Contextos y repercusiones de La Masacre del 6 de Julio de 1944

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

                        a R.P.Z y a los caídos, que no pudieron escuchar

Faltaban meses para que terminara la Guerra…pero ya se podía anticipar y había esa alegre expectativa. Los aliados marchaban hacia Alemania desde Normandía y desembarcaban en Italia. Luego de roto el cerco alemán, los soviéticos marchaban desde Leningrado a Minsk sin resistencia y a Lituania. Los EUA bombardean Tokio y los japoneses se retiraban de Saipán.

En el idílico pueblito de Bretton Woods se reunió ese mismo día la Conferencia mundial que, por un lado, fundó el Banco Mundial para financiar la reconstrucción de posguerra y por otro, sustituyó el patrón oro con el patrón dólar que bien le sirvió a la hegemonía y se está disolviendo ahora. Acababa de anunciar el F. Delano Roosevelt que buscaría un cuarto periodo sin precedentes, y pues que ha sacado a EUA de la Depresión y camina hacia la victoria, nadie lo reta. Carias quiere seguir sus pasos, no tiene los meritos.

En Centroamérica con la complacencia de Roosevelt, más bien caían las dictaduras…Maximiliano Hernández había caído en mayo dos meses antes, la Revolución en Guatemala triunfaba contra Ubico el 30 de junio y Figueres regresa a Costa Rica del exilio y emprende la lucha que triunfará en la Guerra Civil pocos años después. En mayo y junio de 1944 en Managua se dio un olvidado movimiento de protestas antireeleccionistas contra las maniobras de Somoza que dispuso ese mes cerrar el Ministerio de Instrucción Pública.  Centroamérica había sido desde el s. XIX un sistema de vasos comunicantes… con la revolución de las comunicaciones, la interacción de ese sistema es cada vez más rápida. Sobre todo, la radio y los periódicos locales esparcen la información, los gremios reparten hojas sueltas para subsanar.

San Pedro Sula, economía, paisaje y sociedad en los 1940´s

Después de sortear la terrible crisis de los 1930s, el primer lustro de los 1940s fue tiempo de inflexión en la transición sampedrana de una economía agrícola al comercio y la industria corporativa. De ser hogar de los finqueros, que aprovechaban el ferrocarril para exportar su fruta y producto ganadero al puerto… y Company town provisional (mientras La United desarrolla Lima nueva), San Pedro Sula concentra un primer desplazamiento de población desde los campos y se convierte rápidamente en capital del comercio de Noroccidente. Desde mediados de los treintas es pionera de una novel pequeña industria. (Azúcar y derivados, refresco y cerveza, jabón y manteca, los primeros textiles). Aun con los campeños inmigrados, prevalecen en la población, otros migrantes, de lejos Medio Oriente, EUA y Europa y criollos de cerca, Santa Bárbara, Olancho, Copan y Yoro. Comerciantes y profesionales, cafetaleros y terratenientes. Con todos, hay menos de 20 mil en la circunscripción municipal, que incluye a las limas, mayoritariamente adultos, económicamente activísimos.

El incendio de 1935 que había destruido once cuadras y media del centro de la ciudad de madera, remueve a la casta del comercio, empobrece a algunos, abre otros espacios y genera un cambio del paisaje. Por dictado de la corporación y exigencia de los seguros, el centro de la ciudad se reconstruye de mampostería y las nuevas construcciones de la periferia, en Guamilito y Río Piedras también. En el aro intermedio, prevalecen aun las residencias grandes y pequeñas entremezcladas y las cuarterías, todavía de madera. No hay –aun- una segregación social del espacio urbano, ni de la vida social. Las distancias sociales aún son relativas.

A inicios de los cuarentas los sampedranos comulgan juntos en su Feria patronal, la de San Pedro, casi todos son católicos, festejan y bailan juntos en el Parque central, sobre una pista improvisada y con la misma música. Incluso las festividades privadas, bodas y bautismos se comparten entre pobres y ricos sin reparar mucho en ello. Una sociedad sui generis… ¿de una sola clase? Finqueros ganaderos, artesanos comerciantes, profesores, obreros y arrieros

Van juntos a las escuelas y se amistan ahí. Aunque ya se siente la necesidad, y Carias justamente ha mandado a construir la Francisco Morazán, en San Pedro solo hay un haz de escuelas y un colegio. La población estudiantil es tan pequeña, circa 1940, que a veces el propio alcalde supervisa los exámenes. Aunque concentra a la mayor cantidad de profesionales, fuera de Tegus, vienen graduados de afuera, de allá o de Guatemala o de El Salvador, México, antes de la guerra incluso de Europa. Entonces habría sido imposible un movimiento popular de estudiantes y maestros como los que habían derrocado dictadores en otros países de la vecindad, con capitales llenas de estudiantes. Aunque justamente uno de los caídos el 6 de Julio es Taurino Bustamante, Presidente del Ateneo del José Trinidad Reyes. Marchan juntos, chuños y catrines. Caen. Se ensangrientan juntos.

Políticamente -antes de la masacre- San Pedro era mayormente nacionalista, Manuelista primero y luego Cariista hasta 1936. Los liberales astutos ganaron la elección de 1936, y Carias suprimió la corporación y estableció un distrito al que le pone Jefe de dedo. En el Partido Liberal y el propio nacionalista hay descontento con el continuismo del que también surgen nuevos partidos. Dos de estos se fusionan en el Partido Democrático Revolucionario Hondureño, cuyo periódico Vanguardia Revolucionaria, agita con dificultad contra el imperialismo en una ciudad pitiyanqui y contra la dictadura. De esos descontentos diversos salen los líderes el 6 de Julio… mujeres y hombres bien educados, profesionales, de clase media y parvenus. La base del movimiento es pluriclasista, de clase media, empleados y empleadas del comercio, bien vestidos, pero mayoritariamente como las víctimas, es obrera, de trabajadores, incluidos los bananeros cercanos que tenían diez años de sufrir la cruenta represión de Carias. Que se debía enteramente a Zemurray y no perdona huelga ni anda con paños tibios. Había establecido pena de muerte como espectáculo, instituido el exilio (se van con pasaporte, se queja Carias) y cárcel… para cualquiera que se le opusiera, Roberto Fasquelle por ejemplo, por quien intercedió Zemurray para sacarlo, con condiciones. Las manifestaciones políticas están prohibidas… el permiso de J. M. Gálvez era ilegal. Allá él. Carias ya había reprimido violentamente la marcha del 4 de Julio en Tegucigalpa y encarcelado a respetables damas por andar de bulliciosas y debe haber dado la orden. No estaba listo para entregar, la providencia le debía 4 años más. Mama dice que Carias nos castró en la masacre. ¿Nos castró o nos enseñó cosas?

La prensa encubre, pero no borra la memoria. A largo plazo, en el proceso social a fines de los cuarentas la ciudad retoma su proceso de modernización. En la Huelga del 54 –que sin lugar a duda resucitó al 44– se corrigieron errores. Se entendió que el protagonista es el pueblo. La base es obrera pero también el liderazgo, más coherente y más beligerante, que marcha, machete en mano. No anda con esas mariconerías de que pacífica y de brazos caídos. Gálvez respeta y los militares no se atreven.

En lo social, el nuevo proletariado se organiza en sindicatos fuertes, sin perderse aún aquella cohesión del 44 que no existe hoy. En lo económico, el capitalismo corporativo establece redes y estará listo pasa a ser el protagónico cuando la United se retire resentida en 54. En lo cultural, la protesta cuaja en un intento por rescatar lo propio, un revival intelectual. Se publica entre 1944 y 1954 más que jamás antes, o de lo que se publicó desde el 55 al 2004, ciencia, Pérez Estrada, historia Conrado Bonilla, la literatura exiliada de Amaya, periodismo. En lo político San Pedro apoyó a Gálvez contra Carias y del Galvismo se pasó a resucitar el extinto Partido Liberal por disolución del PDRH.

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