El imperio contraataca…!

Por: Carlos Zelaya Herrera

Llevar a prisión al ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, es parte de la ofensiva neoliberal estadounidense en América Latina, en un replanteamiento de la Doctrina de Seguridad Nacional como parte de su política exterior hacia el continente por el avance del pueblo con gobiernos progresistas de izquierda.

Los laboratorios geopolíticos y económicos son diversos como han sido las ansias de libertad en el continente, llámense Cuba, Brasil, Venezuela, Ecuador, Argentina, Nicaragua y ahora a ver qué pasa con el poderoso mandato que el pueblo depositó en manos del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador.

Experimentos tales que refrescan en la memoria la visión crítica del libertador de América, Simón Bolívar, respecto a la doctrina del “Destino Manifiesto” de Estados Unidos para apoderarse de América Latina.

Ya en el presente la doctrina de Seguridad Nacional dejó en América Latina invasiones, golpes de Estado, miles de desaparecidos, dominio económico, militarismo, despojo, saqueo, empobrecimiento, magnicidios, circunstancia de la que no escapan extraños accidentes aéreos como en los que perdieron la vida el ex presidente de Panamá Omar Torrijos, el 31 de julio de 1981; o el del gobernante ecuatoriano, Jaime Roldos Aguilera, el 24 de mayo de 1981.

Además, antecedentes bien fundados de más de 400 intentos de asesinato contra el presidente Fidel Castro y los repentinos fallecimientos del mandatario Néstor Kirchner y Hugo Chávez, no necesariamente asociados a causas naturales.

A los intereses de EEUU les parece más fácil eliminar líderes o las invasiones militares descaradas, costosas e impopulares, que alimentar el descontento social interno, promover ONG’s de toda índole para desestabilizar a gobiernos inconvenientes como los estadistas latinoamericanos ya citados, o como sucede ahora mismo en Siria.

De tal manera que las crisis de Venezuela y en Nicaragua son mediáticamente sobreexpuestas, mientras, por otro lado, organismos como la OEA y la ONU ignoran la terrible situación que vive Honduras desde el golpe de Estado del 2009, de tres fraudes electorales y la reelección presidencial ilegal y constitutiva del delito de traición a la patria, el cual no prescribe y persiste en la impunidad.

Ahora los golpes de estado suaves en Honduras, Brasil, Paraguay y Brasil, además de intentos fallidos en Bolivia y Ecuador, abre interrogantes acerca de a dónde conduce la relación de Estados Unidos con América Latina.

La nueva gota que rebasa el colmo norteamericano ahora es México, en donde el pueblo otorgó un mandato rotundo al presidente electo Andrés Manuel López Obrador, con lo que puso al socialismo latinoamericano a las puertas de la extensa frontera sur, un hervidero de refugiados, violencia y miseria.

La relación entre esta región con Washington, en especial ahora con la administración de Donald Trump, es un recuerdo de cómo la potencia del norte abrió el comercio con Japón en el siglo pasado, a punta de acorazados bloqueando la bahía de Tokio, para forzarlos a ceder.

No es extraño que el comercio mundial preceda a las campañas militares del siglo XVIII, época de expansión de EEUU en el mundo.

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Desde la época de la Doctrina Monroe, en 1823, pasando por la del Buen Vecino a la del Gran Garrote de Harry Truman el propósito ha sido y es adueñarse del continente y de sus riquezas.

En diciembre de 1845, en su mensaje al Congreso, en torno a la doctrina Monroe, el presidente James Knox Polk declaró: de modo que todo el mundo debe saber claramente cuál es la política que nos hemos fijado, impedir que pueda ser instituida y formada en cualquier parte del continente americano, sin nuestro consenso, una colonia cualquiera o una dependencia europea cualquiera…”. 

Con lo que el gobierno norteamericano se autodenominó a sí mismo tutor de América Latina, en un símil aún mayor al diseño de la Carta Rolston como registro vergonzoso y humillante de esa relación desigual.

Una historia que inicia con la caída del imperio colonial español en América Latina, Asia y el Pacífico y que sienta sus bases con la independencia de EEUU de Inglaterra en 1783, la expansión del capitalismo por medio de guerras globales y su autoproclamación como tutor de América Latina como parte de su política exterior actual.

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