Verdad en Filosofía

Honduras

Por: Irma Becerra

Muchas personas y sobre todo los mismos filósofos han negado y niegan la existencia de la verdad en Filosofía, ignorando con ello que la función del pensamiento es la búsqueda incesante de la verdad y que el sistema conceptual que la niega termina por perder el derecho a la existencia y se niega a sí mismo. De hecho, la verdad existe e incluso podemos esbozarla como una única verdad aceptable y suprema de toda la Humanidad para todos los tiempos y todas las épocas históricas: la verdad que señala que el primer y el último fin y objetivo de los seres humanos, todos los seres humanos por igual, es alcanzar el bienestar de la Humanidad misma en su conjunto como un deber imperativo moral de la fraternidad universal. Ésta verdad absoluta y suprema se fundamenta con las verdades relativas individuales que en una dialéctica entre subjetividad y objetividad va fundamentando y descubriendo paulatinamente lo real concreto para unirse y desembocar unidos como especie humana.

La verdad en Filosofía puede, inicialmente, definirse como búsqueda incansable de compatibilidad y coincidencia entre el lenguaje, el pensamiento, la voluntad, la conciencia y la acción práctica de los seres humanos con la realidad misma, viendo todos estos momentos en movimiento y desarrollo, que llegan, al mismo tiempo, a conclusiones imperativas categóricas y contundentes. La verdad es, por tanto, un reflejo no mecánico ni simplemente imitativo de la realidad, sino un proyecto existencial de vida que coincide con el devenir del mundo adaptándose cada vez a su maleabilidad progresiva, que, además, revisa y prueba críticamente los hechos y los testimonios existenciales, las situaciones y las circunstancias en que han tenido lugar éstos últimos en la Historia.

Hay múltiples definiciones filosóficas de la verdad, pero hay algunas que tienen un poder y un contenido de relevancia universal más que otras, como, por ejemplo, la definición de Adam Schaff quien dice que “la verdad es un juicio verdadero o proposición” verdadera “, o sea un juicio o una proposición que se corresponden…Así pues, por verdad entendemos la cualidad de un juicio que se basa en la correspondencia del pensamiento con la realidad objetiva”. Esto significa la concordancia o el acuerdo entre lo que se piensa, se dice y se hace en todo el mundo de la vida.

Pero todas las verdades filosóficas establecen a pesar de sus diferencias, una integración universal del pensamiento humano que se construye en base a fragmentos que son aportes que constituyen un aspecto de todo el contenido de la verdad suprema, y que se unen para que la Filosofía sea “el discurso de la ciencia y la ciencia del discurso”, puliendo siempre cada verdad para que no se pierda el contenido objetivo y humanizador de la verdad suprema inicial. Por eso la Filosofía nos involucra a todos, al ser también “el lenguaje profundizador del pensamiento y el pensamiento profundizador del lenguaje”.

La verdad en Filosofía es el proyecto científico ciudadano universal de ayudar a descubrir la riqueza oculta en un texto que tal vez ni su propio autor o autora han visto o hubiesen sospechado, ello con la finalidad de extraer del pensamiento relativo una cualidad absoluta de esperanza verdadera que pueda contener el texto asimilado comprensiva y ontológicamente. Por eso Hans Georg Gadamer en su teoría y método filosófico de la Hermenéutica ha dicho que “el ser que desea ser comprendido es el lenguaje”. El ser humano es el único que puede compartir a través del habla y el lenguaje, por lo tanto, su verdad debe residir en la profundización de una comunicación integral ya que la vida se comprende y se vive y tiene que ser comprendida para poder vivirse feliz y sanamente.

Por tanto, la verdad en Filosofía es un mensaje de exigencia conjunta de explicación, aclaración, esclarecimiento y exhortación espiritual, intercultural y política entre las personas, las naciones, los Estados, las sociedades y los pueblos que hablan, sienten y se comunican entre sí; mensaje que se propaga para verificar la determinación histórica por saber y conocer las raíces y las alas del mundo planetario en el que vivimos y nos toca residir.

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