¿A dónde pertenecer?

 

Por: Walter Rodezno/columnista invitado

 

Una vez que los aventureros descubren que han encontrado hogar, también descubren, para su horror, que han estado “demasiado en casa”. Encontrar un hogar definitivo, como suplicante extranjero primero, y después como huésped de la ciudad natal, una vez que se desvanece en la tumba —si logra alcanzar este último lugar de reposo— es una simple idea.

Muchos de los que salen en busca del “sueño americano” están dispuestos a enfrentar, incluso, la propia ruina, como si se tratara de un héroe trágico por excelencia: él no piensa con las categorías de lo conveniente, lo medido o lo útil; no toma en cuenta el peligro; más parece que busca de forma inmediata la tragedia, y su grandeza consiste, en este caso, en la aceptación voluntaria del dolor infligido por acciones no deseadas.

En los días que anteceden a la publicación de este artículo, se ha hablado mucho de la separación familiar, pero nadie habla de la desesperación que produce a un hombre o a una mujer sentirse traicionado por el mismo Estado, que los excluye de todo tipo de oportunidades para un buen vivir.

Un Estado que muestra debilidad, dependencia, y que permite el desarrollo de un excedido odio entre la población, un deseo de venganza por los agravios sufridos; donde se fomenta y práctica, y no se persigue a los que cometen horrendos crímenes en contra de la población más vulnerable, es una realidad fallida.   

Para sobrevivir en Honduras, hay que ejercer diversas actividades, con las cuales se puede manipular la realidad. Se trata en el mejor de los casos, de una tarea difícil, pues exige una reconstrucción de modos de pensar y de actuar.

Es en este pavoroso y aterrador paisaje, poblado de dioses y demonios, espíritus buenos y malignos, donde se vive con la necesidad de enfrentarse al desempleo, a la violencia, a la inseguridad, al enfado de las mayorías, a la corrupción, a las coimas, a la venta de influencias, al abuso de autoridad, a las amenazas, o a los actos de represalia que abaten brutalmente al que se opone al sistema.

En estos lares, uno está obligado a desarrollar una energía salvaje para no detenerse, desviarse o huir a este terror de vivir sin esperanza, por miedo a los acontecimientos económicos, políticos y sociales, que lentamente nos quitan la vida. Tal parece que se trata, aquí, del cumplimiento de una teoría demoníaca.

Hay quienes piensan que las virtudes y los vicios humanos se definen primeramente en términos políticos. La sociedad civil y sus leyes definen lo que es bueno y lo que es malo, y la educación de la sociedad forma a los ciudadanos siempre respetando los requerimientos del perfil que demanda el mismo Estado.

Todo cambio en el estilo de vida de la población presupone un cambio en el plano político, y el cambio debe realizarse por obra de lo político; esto se refleja cuando los hombres ejercitan sus supremas facultades, gobernando y siendo gobernados, decidiendo sobre la guerra y la paz. Pero en la medida que estamos excluidos de la vida política, nos encontramos menos desarrollados y menos satisfechos. En nuestra Patria hay una serie de problemas fundamentales que se manifiestan en casos históricos con tintes trágicos de decadencia. 

El hondureño debe asumir con responsabilidad y resignación que él es el único que debe cambiar su realidad y su decadencia; debe afrontar incluso su propia ruina, sin precipitarse en la felicidad de la miseria; debe completar su aislamiento y buscar dónde pertenecer y algo que le pertenezca.

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Un comentario sobre “¿A dónde pertenecer?

  • el julio 11, 2018 a las 10:58 am
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    SEGUN CUENTAN CHICO MORAZAN PREFERIA AL GUANACO, AL PIPIL EN SUS FILAS, EN VEZ DEL CATRACHO POR TIMORATO, MIEDOSO, COBARDE, TRAICIONERO. ENTONCES ESTA EN NUESTROS GENES NUESTRA DESGRACIA Y PARA REVERTIRLA HABRIA QUE COMENZAR DE CERO CON LA EDUCACION EN LOS INFANTES, PUES REEDUCARNOS NOSOTROS LOS VIEJOS SERIA INUTIL. ESTA A LA VISTA EN EL HECHO DE QUE NUESTROS LIDERES HAN ENTREGADO LA CAUSA AL USURPADOR CON SU SEQUITO DE CORRUPTOS Y MILITARES BIEN PAGADOS. PARECE QUE NO HAY REMEDIO, LA SUERTE ESTA HECHADA Y QUEDAMOS A LA ESPERA DE UN MILAGRO DE AFUERA, DE LA ONU. ESTAMOS HULES!!! AFORTUNADAMENTE YO PUDE ESCAPAR DE ESA PRISION, PERO SIENTO EL LLANTO DE MI PUEBLO EN LA DISTANCIA. LA NOSTALGIA ME QUIEBRA EL ALMA.

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