Demandas democráticas y escuadrones de la muerte (1)

Presidente Hernández

Por: Oscar Miguel Marroquín

Antes de iniciar con esta serie de artículos sobre los escuadrones de la muerte y las demandas democráticas, me gustaría hacer una muy breve acotación sobre la finalidad de la creación de estos grupos armados y financiados de manera clandestina principalmente por el gobierno y con el respaldo muchas veces de banqueros y empresarios que comulgan con la ideología de la ultraderecha.

Generalmente los denominados escuadrones de la muerte o grupos paramilitares son organizados como un escudo de contención ante las diversas demandas de la sociedad; el principal objetivo es desmovilizar la protesta social mediante la intimidación, el secuestro, desaparecimiento o asesinato de líderes de sindicales, asociaciones campesinas, estudiantiles, medioambientalistas y magisteriales.

Muchas de estas demandas democráticas nacen por el incumplimiento de la oferta política que hacen los políticos previamente a la ascensión al poder y otras son el producto del actual modelo económico neoliberal, como es el caso de las privatizaciones de los diversos activos del Estado que terminan por trastocar abusivamente servicios básicos para la sociedad como la educación, salud, energía eléctrica y agua potable entre otros.

El politólogo argentino Ernesto Laclau define esto de la demanda democrática de la siguiente manera: “Cuando un grupo de individuos se reúnen en torno a un problema concreto y específico que afecta sus vidas y generar a partir de esto un reclamo que intentarán articular en forma de demanda al poder político. Este tipo de demanda particular es lo que se podría llamar demanda democrática, porque responde a un pedido particular que se agota en sí misma”.

Vistas las cosas a la luz de la definición de Ernesto Laclau tendríamos que suponer que las demandas democráticas son impulsadas por la sociedad ante gobiernos democráticos, en ese contexto seria casi un imposible pensar en respuestas extremas como la creación de escuadrones de la muerte e incremento de la fuerza policial y hasta del ejercito por parte de los gobernantes a manera de cerrar toda vía de entendimiento democrático y civilizado.

La aparición de escuadrones de la muerte, el incremento de la fuerza policial y hasta del ejercito es obviamente un mensaje en sentido negativo para toda la sociedad y principalmente para aquellos sectores que buscan mediante el entendimiento con los gobernantes que sus demandas sean resueltas favorablemente.

Es lógico pensar que ante un contexto del uso de la fuerza bruta por parte del gobierno contra quienes buscan solución a sus problemas, el aparecimiento de la convulsión social no se hace esperar; en poco tiempo la sociedad pasa a incorporar demandas como el respeto a la integridad física y de la vida, cabe aclarar que las demandas primigenias no desaparecen sino más bien se tornan con el tiempo en verdaderos problemas que pasan de ser de un sector social a una demanda de la sociedad en su conjunto.

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