia pública de los miércoles en la Plaza de San Pedro, el Papa dio una respuesta que dejó perplejas a las víctimas.

“No existe ninguna prueba en contra del obispo Barros en 20 años”, dijo el Papa visiblemente irritado. “O sea que piensen con la cabeza y no se dejen llevar de todos los zurdos que son los que armaron la cosa. Además, la única acusación que hubo contra ese obispo fue desacreditada por la corte judicial”, añadió.

En Chile nadie sabía del juicio a Barros y mucho menos que hubo una sentencia absolutoria. “Por eso, los abogados solicitaron a la corte que pida al Papa que envíe los antecedentes de Juan Barros y que la sentencia indicó que su caso no tenía asidero”, dijo en ese momento a Univision Noticias el doctor Juan Hamilton, una de las víctimas. “Queremos saber, que entregue mayores antecedentes y explique a qué se refiere”.

El 18 de enero de este año, tras concluir su visita a Chile, el Papa defendió rotundamente a Barros. “El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar”, indicó. “No hay una sola prueba en contra. Todo es calumnia”, agregó.

Cambio de postura

Dos semanas después de esas declaraciones, el Vaticano anunció que el Papa dispuso enviar a Chile al arzobispo de Malta, Charles Scicluna, uno de los más respetados expertos de la Santa Sede en delitos sexuales para investigar las denuncias que pesan sobre Barros.

Scicluna se reunió con las víctimas de Karadima, primero en Nueva York y luego en Chile, y elaboró un informe de más de 2,300 folios que El Vaticano mantiene en el más estricto secreto.

El 8 de abril, Francisco envió una carta a los obispos de Chile en la cual menciona que Scicluna le entregó el informe y les formula un llamado “para restablecer la confianza en la Iglesia, confianza rota por nuestros errores y pecados y para sanar unas heridas que no dejan de sangrar en el conjunto de la sociedad chilena”.

“Cuando me entregaron el informe y, en particular, su valoración jurídica y pastoral de la información recogida, reconocieron ante mí haberse sentido abrumados por el dolor de tantas víctimas de graves abusos de conciencia y de poder y, en particular, de los abusos sexuales cometidos por diversos consagrados de vuestro País contra menores de edad, aquellos a los que se les negó a destiempo e incluso les robaron la inocencia”, reveló el pontífice.

A puertas cerradas

El 17 de mayo, luego de tres días de reuniones a puertas cerradas con los obispos chilenos, a la que no asistió Errázuriz, el Papa publicó una carta en la que, explica, hicieron “un discernimiento franco frente a los graves hechos que han dañado la comunión eclesial y debilitado el trabajo de la Iglesia de Chile en los últimos años”.

“A la luz de estos acontecimientos dolorosos respecto a los abusos —de menores, de poder y de conciencia—, hemos profundizado en la gravedad de los mismos, así como en las trágicas consecuencias que han tenido particularmente para las víctimas. A algunas de ellas yo mismo les he pedido perdón de corazón, al cual ustedes se han unido en una sola voluntad y con el firme propósito de reparar los daños causados”.

Al siguiente día los 34 obispos chilenos presentaron sus renuncias al Papa, un hecho que no tiene registros en la historia de la Iglesia Católica.

En una segunda carta fechada el 31 de mayo, Francisco escribió: “Urge, por tanto, generar espacios donde la cultura del abuso y del encubrimiento no sea el esquema dominante; donde no se confunda una actitud crítica y cuestionadora con traición. Esto nos tiene que impulsar como Iglesia a buscar con humildad a todos los actores que configuran la realidad social y promover instancias de diálogo y constructiva confrontación para caminar hacia una cultura del cuidado y protección “.

Rumores de renuncia

A mediados de agosto, el sitio eldiario.es reportó que Francisco había expulsado a los cardenales Errázuriz y Pell del C-9 por los escándalos de abusos sexuales y encubrimiento en los que están involucrados.

El medio dijo que el anuncio de la salida de ambos prelados coincide con la publicación del informe de un gran jurado de Pennsylvania, que denunció a más de 300 sacerdotes que durante más de 60 años violaron a más de 1,000 menores en seis diócesis católicas de ese estado del norte de Estados Unidos.

Una semana después de publicado el informe, el Papa publicó una carta condenando los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia católica y confesó que “hemos descuidado y abandonado a los pequeños”.

En la misiva Francisco también utilizó las palabras dolor, vergüenza, arrepentimiento e impotencia.

Este lunes y martes, por su parte, el Papa se reunió con el consejo de cardenales que lo asesora en el gobierno de la Iglesia, pero con dos notables ausencias, los cardenales Errázuriz y Pell.

Al término de las reuniones, el Vaticano informó que el Papa invitó a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo para un encuentro en el Vaticano en febrero de 2019, donde hablarán de los abusos del clero y las medidas que está tomando la Iglesia.

La Santa Sede no ha confirmado los cambios en el consejo asesor del gobierno de la Iglesia.

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