¿Un ataque para desestabilizador al gobierno de Ortega o hartazgo de un pueblo asechado por un gobierno de derecha que dice ser de izquierda?

Por: Dulce Villanueva*

El argumento principal de la izquierda hondureña para defender al gobierno de Ortega, en la actual crisis en Nicaragua, ha sido el intervencionismo por parte de las fuerzas ocultas del imperio, obviando el descontento generalizado de una sociedad cansada por los abusos de poder y la alta corrupción imperante en Nicaragua, además de una serie de políticas neoliberales aplicadas desde la década de los noventa con el beneplácito del FSLN.

De cierta manera, tiene sentido el primero si revisamos y analizamos la geopolítica a profundidad, Nicaragua con el gobierno de Ortega que ha sido aliada de Venezuela y Cuba, dos países de cortes socialistas y que luchan contra el imperialismo y la autodeterminación de sus pueblos se verían de cierta manera afectados por la caída de Ortega, es decir, un golpe para la imagen de la izquierda latinoamericana y una pérdida de terreno ante el proyecto de la Patria Grande.

Sin embargo, los análisis actuales de la izquierda hondureña quedan solamente en la superficie de la gran campaña mediática en contra de Ortega, sin analizar a profundidad el porqué de este movimiento ciudadano, que ha desencadenado una ola de protestas en todo el país.

En general hay un fuerte prejuicio sobre los estudiantes nicaragüenses, que a priori fueron condenados por su inmadurez y por ser altamente manipulables, pero en el caso de Honduras a los estudiantes se les aplaudió por su enorme capacidad de generar cambios, catalogados de héroes por oponerse al continuismo de Julieta y JOH, así como por la lucha que emprendieron a favor de las reformas universitarias. Sin embargo, en Nicaragua son condenados por ser supuestamente manipulados por el imperio y por no entender el proyecto Socialista y cristiano de la familia Ortega Murillo.

Los llaman inmaduros, necios, desestabilizadores, caprichosos y son tratados como terroristas por el Gobierno de Ortega, un discurso que repiten muchos analistas de la izquierda y tomadores decisiones, pero la discusión nunca ha trascendido a la concepción misma del gobierno y sus políticas populistas de corte neoliberal similares a la a las aplicadas en Honduras. Una lista de acciones implementadas, que, si bien no todas fueron realizadas directamente por Ortega, si fueron avaladas por él desde el legislativo en la década de los noventa e inicios de milenio.

Ejemplos que no se profundizan, pero si se indagan con objetividad tomaran mayor sentido de este escrito. Por ejemplo, en el caso de la energía eléctrica lo que hoy se conoce con EEH en su momento lo hicieron con Unión Fenosa en Nicaragua, el consorcio de empresas constituidas con el dinero del Alba proveniente de Venezuela (Alba Caruna, Alabanisa, etc.) no es más que la homologa de COALIANZA, la expropiación de tierras para la construcción del canal se rige bajo los mismos principios de la ZEDE, la terciarización del INSS constituye lo mismo que la privatización del IHSS, la crisis ambiental producto del gorgojo solo se compara con la quema de la Reserva Indio Maíz, la implementación del monocultivo de palma africana en ambos países pero más recientemente en Nicaragua y la concesión minera sin adecuadas regulaciones y con una fuerte debilidad institucional.

Asimismo, las políticas populistas del bono solidario, el techo solidario y la bolsita solidaria son igualmente aplicados en Honduras y Nicaragua, sin contar que este último sigue al pie de la letra los requisitos del FMI y han mantenido su micro devaluación diarias desde la década del 90. El córdoba hoy en día está más devaluado que el lempira con respecto al dólar y las maquilas están tomando el mismo camino que cuando se instalaron en Honduras, aprovechándose de los bajos salarios.

En ese sentido nacen múltiples interrogantes, ¿Por qué luchamos?, ¿Cuáles son los principios ideológicos que nos rigen? y ¿Defendemos la ideología o el poder de una familia? Nicaragua nuevamente necesita una canción urgente, nuevamente necesita de la solidaridad de los pueblos, pero antes debemos de hacer un llamado a la coherencia y a la objetividad si realmente deseamos contribuir a una salida democrática que nos permita una Latinoamérica unida, fuerte y capaz de defenderse ante cualquier intervencionismo o imperio.

*Dulce Villanueva Rodas economista honduro-nicaragüense

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2 comentarios sobre “¿Un ataque para desestabilizador al gobierno de Ortega o hartazgo de un pueblo asechado por un gobierno de derecha que dice ser de izquierda?

  • el junio 8, 2018 a las 7:26 am
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    Coincidimos en su totalidad cra Villanueva. Entre más tardemos en analizar fríamente este asunto, más dolor habrá. Me temo que, como en el pasado, ya hay movimientos externos regionales para incidir en pro o en, contra de los Ortega, pero más en contra del pueblo trabajador.

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