Llega Marco Aurelio Soto y se profundiza la corrupción

Por: Emilio Fonseca

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Corrupción
Emilio Fonseca, escritor e historiador hondureño.

Tegucigalpa.-No es posible leer este artículo, (tomado también de FOPRIDEH en el libro PROBIDAD Y ÉTICA EN Las POLÍTICAS PÚBLICAS: EL CASO DE HONDURAS (y los investigadores María de los Ángeles Chaverri y Vicente Zavala Pavón), sin sentir que nada ha cambiado en nuestro país y aquí veremos cómo se ha ido delineando. Pero sea usted, amable lector, quien juzgue:
“Uno de los argumentos más frecuentes que se suelen encontrar con respecto a la valoración que se hace de la Reforma Liberal en Honduras indica que al momento de hacerse cargo de la Presidencia Provisional de Honduras en agosto de 1876, Marco Aurelio Soto encontró al país en el más completo caos económico, social y político, lo que es cierto, pero lo que poco o nada se indica es que tales condiciones, sin ser responsabilidad completa de Soto, si le atañían en cierto grado de responsabilidad, ya que él era un cercano colaborador de Justo Rufino Barrios, quien incluso lo colocó en la Presidencia Provisional de Honduras, algo que se demuestra con claridad con el contenido del segundo Convenio de Chingo, firmado el 15 de febrero de 1876 por el mismo Marco Aurelio Soto, junto con Andrés Valle, Presidente de El Salvador y Justo Rufino Barrios, pacto este en el que el propio Soto «acepta» los términos del convenio y se declara »deseoso ardientemente de servir a Honduras”.

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Congruente con esto, se puede afirmar que tal como lo indica su nombre de Reforma Liberal, lo que se establece en Centro América, pero muy particularmente en Honduras, es un régimen concesionario que sustituye casi por completo las relaciones, las condiciones casi feudales que imperaron en el país hasta el último cuarto del siglo XIX, situación esta que al mismo tiempo dará lugar al surgimiento de una visión y práctica patrimonialista y clientelista, en cuanto al usufructo del poder del Estado, vía la Presidencia de Honduras, lo que ha permitido que uno u otro grupo político que se hace con ese poder vea el mismo como un botín que hay que repartir. Esta situación, en gran medida, es la que ha fomentado y permitido los grandes niveles de corrupción.

Otro de los puntos que más se destaca de la labor del gobierno de Soto y Rosa, es la estabilidad y la paz que el mismo logró imponer durante su vigencia, algo que incluso anunció el propio Soto en el Decreto Inaugural de su administración, pero también aquí hay que establecer que si en efecto la estabilidad y la paz llegan a Honduras con dicha administración, ello es también un objetivo y una condición necesaria para cumplir los propósitos del proyecto que no fueron otros que atraer, permitir y fomentar la inversión del capital extranjero, que necesita estabilidad para desarrollarse y generar ganancias. Es por ello que en los primeros meses de su gobierno, en noviembre de 1876, Soto se preocupa por crear una especie de policía y en 1878, unas fuerzas militares cuya dirección se encarga a los generales cubanos Antonio Maceo y Máximo Gómez y se crea el servicio militar obligatorio y la conscripción de todos los hombres en edades comprendidos de los 18 a 35 años, y es también por esta razón que en julio de 1877, cuando se descubrió lo que se ha dado en llamar la conspiración de Santa Rosa, el gobierno de Soto captura, enjuicia sumariamente y fusila de forma expedita al ex Presidente José María Medina, algo por lo que algunos han criticado al Reformador.
Y ahora, Usted también lo sabe.

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