Lo que le espera a EEUU si sigue jugando con China pasará antes de lo esperado

Tomado de Sputniknews

El daño que sufrirán las economías de EEUU y de China a raíz de la guerra comercial serán casi las mismas para ambos y no tendrán mucha repercusión: sus PIB anuales no se reducirán más de un 0,3%, explica a Sputnik Nikita Maslénnikov, experto del Instituto de Desarrollo Contemporáneo.

«[Ambos países están] en una situación de mucha presión. Los mercados están nerviosos y ello a pesar de que la guerra comercial entre EEUU y China se veía venir. Es posible que una vez más [EEUU y China] muestren la voluntad política de no entrar en ese escenario», explica Maslénnikov.

Sin embargo, existe también el riesgo de que la Administración Trump se envalentone a la luz de los buenos resultados macroeconómicos del país de los últimos meses y tire adelante con sus planes a pesar de las consecuencias negativas a medio plazo, añade. Aunque la alegría no les durará mucho. «La guerra comercial puede abocar a EEUU a una recesión para 2019», advierte.

«Al final podemos encontrarnos ante el escenario menos halagüeño: una nueva crisis como la de 2008 y 2009 (…) Los chinos entienden los riesgos con los que se pueden topar. No desean tener que enfrentarse a una nueva crisis porque puede ser un golpe muy fuerte, sobre todo, para la clase media», explica.

Si bien el daño para ambos países será casi el mismo, Maslénnikov reconoce que, sin embargo, los riesgos que puede traer con él, su magnitud y su alcance pueden ser un grave problema para China, ya que la economía de Estados Unidos tiene un sistema financiero bastante más desarrollado y su economía está completamente abierta e integrada en el mercado global, a diferencia de la china, por lo que el país asiático podría estar más interesado en alcanzar algún acuerdo o compromiso.

Los efectos secundarios de esta guerra de aranceles se reflejarán primero en las economías de los países de la cuenca del Pacífico, como Malasia, Indonesia, Brunéi, Vietnam, Camboya o Laos, aliados unos y otros de Estados Unidos y de China.

Las principales consecuencias a corto y medio plazo provocarán cambios sustanciales en el sistema mundial de mercados, según Ekaterina Arápova, experta en la Universidad de Relaciones Internacionales MGIMO de Moscú.

«Pueden haber consecuencias negativas para la Organización Mundial del Comercio y para las reglas y los principios que el comercio mundial establece», advierte a Sputnik.

¿Qué ocurrirá a largo plazo? La transformación de la economía china, que de un tiempo a esta parte ha ido experimentando una progresiva apertura al mundo, podría sufrir un empujón: el consumo interno del país y la promoción de los productos nacionales se convertirán en el motor principal de la economía china, prosigue Arápova.

«China ahora mismo no puede imponer aranceles a la tecnología que importa de Estados Unidos porque depende de ella», añade la experta. Aunque sí tiene más margen de maniobra con los hidrocarburos y con la producción agrícola norteamericana, ya que el país tiene otros proveedores, como Rusia.

«Las medidas con las que responderá China a Estados Unidos son puntuales. Solo las aplica en aquellos sectores en lo que es posible prescindir de las importaciones estadounidenses», explica.

A ello se añade que esas mismas medidas solo se apliquen a la producción de ciertos estados norteamericanos. En concreto, a la de aquellos que votaron mayoritariamente a Donald Trump durante las elecciones presidenciales de 2016. Se trata de productos como la soja, el maíz, el trigo, el arroz, la ternera o la carne de ave, entre otros. En 2017, las importaciones estadounidenses a China de este tipo de productos fueron de 24.100 millones de dólares; el 19% de todos los productos agrícolas que importa el país asiático.

Según los datos que maneja Bloomberg Intelligence, China pagó a Estados Unidos 395 millones de dólares para importar su carbón. El país asiático dedica el 90% de ese carbón para producir acero. También le compra petróleo, pero en términos generales, el de Estados Unidos representa una pequeña parte del total si se compara con Arabia Saudí y Rusia. De ahí que los expertos consideren que sera a las importaciones de crudo estadounidense donde el país asiático se pueda permitir meter la tijera en mayor medida.

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