La revista Ariel y la campaña a favor de Sandino

Por: Emilio Fonseca

La historia de nuestra Centroamérica está íntimamente ligada. No se puede separar la una de la otra y, en más de una ocasión, ha sido una misma la sangre derramada. Hoy compartimos un texto de don José Antonio Funes, en Cuadernos Americanos, con bastante historia de Nicaragua, y alguna que otra sorpresa: 

En julio de 1927 Augusto César Sandino lanza su primer manifiesto dirigido “A los nicaragüenses, centroamericanos, y a la raza latinoamericana”, proclamando sentirse orgulloso de su “sangre india” y exigiendo al gobierno norteamericano respeto a la soberanía de Nicaragua.

Sandino había pertenecido a las fuerzas revolucionarias liberales que encabezaba el general José María Moncada y que desde diciembre de 1926 reclamaban como presidente legítimo a Juan Bautista Sacasa ante las fuerzas conservadoras del gobierno impuesto de Adolfo Díaz, quien además contaba con el apoyo del ejército norteamericano.

Después de un año de guerra civil, el gobierno de Estados Unidos envió al señor George Stimson para buscar un arreglo entre las partes contendientes. Como resultado de la negociación, Adolfo Díaz fue ratificado como presidente; sin embargo, Sacasa calificó este arreglo como “una nueva y más violenta imposición por parte del gobierno de los Estados Unidos”.

Los generales Emiliano Chamorro, del partido conservador, y José María Moncada, del partido liberal, entregaron las armas. Para ellos la guerra había terminado en mayo de 1927; sin embargo, Sandino daría un revés a la historia, y al mando de cuatrocientos hombres decidió emprender la lucha armada, esta vez contra las tropas norteamericanas que ocupaban el suelo nicaragüense.

Al igual que Rubén Darío en su conocido poema “A Roosevelt”, Sandino defiende en la referida proclama “nuestra raza y nuestra lengua”. Y al igual que Darío, Sandino conocía a Froylán Turcios, sólo que en otro tiempo y otras circunstancias. El nicaragüense —que entre 1921 y 1923 había vivido en La Ceiba, Honduras, trabajando como guardalmacén en un ingenio azucarero de la Cuyamel Fruit Company— estaba al corriente de la trayectoria política de Turcios, sobre todo de la posición autonomista de éste en la revista Hispanoamérica, la lucha contra la ocupación de fuerzas estadounidenses en el Boletín de la Defensa Nacional.

Incluso, en todas estas revistas y también en aquellos medios donde le fue posible, Turcios había denunciado el atropello de la soberanía de Nicaragua por parte del gobierno de Estados Unidos. Con todos estos antecedentes, resultó normal que Sandino designara a Froylán Turcios como su representante internacional.

Así se lo manifestó en una carta fechada el 27 de septiembre de 1927, enviada desde el campamento guerrillero de El Chipote, en la que autoriza a Turcios para darlo a conocer entre los intelectuales, los obreros y la “raza indohispana”.

Y ahora, Usted también lo sabe.

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